Un día a la vez. El perfecto plan de Dios 

Mensaje del Director:

Un día a la vez. El perfecto plan de Dios. Es conmovedora y altamente edificante, la historia que podemos leer en el libro «Solución para los Problemas de la Vida» En ella el Dr. David Jongii Cho, nos muestra cómo el costoso cumplimiento de un mandamiento, suple toda necesidad. Una familia estaba padeciendo una angustiosa situación financiera, al punto de no tener qué comer. El Jefe de familia gastaba todo su dinero en alcohol y no proveía sustento para los suyos. Un familiar viendo las penurias, regaló a la esposa creyente; un saco de arroz. Conocía la palabra de Dios en cuanto al diezmo. Sabía que debía que diezmar y no teniendo más que arroz, dudó si debía apartar el 10% del mismo. Hubo en su corazón una lucha tremenda, entre su necesidad y su obligación. Por fin se presento delante del Dr. Cho y llorando abundantemente le entregó el saquito con la minúscula cantidad. Este al verla tan entristecida estuvo a punto de devolverlo, pero no lo hizo. Ella debía entender que la fidelidad no es solo palabras. La obediencia siempre supone un sacrificio y es un precio que se debe pagar.

Un día a la vez

Después de un mes de este acontecimiento, la misma mujer se presentó jubilosa delante del Dr. Cho. Pastor, ha sucedido un milagro. Hemos estado comiendo durante todo el mes del saco de arroz que nos regaló un familiar. Al punto de que solo nos quedaba una pequeña porción de arroz. (El equivalente al 10 %). Mi esposo me preguntaba cómo me las arreglaba para hacer nuestra comida. Cada día iba hasta el saco y utilizaba esa última cantidad de arroz y la cocinaba. Pero al día siguiente en el saco; encontraba la misma cantidad. Eso ha estado sucediendo todo el tiempo, hasta que mi esposo consiguió otro saco. Entonces acabó el arroz en el saco anterior. En mi caso personal, un día debimos soportar una huelga de los proveedores de Supergas. Solo nos quedaba una Garrafa (así se llama en mi país el recipiente que contiene el gas). La plaza estaba desabastecida, nadie lograba una unidad de repuesto. Pasaron más de 40 días y el gas continuaba fluyendo en nuestra cocina, hasta que mi sobrina logró conseguir otra. Al mediodía hicimos nuestro almuerzo y a las 5 de la tarde llegó el proveedor con la nueva garrafa. A las 6 de la tarde cuando intenté encender la cocina, la vieja garrafa dejó de funcionar. Los milagros, todavía ocurren.

Cada día, Dios está en control.

Tal vez muchos no crean lo que acabo de contarles. Es muy probable. Hay hasta Pastores, Predicadores y Evangelistas que afirman que los milagros solo acontecían en la época de los Apóstoles. Ahora ya no es necesario afirman, tenemos la Biblia como sustento de nuestra fe. No es mi intención contender con los mismos. ¿para qué? Como afirma el Apóstol  Pablo, para nada es provechoso? No es sencillo cambiar de opinión. Desde luego, es verídico, milagros ocurrían en la época de los Apóstoles y en la de los profetas. Recordemos la porción del maná que cada día recogía el pueblo de Dios en el desierto. También el aceite en la tinaja de la viuda que nunca escaseaba. Pero muchos parecen olvidar y esto si es grave; que Dios continúa siendo el mismo de ayer. Él señorea sobre su creación y hace y hará todo lo que desea. ¿Como conviven su fe quienes niegan los milagros, con lo que leemos en Marcos Cap. 16, versos 17 y 18? ¿Negarán también a Jesús  que dijo «En mi nombre harán cosas mayores» Cada cuál con su conciencia, pero no se puede cambiar lo que Jesús afirmó.

Todo el día, una mirada de profundo amor.

Cuando se piensa en mañana, sin vivir el día de hoy, negamos sin darnos cuenta, las palabras de Jesús. Basta a cada día su propio esfuerzo. La suprema inteligencia del creador tuvo en cuenta dividir nuestra vida en pequeñas porciones. Nadie podría resistir todo el peso de un trabajo de una sola vez. Tampoco todo el proceso de una enfermedad en un instante. Gozar de toda la alegría en un momento nada más o derramar todas sus lágrimas de golpe. ¿Después qué? Nuestro Señor ha dividido nuestro tiempo con infinita sabiduría. Tiempo para pensar y mejorar nuestro desempeño. Dar a la naturaleza la oportunidad y tiempo necesario para alcanzar naturalmente la recuperación de la salud. Gozar plenamente y más de una vez de los momentos de alegría. No permitir que el dolor nos destroce al punto de no lograr resistir. Muchos afirman vanamente «Mi día tendría que ser de 48 horas» NO es así; si tuvieras un día de 48 horas, créeme no llegarías al siguiente con la fuerza necesaria. Basta a cada día su labor, luego el merecido descanso. Hasta el mismo Señor, descansó al séptimo día.

Tu día pertenece al Señor.

No seas sabio en tu propia opinión dice Salomón en el libro de Proverbios. No se te ocurra desconocer lo que Dios ha decretado en su potestad, pecando con soberbia. Él sabe lo que hace y por qué lo hace. Mejor es la obediencia que el sacrifico y caminar en su voluntad, mejor que hacer la nuestra. Trae alegría al corazón y recompensa a nuestro día. No te afanes tanto por el mañana, si no sabes que pasará, vive tu día sabiamente y disfruta el fruto de tus manos. Haz el bien que puedas y el bien te alcanzará. Perdona y cuentas con la promesa de ser perdonado. No te aflijas por lo que no puedes cambiar. Cambia aquello que esta en tus manos cambiar. Y confía plenamente en Dios, Él conoce todos los días de tu vida. ¿Caminas todos los días en su presencia? Si es así, buena cosa haces, pero si no lo has hecho, Hoy es tu oportunidad de conocer al mejor amigo que puedas tener y comenzar a caminar a su lado. De verdad que hoy puede ser sin duda uno de los mejores días de toda tu existencia. ¡Por favor! no lo pierdas.