En medio de la Tormenta

Mensaje del Director:

El cielo se cubre de un amenazador gris oscuro, de pronto una luz cegadora alumbra de un extremo al otro del firmamento. Luego como si se tratase de una gigantesca ametralladora, un trueno retumba estremeciendo la tierra. Lo que ocurre a continuación, todos lo hemos sufrido muchas veces, la lluvia finalmente comienza a caer a raudales. Todos corremos para guarecernos de la misma. Se busca un lugar seguro y lo mejor es llegar pronto a casa. Lo único que se logra con eso, no es nada más que las gotas no mojen nuestra humanidad. Pero no podemos impedir el paso de la tormenta. Ella dejará huellas en las ciudades, los edificios y las personas.

Cuando ruge la tormenta el ánimo decae

Atemoriza oír cómo silba el viento fuera de la vivienda. Dentro el ánimo decae, deseando que pronto termine para recobrar la calma. Cada uno la enfrenta como puede, pero no se puede evitar sentir temor. En ocasiones, es solamente un mal momento, en otras ocurren tragedias irreparables. El 24 de Octubre de 1991, el bote pesquero “Andrea Gail” zarpó de la costa de Massachusetts rumbo a Flemish Cap. en busca de la pesca del pez Espada. A partir de ahí existen muchas conjeturas de lo que realmente ocurrió con la embarcación y sus tripulantes. Lo trágico y doloroso, es que nunca volvió a puerto. Solo unos restos fueron encontrados días después. Los cuerpos de los tripulantes, jamás fueron hallados.

La Tormenta Perfecta

Se escribió una novela, recreando sus últimos momentos a la que se le llamó “La Tormenta Perfecta” que luego fue llevada al cine. Hechos como este y otros de menor consecuencia jalonan la vida de toda comunidad. Son inherentes a la vida misma. ocurren todos los días y en todos los momentos. Es aquí precisamente donde el ser humano, independientemente de sus creencias, se pregunta ¿donde está Dios y por qué suceden estas cosas? Es incomprensible que quienes lo niegan lo rechazan o aún manifiestan no creer en su existencia, lo culpan de todo. Por otra parte quienes afirman creer, lo han aceptado, se esfuerzan por vivir una vida cristiana, no son inmunes al temor.

¡No Temas!

Dios está siempre en el mismo lugar y su poder sobre todas las cosas. Desde allí ejerce el control de su creación. No todas las cosas que ocurren, obedecen a su voluntad. Aunque todas no permanecen ocultas para Él y lo que sucede, está siempre bajo su autoridad. No deberíamos olvidar, que en más de 200 veces en la Biblia, se nos manda “no temas” Si en su palabra está escrito, es porque el ser humano, aun el creyente, no puede evitar sentir temor. Una de las circunstancias que producen miedo, es el desconocimiento de lo que puede ocurrirnos. Las más de las veces, uno teme a algo que jamás acontece. Y no significa una consciente falta de fe. Quizás es así, porque en toda circunstancia, olvidamos que Dios está siempre a la pequeña distancia de una súplica.

La Incertidumbre hace nacer el miedo

Los propios discípulos de Jesús, eran hombres acostumbrados a la duras tareas del mar. Participaban de su compañía y habían visto las señales y milagros que realizaba. En cierta ocasión, una gran tormenta los sorprendió en el medio del Mar. El viento y las olas azotaban con inusitada fuerza la barcaza y el agua amenazaba con con hundirla. Ellos sintieron verdadero pánico ante la situación y comenzaron a quitar el agua que había penetrado en la embarcación. Mientras esto acontecía, Jesús dormitaba tranquilamente en su interior. Cuando todos los esfuerzos por quitar el agua resultaban inútiles, entonces recordaron que su Maestro, estaba durmiendo junto a ellos.

Lo que nunca hemos de olvidar. 

Vayamos a despertarlo dijeron. Y corrieron en su busca. “Maestro no tienes cuidado de nosotros que estamos a punto de perecer” La tormenta va a destrozar la embarcación y todos vamos a morir y tú duermes. Lo que ocurrió a continuación, supera mi capacidad de recrear con palabras, el milagro que el poder del Altísimo consumó en un instante. Como en el comienzo de la creación, Jesús habló y algo majestuoso sucedió. Lo impetuoso del viento enmudeció y el agitar de las olas se aquietó en un solo instante. Imposible saber lo que cada discípulo sintió en su mente y corazón al observar la magnificencia y grandeza del poder divino. Toda  expresión de la Naturaleza, está bajo el dominio y la autoridad de Dios.

Siempre habrán tormentas en nuestra existencia terrenal.

Toda tempestad, lleva en su interior el germen de una violencia destructora que cuando estalla, en su furor no mide consecuencias. Arrastra tras de si todo cuanto se encuentre en su camino, dejando pérdidas y dolor. Dios no hará que la tormentas desaparezcan. Su palabra lo afirma en el mundo tendrás aflicción. Pero ten valor, no temas, estoy contigo todos los días hasta el fin del mundo. Es su promesa, podemos confiar plenamente en Él. Sus discípulos pudieron experimentar de primera mano, que aún en medio de la tormenta, con ellos estaba Jesús. Y cuando Jesús está presente, por más perfecta que sea la tormenta, Él la transformará en suave y apacible calma.

 

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