Artimaña, una sutil y frecuente herramienta para confundir multitudes.

Artimaña, la sutil y frecuente herramienta para confundir las multitudes

Mensaje del Director:

Artimaña, una sutil y frecuente herramienta para confundir multitudes. Lamentablemente la mayoría de la gente en el mundo no es seducida por la verdad. Es más, no quieren conocerla, por cuanto es un espejo que nos muestra tal cual somos y eso no gusta. Por otro lado muchos prefieren vivir de apariencias. Creen que son los buenos de la película, pero las cosas que hacen muestran todo lo contrario. Como la moneda, una cara para los demás otra muy diferente la real. Pese a ello, varios muestran sorpresa cuando se enteran que este o aquella hacen algo mal. Se repiten una y otra vez, no lo puedo creer. No obstante cuando alguien hace algo bueno se desconfía. ¿Cómo lo habrá hecho, con qué intención? Estos pensamientos pululan y se realimentan con la murmuración y la repetición  frecuente. La lengua y no quiero ser cáustico, es un miembro pequeño de nuestro cuerpo pero se ufana de grandes cosas. Se pone en movimiento con solo lo que se ve o se oye y resulta muy difícil refrenarla después. No se alimenta de lo exterior, sino de lo profundo de nuestro ser.

Artimaña de las emociones.

Hollywood es una de las fábricas pioneras en la creación de emociones. La gente no solo se emociona con lo que ella y otras compañías producen, también se mimetiza y se contagia. Mucha gente adopta costumbres con lo que la pantalla grande o la TV o Internet bombardean su mente a diario. Son especialistas junto con las publicaciones en la manipulación de la imaginación de las masas. Con su artimaña fantasiosa crean una realidad ficticia que no es tal, pero con la cual la gente se identifica. El desarrollo de las redes sociales nacidas al amparo de la Web, continúan ejerciendo una cada vez mayor influencia. No se puede desconocer lo que provoca en el pensamiento y la conducta de la gente. Los “me gusta” “suscríbete” y el mayor número de “amigos” seducen a más personas cada jornada. No resulta extraño que la gente diga “no tengo tiempo” cuando lo pierde de manera tan inútil. Se dejó de lado, el cálido apretón de manos, el efusivo abrazo  y el más tierno beso por el celular. Resultado, cada vez hay mayor cantidad de gente en soledad y depresión.

El engaño de las ilusiones.

La vista es un sentido maravilloso, pero no vemos las cosas en su real dimensión. Si todo aquello que atrae las miradas se viese mediante unos binoculares o telescopio quizás no sería tan atrayente. No obstante es lo suficientemente poderosa para cautivar nuestra atención. Lo ví me gustó y me ilusiono con tenerlo. Me gustaría que llegado a este punto, tú que estás leyendo pongas un STOP antes de actuar y reflexiones. ¿Es absolutamente necesario, no lesiona tu economía, un legítimo derecho a expensas de una conducta deshonesta? En una ocasión una joven se involucró en una relación con un hombre casado. Sabía que lo que hacía estaba posiblemente destruyendo un hogar y siendo desleal con otra mujer, pero continuó adelante. Un fin de semana, unos amigos la invitaron a una excursión. Allí vió a una pareja de recien casados, como se miraban y demostraban su cariño y felicidad. En su lecho reflexionó, mi amor con este hombre casado nunca será igual al de esta pareja.  Entonces decidió romper la relación. Se dijo, si no puedo tener lo mejor, prefiero no tener nada. La mayoría no tiene esa  integridad y valentía. Caen facilmente en la artimaña de las ilusiones.

Artimaña de la tentación.

En la antiguedad, un hombre estuvo 40 días sin alimento en el desierto. Si ya es desolador pasar solamente un día bajo un sol abrasador y un frió extremo por la noche, imagina. ¿Cómo será multiplicado por 40? En esas condiciones, el ánimo decae y el cuerpo reclama sus derechos. Se necesita desesperadamente ayuda, pero no hay nada ni nadie a la vista, excepto piedras y rocas. Entonces se escucha una voz insinuante que le susurra. Oye ¿qué tal si transformas esas piedras en pan y te alimentas? Cualquier hombre normal, tomaría esto como una burla macabra. Pero el hombre del cual hablo es único. Es un hombre con el poder para realizar ese milagro si lo decidía, pero no lo hizo. Se afirmó en el rhema, la palabra de poder. Tres veces fue tentado, cada una con un propósito diferente, pero solo respondió de la misma forma. “Escrito está” Y la influencia del tentador se diluyo y se fue. Jesús fue tentado, como yo y todos los demás somos y seremos tentados. Venció con las mismas herramientas que nosotros podemos vencer. La elección es personal, vencemos o  la tentación nos vencerá. ¡Decidámoslo Ahora!