Vivo hoy y no moriré. Esa fue mi mejor elección.

Vivo hoy y no moriré. Esa fue mi mejor elección.

 

Mensaje del Director:

Vivo hoy y no moriré. Esa fue mi mejor elección. Tú has despertado por la mañana quizás con buen ánimo después de un reparador descanso. Tú al otro lado del mundo, das vueltas en el lecho sin poder conciliar el sueño. Seguramente el amanecer no traerá alegría a tu rostro, los problemas no te han permitido descansar. Las causas siguen ahí como el día anterior, no han desaparecido. Pese a ello, te identificas plenamente con aquel o aquella que tuvo un buen despertar. Aunque no lo percibes porque es algo tan natural como cotidiano ambos, están vivos. ¿Por qué entonces la realidad es tan diferente para cada uno? La verdad quizás no te guste pero me veo en la necesidad de decirlo. El resultado obedece a la forma en que se han realizado las cosas. El o ella han tomado buenas decisiones pero en tu caso no han sido las mejores. Admítelo, las cosas no suceden por azar ni coincidencias fortuitas sino por una buena o mala decisión. Si lo comprendes, habrás dado un gran paso adelante.

Vivo con esperanza otro día.

Doy gracias al creador por eso, es una maravillosa experiencia que se renueva todas las mañanas. Pero no te equivoques, eso no significa que no enfrente problemas. Los tengo, eso acontece con todo ser humano en el mundo. No pienses que eres el único o la única que los padece. Lo que nos diferencia es que tomamos la decisión de vivir cada jornada como una oportunidad, no como una carga. Nuestro pensamiento está basado en la esperanza de resolver cada circunstancia de la mejor manera. ¿Por nuestra habilidad o inteligencia? Decididamente no, sino por la confianza en quien nos ha dejado más de 8.000 promesas en su palabra. Pero también órdenes, una por cada día del año. 360 veces nos repite «No temas»  Entonces los desafíos del día son como nada, seguro de vencerlos. ¿Esta certeza es para todo ser humano? No solo para quién cree, sino fundamentalmente para quién tiene verdadera comunión con Dios. Si la tienes vive tranquilo, si no mi amigo y amiga lo siento, no tienes nada más que incertidumbre.

Vivo hoy ¿mañana qué pasará?

Hay personas que realmente no tienen conciencia del momento que están viviendo. Contínuamente viven estancados en el pasado, en lo que tuvieron hicieron o padecieron. Como almas errantes arrastran sus pies cada día sintiendo nostalgia de un acontecimiento anterior. Dejan de vivir el momento presente, privandose de hacer lo necesario hoy, para ampliar sus conocimientos y realizar mayores cosas. Dijo Jesús, «basta a cada día su propio mal». Con ello afirmó, no le agreguen más horas a lo sucedido, punto final y a otra cosa. No obstante pasan cada jornada es más de lo mismo, un círculo vicioso de lo cual nunca salen. Otros en vez de aplicar toda su energía e inteligencia en crear las mejores condiciones de vida, pierden su tiempo. Buscan en el futuro que aun no existe, soluciones para resolver problemas presentes. Piensan y creen en la astrología, manos santas, adivinos y filosofías absurdas que les venden ilusiones erráticas. Niegan al creador que dijo «No se vuelvan a los encantadores y adivinos, no los consulten, contaminándose con ellos» Levítico 19-31.

Vivo en el conocimiento de la verdad.

Dijo el Señor «Yo he venido para que tengan vida y sea en abundancia» El vino para interrumpir y cambiar el ciclo de la incertidumbre, maldad desaliento y dar esperanza. En Él está la vida y por cuanto vive, la vida no es algo temporal sino permanente. Nada puede o va a destruírla porque es «ETERNA» Conozcamos el real significado de la palabra y llegaremos al conocimiento de la verdad. Uno de los términos más repetidos y temidos es «Muerte» Sabiendo lo que no es, llegaremos a la conclusión de lo que realmente es. En primer lugar no es definitiva sino transitoria, un cambio de estructura o condición, de un estado a otro diferente. Cuando alguien muere no significa que deje de existir, sino que hubo una separación entre los elementos que la componen. Somos un alma que existe dentro de un cuerpo que se mantiene vivo por el aliento que le da vida. Quitado este, el cuerpo muere y va al sepulcro. Pero el alma o sea tú yo y todos los demás no estamos ni estaremos muertos. Porque entérate el alma no muere jamás es eterna. ¿Donde esteremos entonces? La pregunta del millón,  pues estaremos donde elegimos estar.

Dos caminos y dos lugares de permanencia.

Cuando Jesús les dijo a sus discípulos «Voy a preparar lugar para vosotros» ¿No te dice eso algo importante, acaso Pedro Juán Santiago y los demás están entre nosotros? Me alegraría saber que esto abra tus ojos a la realidad de la verdad y por fin entiendas. Dios no es Dios de muertos sino de vivos. «Está esrito que los hombres mueran una sola vez y después de esto el juicio». Eso dice a las claras que hay un después de la muerte física. Cuando el aliento que nos mantiene vivos aqui nos abandone, nuestro cuerpo al sepulcro y nosotros (Almas) a dos lugares diferentes, Uno a la presencia de Dios para siempre, el otro sin la presencia del Señor en angustia y horror eterno. Es nuestra elección personal la que define el lugar de permanencia. Yo la tomé el 22 de Abril de 1990, decide el tuyo pronto. Pero apresúrate, no sabes cuando será el día de tu partida y después no habrá lugar para súplicas o arrepentimiento. Hay un camino para la bendición Jesús. Otro para la condenación, fruto de mentes corruptas privadas de entendimiento. Elíge el tuyo ahora y no camines a tientas y a ciegas. ¡Hazlo!