No discutiré sobre palabras

Mensaje del Director:

No discutiré sobre palabras, porque para nada es útil. Eso afirmaba el Apóstol Pablo, acerca de enredarse en contender acerca de las cosas del Evangelio. Las palabras de Pablo se referían a que cada ser humano tiene su opinión formada en cuanto a cada tema. Aunque eso pueda parecer elogiable como muestra de madurez, no lo es en cuanto a las cosas de Dios. Para el que cree, el Evangelio, no es materia cuestionable, la únicas opciones válidas son la obediencia y la tolerancia. Lo explica claramente cuando afirma que «uno come y da gracias, pero otro no come y también agradece»  ¿Qué beneficio puede obtenerse en discutir en cuanto a eso? Muchos llamados cristianos o evangélicos difieren en la conveniencia de hacer o no hacer tal o cual cosa. El resultado acaba siendo un tropiezo para todos, porque para nada aprovecha. Termina siempre en una pérdida de tiempo. Es un asunto muy difícil el que alguien cambie de opinión.

¿Tenemos el derecho a prohibir algo?

Pese a que en ciertas organizaciones cristianas esto se hace, en realidad nadie les otorgó ese derecho. En cierta ocasión el Apóstol Juan le refería a Jesús. Maestro, hemos visto a uno que hace cosas en tu nombre, pero se lo prohibimos porque no nos sigue. La respuesta de Jesús fué, no se lo prohibáis y les dijo el porqué. Pero encuentro otra respuesta en otro lugar, tan contundente como esta, a los mismos discípulos. No os corresponde decidir a vosotros en cosas que el Padre tiene en su potestad. A Él le agradó conceder al hombre libre albedrío, o sea la absoluta libertad para hacer lo que desean. Desde luego siempre existe una delgada línea que no se puede traspasar, el derecho que corresponde a cada persona. O sea la tarea de cada cual, conforme al lugar que ocupa debería ser siempre crecer en el conocimiento acerca de Jesús. Luego cómo colocarnos en el centro de su voluntad.

Acerca de los últimos tiempos

Las palabras que leemos en el libro de Daniel, nos revelan las profecías de los últimos días. El creyente, debe tener presente los acontecimientos que ocurren día a día para comprender su cumplimiento. No dejarse influenciar por lo que  ofrecen los medios de comunicación y el internet. Menos emplear el tiempo de su vida para procurar comprender en ellos, lo que la Biblia expresa claramente. Si sinceramente interesa conocer la verdad, existe el sitio indicado para hacerlo. Una congregación cristiana donde la Biblia se predica, se enseña y se practica. En ella se descubre y se nos afirma, que en los últimos días, muchos se volverán a las fábulas. El oído estará siempre presto a escuchar y el ojo a ver cómo se distorsiona la verdad, presentando cualquier herejía. Eso acontece cuando muchos quieren disfrutar la vida cristiana «cómodamente» en casa, dejando de lado la congregación.

Palabras de Vida

Las palabras  definen pensamientos, descubren significado y tienen profundo poder. Cuando Jesús reveló el sacrificio de su vida terrenal y el significado de un mandamiento muchos no lo entendieron. Yo soy el pan de vida dijo a quienes le escuchaban, entre ellos sus propios discípulos. Y agregó el que no come de este pan, que es mi carne y bebe mi sangre, no tiene vida en si mismo. Duras palabras para mentes cerradas a lo espiritual, centradas en sus propios pensamientos y difíciles de discernir. En ese momento crítico muchos le volvieron la espalda. Por lo visto a ninguno de los presentes se les ocurrió, pedirle una explicación acerca de que encerraban sus palabras. Varios de sus discípulos murmuraron y dudaron en continuar siguiéndole, hasta que Pedro pudo articular su pensamiento. Una media pregunta y otra media respuesta. ¿A quién iremos? tú eres el único que tienes palabras de vida eterna.

Todo es lícito, pero no todo conviene

¿Que hay de malo en leer un artículo o ver y escuchar un buen sermón en la radio o a través de Internet? Muchos tropiezan con este pensamiento. Desde luego, nada de malo hay en hacerlo, de hecho, me estás leyendo por la red. Pero a causa de esto y la preferencia de determinado predicador muchos dejaron o nunca han concurrido a una congregación. Esto y quiero decirlo claramente, es darle la espalda a Jesús y un agravio a su sacrificio. Fué el mismo Señor Jesucristo quién fundó su Iglesia. ¿Pasará por alto, que alguien la desprecie decidiendo que es mejor no congregarse? Esto es algo muy delicado, hay personas que han dicho y lo creen «Soy cristiano/a pero no voy a la Iglesia» Lamento decirte, tú no eres cristiano ni cristiana, quien efectivamente lo es, se congrega. Tampoco es suficiente con decir, yo creo en Dios, Satanás y los demonios también creen ¿son salvos por eso? NO.

No discuto sobre palabras. ¿Tú lo haces?

Como Pablo, tampoco yo tengo interés en debatir sobre opiniones. Toda persona es libre de pensar y opinar lo que quiera. Pero como siervo de mi Señor, me gozo en hablar acerca de Él y la Biblia. En ella no solo se habla acerca de Jesús, sino de sus propias palabras. Jamás se me pasa por la mente razonar sobre el evangelio, mi obligación es predicarlo, En tiempo, fuera de tiempo, en cualquier lugar y en todas las formas posibles. Luego obedecerlo. No sería inteligente desobedecer, ser desaprobado y perder la salvación. Ahora bien; no te hará salvo una congregación, religión, filosofía o cualquier escuela de pensamiento. Tampoco con simplemente ir de visita a una Iglesia, no es suficiente, hay que constituirse como miembro. Se trata de un compromiso personal con Jesús, no de un encuentro social. Ten en cuenta que:«comer su carne y beber su sangre» la Santa Cena, solo es posible hacerlo en un solo lugar. El que Jesús fundó; su Iglesia. No esperes más, aún estás a tiempo.