Juegos que no divierten, pero que destruyen vidas

Mensaje del Director:

Juegos que no divierten, pero terminan destruyendo vidas. Cada cuatro años según lo designe el Comité Olímpico Internacional, se realiza, lo que todos conocemos como los Juegos Olímpicos. Esta idea de competición deportiva de diferentes habilidades, nació y se desarrolló en la antigua Grecia. Justamente en una ciudad llamada Olimpia una de la más importantes del Imperio. En ella cada atleta demostraba sus habilidades. Obtenía reconocimiento y prestigio personal si lograba vencer y también para la ciudad a la que pertenecía.

Juegos deportivos por excelencia

Eran principalmente unos juegos deportivos de excelencia. Hoy en día han dejado de ser solamente una suma de habilidades y sana deportividad, para transformarse en un gran mega- emporio económico. La célebre frase del francés fundador de los Juegos Olímpicos Modernos, el Barón Pierre de Coubertin “Lo importante es competir” ha perdido su significado. Lo importante para el atleta hoy; es ganar, no solamente competir. El triunfo personal conlleva junto a los honores, asegurar gran parte del futuro económico de su vida.

Enfrentar desafíos como medio de perfeccionar desempeños

El gran desafío para cada atleta en su disciplina, es prepararse a conciencia para participar y rendir lo máximo en cada prueba. Eso supone privarse de todo aquello que atente y lo aleje de mantener su estándar físico y competitivo. No se mide el esfuerzo. El sacrificio de cuatro largos y duros años de entrenamiento intensivo, es el precio del triunfo. Luego; el indescriptible gozo, es la recompensa por haberlo logrado. Todos aquellos que no pudieron ocupar el primer lugar, continuarán esforzándose durante otros penosos cuatro años.

Un nuevo juego, pero que cuesta la vida

Lo cruel penoso y asombroso es intentar comprender lo que acontece durante estos días. Es inadmisible que hallan personas que acepten de buen grado realizar 50 desafíos cuyo premio final, es la muerte. Esto es lo que logra este tenebroso juego llamado la Ballena Azul. Que todo el que participa y llega hasta el final, luego se desvanezca en la nada. Varios Psiquíatras, Psicólogos, Asistentes sociales, afirman que este juego macabro es el gatillo que mueve el deseo de la autoeliminación. Pero antes de este juego, la intención ya estaba latente en la mente de muchos.

¿Quien está detrás de este siniestro juego? 

Es evidente que ninguna mente normal, concibe tales pensamientos. Es natural disfrutar de la vida, no destruirla. ¿Cuándo una mente deja de actuar con normalidad y comienza a anidar pensamientos suicidas? ¿Son estos pensamientos, propios de la persona o inculcados del exterior? Por regla general, las personas no nacen y actúan con estos pensamientos. Pero un día su conducta dramáticamente cambia. ¿Quien y con que deseo procura la destrucción de un ser humano? Resulta obvio que es una mente perversa que se deleita en hacer el mal.

Es hora de pensar seriamente en Dios

Lamentablemente para muchos Dios, no es nada más que una palabra. Por lo tanto; si alguien no toma en cuenta con seriedad a Dios, él lo entregará a una mente reprobada. (Romanos 1-28). Una mente que anda como león rugiente buscando a quien devorar. (1° Pedro 5-8). Cuya única intención es robar, la oportunidad de ser feliz. Matar el deseo de vivir de sus víctimas y destruir para siempre la alegría de la salvación. (Juan 10-10).

¡Oiga… Mire… y Actúe!