Humildad. Nada que ver con Pobreza, sino con el Carácter.

Humildad. Nada que ver con Pobreza.

Mensaje del Director:

Humildad. Nada que ver con Pobreza, sino con el Carácter. Conocer el significado real de cada vocablo nos libera de vivir consecuentemente en el error y la confusión. Quien en realidad decide desarrollar su vida en base al significado exacto de cada palabra debe tenerlo bien claro. La Humildad es una virtud, una faceta del carácter de una persona; tan valiosa que  no existe un solo ser humano que la posea. Excepto Jesucristo. Con respecto a ella cuando alguien se esmera en alcanzarla, más se aleja de la misma. En el momento que alguna persona afirma, soy humilde, en ese preciso momento deja de serlo. Somos en esencia orgullosos, aunque pretendemos no serlo. Mi casa es la mejor. Soy el empleado más calificado. Tengo mis Diplomas. No le hago mal a nadie. Ayudo a todo el mundo. Soy siempre agradecido. Me supero a mi mismo. Soy una persona muy confiable. Cosas comunes que demuestran que no tenemos o no sabemos que es la Humildad.

Humildad no es sinónimo de Pobreza. 

De una buena vez y por todas utilicemos las palabras correctamente y enseñémoslas a nuestros hijos. Se lo debemos para que no sigan viviendo en el error. Repito la Humildad es una virtud y no hay ninguna virtud en la pobreza. La Naturaleza es pródiga en sus bienes y está a disposición de todos. Así lo decreto el Creador que no se agrada de que sus hijos vivan en la pobreza. Tampoco Jesucristo el eterno ejemplo de humildad que se hizo pobre voluntariamente para enriquecernos a todos. Si en el mundo vemos desigualdades, es porque muchos quieren todo y no se conforman. En otro lado están la mayoría, los que carecen de lo mínimo necesario. No porque no tengan oportunidades, sino porque se resignan con su situación y poco hacen para salir adelante. Es más sencillo buscar uno y mil artilugios para vivir de la caridad ajena, que trabajar. Quizás se conformen mendigando algunas monedas en una esquina. Jesucristo dijo a sus discípulos, a los pobres siempre los tendrán, bien sabía que muchos elegirían esa clase de vida.

Humildad en la antiguedad.

Intentemos conocer algo más acerca de los hombres que Dios llamó a su servicio. Por ejemplo Moisés. La Biblia nos dice que era manso, pero ser manso no es ser humilde. Quiso argumentar con Dios acerca de su llamamiento. Error; nadie puede razonar con Dios no somos semejantes. Lo que Él dice se hace o se rechaza, pero discutir con Dios es una falta de respeto descomunal e inútil. La soberbia de Moisés le hizo desobedecer a Dios. Se le dijo “Habla a la Roca” Pero no, el decidió golpear a la roca en franca rebeldía. Hablemos de Job, Dios dijo que era íntegro ¿Quién como él? Pero como el fariseo, se presentó como justo delante de Dios. Job 13-18.  Si expongo mi causa seré justificado, al final reconoció “de oídas te conocía, hablaba de lo que no entendía” Por último Pablo quien muchos reconocen como el más humilde de los Apóstoles, pero estudiemos la escritura. Dios tuvo que  enviarle un mensajero de Satanás para que no se enalteciera. Y Pablo rogó por 3 veces a Dios para que lo quitara, pero el Señor dijo “Bástate mi gracia” y no se lo quitó. Piensa con cordura entonces acerca de ti mismo, nunca te exaltes.

Recuerda tu lugar.

No existen grandes hombre y grandes mujeres. Dios hace grandes cosas a través de pequeños hombres y pequeñas mujeres. Aleja de tu mente cuando dices creer en Dios, que tienes un mérito especial para tu llamamiento. Que porque predicas desde el púlpito todo lo sabes. Aunque se te ha concedido un Don espiritual no pienses usarlo a tu antojo independientemente del Espíritu Santo. No creas que por tus obras serás salvo no te enaltezcas, recuerda “qué” por gracia solamente eres salvo. Y que nada puedes agregar a esto, diga quien te lo diga o donde lo escuches. Para despertar tu entendimiento como en los días de Pablo hoy, muchos se han introducido en la iglesia de Jesucristo. Dios continúa buscando a quienes le adoren en “Espíritu y verdad.” Dios no se agrada en las obras de la carne, ni a Jesucristo sacrificios que nada pueden santificar. Tengamos siempre presente lo que Pablo aconseja: Guardaos de los perros, de los malos obreros, de los mutiladores del cuerpo. Categorías de una misma persona en estos días. Nuestra gloria es solamente Cristo.  Solo a Él nuestra adoración por toda la eternidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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