Diferencia. Una decisión inteligente.

Mensaje del Director:

Diferencia. Una decisión inteligente. Por 25 años el modelo llamado Escarabajo de Wolkswagen no cambió su aspecto exterior. Permaneció exactamente igual año tras año. El éxito de tal modelo le permitió conservar su estructura y elevar las ventas. Mientras todos los demás fabricantes cambiaban su estilo exterior cada temporada, el Wolkswagen, permanecía como el año anterior. Según los diseñadores alemanes, los cambios que el automóvil mostraba se encontraban en su interior. Su publicidad era; parecen lo mismo, pero los cambios están donde realmente importan. Ahí radicaba la gran diferencia. Hoy a primera vista, nadie reconoce un Wolkswagen de otro modelo de automóvil. Es muy parecido al modelo de cualquier otra marca.

Cuando la diferencia desaparece.

En los días que vivimos toda actividad de la gente, tiende a la uniformidad. Al parecer la gente ya no asume como importante, lucir, verse o hacer cosas diferentes. En el ámbito del lenguaje ya no se asume como distintivo, mejorar el vocabulario y la forma de expresarse. Es muy común la procacidad, el monosílabo y lo gestual en la comunicación. Incluso las redes llamadas “sociales” de a poco se han transformado en todo lo contrario. Si bien en un principio se crearon con la intención de favorecer el conocimiento entre personas, hoy ya no lo son. Se utilizan para menoscabar, agredir, perseguir e incentivar la violencia entre personas. Definitivamente la gente se aísla de los que tiene cerca, para buscar compañía en gente desconocida y lejana.

La globalización acabó por destruir las diferencias.

Décadas atrás cada comunidad aun dentro de un mismo país, conservaba sus rasgos más típicos. Su forma de vestir, su conducta alimentaria, sus gustos musicales, la forma de hablar y relacionarse. Hoy en ocasiones, resulta muy difícil reconocer el origen de una persona a no ser quien luce su vestimenta regional. Los jóvenes de cualquier lugar lucen muy similares. Cuesta distinguir el sexo entre personas, por su ropa, su peinado, los lugares que frecuenta y como se divierten. La gente adulta que hacía cosas diferentes por edad, hoy copia modelos y conductas juveniles. La vestimenta ajustada hace más evidente, el paso del tiempo, los kilos de más y el maquillaje en exceso. Pero todo eso parece no importar a la hora de verse a la moda o mirarse en el espejo. Tampoco el ridículo. Se prefiere pasar desapercibido entre la multitud, haciendo lo mismo que todos los demás.

La Diferencia de un pueblo.

En el principio, la Nación elegida por Dios, tenía como premisa ser diferente a cualquier otra. No debía unirse y adoptar costumbres de otras civilizaciones, para conservarse íntegra como primicia de Dios. Un pueblo, separado de toda cultura extraña, con leyes morales y de conducta de excelencia. Y por sobre todas las cosas obediente a su Señor y sus mandamientos para no contaminarse con costumbres pecaminosas e inmorales. La mayoría de los pueblos de la antigüedad, no se regían por más ley que la anarquía. Cada cual hacía lo que bien o mal le parecía. El pueblo escogido tenía que ser diferente a todos los demás. Su gobernante supremo, el mejor que podían tener, Dios mismo. Con Él, la Justicia, el Poder, la abundancia, la Salud y la Moral. Esto duró muy poco. Un día el pueblo le dio la espalda a Dios y pidió tener un rey como todas las demás naciones. Ya no querían ser y mostrarse diferentes.

¿El Adiós a la Diferencia?.

Años atrás un Showman parisino muy famoso exclamaba “Vive la différence“. Él lo decía con respecto a una hermosa diferencia. Hoy el mundo quiere hacer parecer igual lo que la naturaleza hizo diferente. ¿Pero que pasa con la Iglesia de Jesús? Estas cosas no deberían preocuparla o molestarla, puesto que el mundo debería estar fuera de la Iglesia. ¿Pero lo está? Lamentablemente, el mundo ha entrado en muchas Iglesias. Hoy es frecuente, el adulterio, la mentira, las violaciones, la idolatría, la apostasía y la maldad que enfría el Amor. Dios afirma, hasta a Mí, me han robado. Después de todo, hay una gran diferencia. Y es la que Dios, hará entre los fieles y los que no lo son. Así que mi hermano, hermana y amigos, pueden dar gracias a Jesús. Todavía tienen tiempo para arreglar cuentas con Él. Pero háganlo ahora, no sabemos cuanto tiempo queda.

Esperanza ¿donde estas? Tengo Hambre

Mensaje del Director:

Esperanza ¿dónde estás? Tengo Hambre. En el imaginario popular, sobrevuela siempre la siguiente frase. “La esperanza es lo último que se pierde” Pero en el mundo del cristiano, donde Dios ocupa el primer lugar, las cosas son diferentes. Aquí, la esperanza jamás se pierde pues siempre permanece vigente. Es la llama continuamente encendida que ilumina el camino del que cree. Cuando Dios es real en la vida de una persona y no solo un pensamiento, la esperanza revela confianza y dependencia. Es uno de los vértices del triángulo de cual el Pablo nos habla en 1° a los Corintios Cap. 13. Con esperanza se abre un surco en la tierra en la seguridad de que habrá fruto después de la siembra. Muchos de los problemas que llevan al fracaso radica que se realizan muchas cosas sin confiar en el resultado final.

Esperanza de Año Nuevo.

Reemplazar el viejo calendario por uno nuevo, no trae a nuestra vida ningún cambio relevante. Bien dice la palabra “Sin fe es imposible agradar a Dios” pero agreguemos que sin obras todo seguirá igual. ¿Por qué? Porque sin esperanza; no hay voluntad para mover un solo dedo. Es como esperar que un automóvil arranque sin introducir la llave de encendido, mover un cambio y apretar el acelerador. Tanto como sentarse en un taburete, esperando que la vaca de leche pero sin ordeñarla. Es simplemente cuando alguien espera obtener un resultado que siente la necesidad de realizar la acción. Eso siempre va a ocurrir solo cuando hay esperanza de logar algo positivo. Por otro lado hacer algo sin convicción, es como llevar el fracaso a nuestra puerta.

Esperanza, el primer mensaje de este Año.

Olvidemos el año que pasó, se fue y no volverá, pero la historia del presente comienza a escribirse. El fuego sin leña se apaga. Agreguemos unas ramas y soplemos fuerte y con esperanza para que vuelva a arder. Una de las grandes frustraciones de mi vida de predicador, fue cuando  hice una petición a la congregación. El próximo Miércoles dije, traigan donde tomar notas acerca de algo importante que hablaremos. Menudearon hojas cuadernos pequeños libros lapices, bolígrafos y demás. El tema la esperanza, mi frustración fue que nadie escribió ni una sola palabra. La razón, es que todo lo esperaban del predicador, solo escuchaban pasivamente. No se daban cuenta que el predicador solo hace su trabajo, bien o mal. Pero la decisión de practicar lo predicado es tarea del que se escucha el mensaje. Debe sentir hambre por la palabra, hasta que nazca el deseo indeclinable de ponerla por obra, con esperanza. Es así solamente que este año puede ser el primero de los mejores de nuestra vida. Hagámoslo

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