Mensaje del Director

 

Hoy es el gran día que todos aguardaban.

Más allá de los saludos sociales de rigor, el reencuentro con los familiares y amigos, los invitados el jolgorio y la   alegría general que bodas_pastel_eleganteestos encuentros producen, las atenciones y saludos a los contrayentes, las golosinas para los mas pequeños, la música el baile y las viandas, hay algo que es el clímax de toda celebración que se precie y nadie osa retirarse antes de ese momento tan especial. En un instante que nadie conoce pero que todos esperan con indisimulada ansiedad se oye  !Van a cortar la tortaaaaa!  y el murmullo corre como el relámpago de boca en boca y como obedeciendo a una orden superior, al unísono todos corren al lugar donde se encuentra el motivo de tanta ansiedad. No es necesario pedirle a alguien que se acerque, todos se apretujan  uno contra el otro, al firme – ocupando su lugar junto a la mesa expectantes para ver como el novio emocionado tomando la mano de su amada cumple con el rito de cortar el Pastel de Boda.

 La ansiedad solo culmina cuando todos logran tener en sus manos el codiciado tesoro.

¿A que le damos importancia en nuestra Vida?

Seguramente que el trozo de pastel que le toca a cada uno en si no es el motivo de la fiesta pero tiene ese imán que hace especial estas celebraciones. Tampoco al final resulta ser lo mas importante, porque aunque el motivo de cortar el pastel conlleva el que todos los que participan reciban su porción de la mismo, lo más trascendente es sin duda lo que cada cual tenga como motivo, haya realizado o merecido para recibir la invitación y así tener la oportunidad de tomar parte de la reunión.

Debe haber un vínculo de parentesco, de amistad, de interes social u otra razón para tener acceso. Ser simplemente un desconocido seguramente no abrirá las puertas. Más allá de que es posible que alguien se filtre sin ser convidado la mas elemental regla de urbanidad y sentido común indica que para participar de una celebración, uno debe ser primeramente invitado.

Segun consta en la escritura  “Un hombre hizo una gran cena, y convidó a muchos. Y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a sus convidados: Venid que ya todo está preparado”  (Lucas 14-16 al 24)  Al parecer cada uno de los invitados resolvió que tenía mejores cosas que hacer que aceptar la invitación y esgrimió las excusas correspondientes para no hacer acto de presencia. Enojadísimo entonces el Padre de familia dijo a su siervo: Ve por todos los lugares y trae a los pobres, los indigentes y a todos aquellos con capacidades diferentes y oblígalos a entrar hasta que llenen mi casa. ¡Porque os digo ninguno de aquellos hombres que fueron convidados, gustará mi cena!

¿que paradoja no es cierto? Mientras unos pugnaban y se apretujaban por un trozo de pastel,  estos últimos desecharon una excelente invitación.

¿A que grupo pertenece Ud?

Jesucristo antes de regresar al cielo dijo a sus discípulos despues de la Santa Cena que había compartido con ellos  “De cierto os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo en el reino de Dios” Marcos 14-25.  Esta es una gran promesa  y una especial invitación que pronto tendrá cumplimiento  ¿quiere Ud participar con Él?  Entonces considerese un invitado especial, solo que debe hacer algo para poder participar y créame esto es mucho mas importante que un trozo de pastel. No lo piense demasiado o lo deje para mas tarde, decídalo ahora mismo.

Lo dejo para que medite en las palabras del Apocalipsis 19-9 “Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la Cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios.

¿podrá Ud rechazar ésta invitación?