El Propósito del Peregrino.

Mensaje del Director: 

El propósito del peregrino. Muchas palabras se han dicho y escrito sobre las peripecias del ser humano durante su existencia. Pero ¿cuando sabe el hombre o la mujer si ha alcanzado su propósito en la vida? El otro día escuché el comentario de una famosa figura de la TV a un medio editorial. Ella afirmaba “Me siento realizada y empoderada. ¿Es el propósito de una vida, una sensación, una idea, una emoción o algo de un momento? Cabría preguntarle a esta joven mujer ¿realizada cómo y en cuanto a qué? Porque definir unas metas que permitan tener la vida que uno quiere, no constituye un modelo de vida. Sentirse empoderada y creer que se ha logrado algo importante, es nada más un sentimiento y como tal inestable. “Sentir” que el hoy es el mejor momento, es una emoción que mañana puede variar en virtud de las circunstancias. Y la autoestima en uno mismo desaparecer como niebla en un instante.

El propósito de una vida.

El propósito de una vida en esencia es: Una decisión que se toma después de una exhaustiva reflexión y que luego se  se vive hasta el último aliento. Desde luego no es levantarse una mañana con ganas de hacer algo para olvidarlo al otro día. O “sentirse” un momento el dueño de la alegría para caer en desazón luego de un fracaso. En eso confía y se engaña mucha gente. Eso nada más y no otra cosa es la emoción. Sentirse en la gloria en un momento, cuando todo va bien y llegar a la desesperación luego de un traspié. Quien vive con un propósito sabe que hay momentos en que nada saldrá bien, pero continúa adelante. Sabe que habrá tropiezos, baches y fracasos en el camino, pero no se desanima, persiste sin dudar hacia la meta. Los escollos que como gigantes se ponen delante para impedir su propósito, templan su ánimo y motivan su andar.

El Propósito de las Parábolas

Las parábolas eran la forma elegida por Jesús para hablarle a los inconversos y de otra forma no lo hacía. Sus propios discípulos no lo comprendían y le preguntaron ¿porqué les hablas así? Jesús respondió, porque a vosotros se ha concedido conocer los misterios del reino, pero a ellos no se les concede. Tienen ojos, pero no ven la realidad y oídos pero no entienden de que les hablo. Hoy vemos en los foros, programas de todo tipo y vídeos en Internet, como el mundo secular habla de Jesús. Programas que hacen perder las mañanas a la gente que los ve, también debaten acerca de esta u otra Iglesia. Además de juzgar y criticar que se hace en cada Iglesia sin conocerlas. Con ellos es muy duro el Apóstol Pedro cuando dice ” Como animales irracionales hablan de cosas que no entienden, para su propia perdición. ¿Por qué hablan de Jesús y su obra si ni siquiera lo conocen.

El Propósito del Peregrino.

Cómo humilde siervo del Señor, siempre me alejo de las definiciones que el mundo da a la mayoría de las cosas. Sean estas fuentes, Enciclopedias, Diccionarios o Editoriales, para bucear en las páginas de la Biblia, el real significado. He intentado resumirlo en pocas palabras, aunque su significado es muy amplio. Y desde luego, me refiero al que cree en Dios, para mi lo más importante. El Peregrino cristiano es aquel, que no tiene nacionalidad, ni país ni lugar permanente. Alguien que transita por este mundo rumbo a un distante lugar que sabe que existe, pero no se encuentra aquí. Vive cada jornada como si fuese la última, consciente de que ignora cuántas más tendrá. Observa y participa de las cosas que ve a su paso, pero no se aferra a ninguna, su norte es la nueva tierra prometida. Una hermosa ciudad que espera ver con sus ojos y disfrutarla para siempre. Ese es su propósito y el final de su viaje.

La labor del Peregrino.

Sin duda no es un diletante, que vaga por doquier sin profundizar en nada. Es alguien con los pies en la tierra, pero su corazón en el cielo. Definitivamente, alguien que ha comprendido cabalmente, el valor del tiempo, como para no disiparlo en nimiedades. La inmensurable figura de Jesús modifica todos nuestros mejores pensamientos y conocimientos. Una de las innumerables cosas que Jesús hizo fue el uso soberanamente inteligente del tiempo. Todo lo hizo a su tiempo y lugar y nada dejó por hacer. Lo que leemos en los evangelios, nos permite ver, que no se distrajo en cosas sin importancia. Aun sus madrugadas estuvieron llenas de oración y ruegos quitadas al reparador descanso. Su palabra para Judas, también puede aplicarse a nosotros.”Lo que has a hacer hazlo pronto” Sea lo que fuere que tienes para hacer, hazlo ya ¿para qué esperar?

El Propósito no da lugar ni hora para distracciones.

La gente muere todos los días y muchos sin conocer la gracia de Jesús. ¿Cómo la conocerán sin quien les predique? Sencillamente porque algunos insensatos están absurdamente perdiendo el tiempo en cosas sin importancia. Hablando acerca del pronóstico del tiempo o sobre algún producto, sus beneficios, donde se vende y el precio que cuesta. Mientras tanto, niños mueren de cáncer, jóvenes se suicidan, y mujeres mueren a manos de su pareja. Y esta “gente” está solo preocupada por lo bella que es cierta ciudad. Las comodidades de ciertos hoteles y el placer de viajar. ¿Es así que piensan ganar las almas para Cristo? En esas pláticas sin contenido, gastan el dinero de los fieles? Que bien me siento de no estar entre vosotros. Y tu mi amigo y amiga, abre bien los ojos y tus oídos. No permitas que te distraigan. Jesús está a la puerta, su regreso cada día más cercano. Te vas con Él o te quedas, decide.

 

 

 

Hacer las cosas bien

Mensaje del Director:

Hacer las cosas bien. Tener en el corazón el supremo deseo de hacer lo bueno. En la mente la voluntad indeclinable de realizarlo. En el espíritu el propósito de la excelencia. Eso haría la vida realmente maravillosa. La dualidad es algo inherente al ser humano. Dos naturalezas antagónicas luchan en nuestro interior. El deseo de hacer lo que está bien o hacer lo que se sabe incorrecto aunque suponga un beneficio. Conocido es el cuento del aborigen Cherokee. En el dos lobos batallan en el interior de cada persona. Uno es en esencia malvado, el otro todo bondad. El niño pregunta a su abuelo ¿Quién de los dos vencerá? El anciano responde. Aquel que tú alimentes. Eso hace una diferencia entre una vida feliz y exitosa o una vida de fracaso y dolor. Aclaramos de paso, el éxito en la vida cristiana, no es idéntico al de una vida sin Dios.

¿Hacemos siempre lo que está bien?

Una hermana en la fe ya mayor, me comentaba acerca ciertos fracasos en la vida sentimental de varias jóvenes. Algunas de mis observaciones pareció molestarla. ya que me respondió con algo de enojo. “A veces las cosas no salen bien; quien va a querer que salga todo mal” Uno de errores radica en pensar que basta un deseo, para que las cosas resulten bien. Pero es con lo que se hace, donde se concreta un buen o desgraciado resultado. El sentimiento o la emoción, no son buenos consejeros a la hora de decidir algo importante. Se necesita utilizar el sentido común y un pensamiento inteligente al abordar cualquier asunto. Cuantos problemas se hubieran evitado, con solo tomar algunos minutos de reflexión. Lo quiero y lo quiero ya, nunca es la mejor decisión, las consecuencias seguirán toda la vida.

¿Está bien crear excesivas expectativas? 

Frecuentemente escucho a padres, amigos y educadores imbuir una idea en la mente de niños adolescentes y jóvenes. No es suficiente hacer lo que te gusta, tienes que ser el mejor. Lamento decirles y no se enojen, que como motivadores están equivocados. No siempre lo que gusta se corresponde con la vocación y habilidades naturales de cada ser humano. Recuerdo a los padres, tener un hijo no es una extensión de cada uno de Uds. sino un ser humano diferente, con gustos y aptitudes propias. Aptitudes gustos y metas personales que hay que respetar. Hoy los medios de comunicación ofrecen a los menores un mundo lleno de posibilidades. Allí el éxito es el nervio motor de cada actividad. ¿A quién no le gusta ser exitoso? Todos quieren serlo, pero poco se habla del costo y de los medios para lograrlo. Deberían preguntarse ¿qué pasa con aquellos que no pueden concretarlo?

¿Está bien comerse el mundo?

Si esa es la meta, es menester recordar que en el mundo estamos todos. Y si solo importa el fin sin tomar en cuenta los medios, es probable terminar pisoteando a los demás. Si además lo primordial es ganar y no importa a que precio, probablemente el ganador no sea el mejor. El peligro de todo esto, es que se colocan exageradas responsabilidades sobre personas que no están preparadas para sobrellevarlas. En otro orden se pasan por alto capacidades y habilidades individuales. Hay muchas cosas que deslumbran a los más jóvenes. El lugar;  que ocupa el poder, la popularidad y el nivel económico, seducen a la mayoría. Pero no todos reúnen la inteligencia, la voluntad, la constancia y el sacrificio necesarios para acceder a esas posiciones. Una gran multitud carga durante toda su vida la frustración de haberlo intentado y nunca lograrlo. Lamentablemente varios no pueden soportarlo y luego desembocan en el suicidio.

Por casa ¿todo bien?

La vida cristiana no está exenta de dificultades. El cristiano como el que no lo es transita por sendas semejantes. No hay rosas sin espinas y camino sin tropiezos durante la dura jornada de vivir. Pero el creyente tiene una clara guía hacia donde debe dirigirse. No tiene necesidad de competir por ser el o la mejor en algo. La palabra expresa con claridad que Jesús dio dones o talentos al hombre. Y place al Espíritu Santo tomar esos dones o talentos y colocarlos en cada creyente como el quiere. Precisamente para que no haya competencia, sino todos y cada uno trabajen para un mismo fin. Lo único que se espera es que cada uno, haga su parte y lo haga bien, para crecimiento del cuerpo. No comprender esta verdad fundamental, es la piedra en el zapato de muchos hermanos, a quienes Satanás infla de soberbia. Ellos se colocan tan arriba que jamás escuchan las palabras de los que tienen a su lado o debajo.

No te canses de hacer el bien.

No te detengas tanto en ti mismo. Piensa como Juan aunque te duela. Es necesario que Él crezca y tu mengues. Que te niegues al menos un poco a ti mismo y cargues lo que se te exige y no lo que quieres cargar. Y definitivamente hagas lo mejor que puedas lo que se te ordena hacer. Si lo haces bendecido serás. Al fin y al cabo no se te pide algo que no puedas hacer. En tal caso no tienes de qué gloriarte. Por último recuerda algo importante, no todos van a estar en tu Iglesia, en tu congregación o tu denominación. Estarán y harán lo que Dios quiera que hagan en el lugar que Él los coloque a su debido tiempo. Es su potestad y no tiene porqué dar explicaciones. Él es Rey de Reyes y Señor de Señores. Merece honra, Gloria y que su nombre sea Santificado. ¿Eres creyente? Sabes lo que tienes que hacer. ¿No lo eres? Es tu oportunidad. Toma tu decisión hoy.

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