Escapa del fuego que nunca se apagaMensaje del Director:

El niño disfrutaba con su abuelo de un espléndido día de verano. Estaban sentados sobre una roca, intentando pescar unos peces. Le había prometido al niño, enseñarle a pescar y en eso estaban, mientras transcurría la mañana. El sol comenzaba a quemar y aún ningún pez, había mordido el anzuelo. En un momento el niño sorprende a su abuelo, con una profunda pregunta. Abuelo ¿Dónde está mi abuelita?

¿Dónde están los que ya se fueron?

El rostro del anciano se ensombreció por un instante, pero pronto se repuso. Con una sonrisa respondió, ella está en el cielo. La segunda pregunta no le tomó por sorpresa, pero lo entristeció. ¿Abuelo todos van al cielo? Él levantó su rostro mirando hacia el horizonte, antes de encontrarse con la inocente carita del niño. El pequeño aguardaba una respuesta que se demoraba bastante. Pero a su abuelo le costaba encontrar las palabras adecuadas.

No todos irán allí

Casi no quería pronunciarlas, mientras balanceaba su rostro de un lado a otro. En un susurro casi apagado por el ruido de las olas, solo pudo decir tristemente, no, no todos irán allí. El porqué de ese no, para una gran cantidad de personas, no les preocupa demasiado. Viven de alguna forma con un bloqueo mental, que no les permite ver la realidad. A pesar que todos los días ven que millares de personas abandonan este mundo, día tras día.

Engañoso es el corazón ¿quién lo conocerá?

No sé qué sucede en el corazón de cada ser humano. Muchas veces se maneja por emociones y no por la razón. Eso le hace vivir con la falsa seguridad de pensar que sabe, lo que vendrá después. Dice el Señor “Engañoso es el corazón” solamente Él puede escudriñarlo y saber que se esconde dentro. Muchos viven su existencia terrenal, creyendo que al final irán al cielo, hagan lo que hagan. Desgraciadamente, eso no va a suceder. No irán.

En medio del fuego que nunca se apaga

Lamentable y desgarrador será que cuando despierten se encuentren en medio del fuego que nunca se apaga. Sus cuerpos sufriendo el horror de las llamas consumiendo sus carnes una y otra vez, eternamente. Y del cual nunca podrán escapar. Están ahora, viviendo en deleites, haciendo su propia voluntad, desobedientes al creador y a su palabra. No le honran, tampoco lo respetan y hasta le desprecian. Pero esto no va a durar por mucho tiempo más.

El único camino

Han tenido en poco, su sangre derramada y su sacrificio en la cruz. ¿Cómo pueden pensar siquiera en ir al cielo y ser salvos? Es estremecedor la ignorancia de los que todavía preguntan arrogantes ¿Salvarse de qué? Del lago de fuego y azufre que arde eternamente en el infierno. Solo hay una manera de escapar y es encontrando un salvador a tiempo. Jesucristo es el único camino que lleva a la salvación. El único que lo puede hacer. Después nadie.

¿quién puede mostrar méritos para ser salvado?

Pues, ninguno. Nadie tiene mérito suficiente, para lograr su salvación por sus obras. Porque es un regalo de Dios a todo aquel que lo acepta. Nadie en su sano juicio rechaza un regalo. Cualquiera fuese. Pero algunos seres humanos en su orgullo y necedad, van a rechazar el mejor. Llevando en su caída a muchos. Entre ellos sus propios hijos. “Dejad a los niños venir a mi y no se lo impidáis” porque “Yo visitaré la maldad de los padres sobre los hijos, hasta la tercera y cuarta generación” Pero qué desgraciada recompensa otorga la vanidad.

La medida de la Insensatez

Muchos hay que levantan el puño cerrado al cielo culpando a Dios, por las desgracias del mundo. En su corazón dicen, baja para que hablemos ¿por qué no solucionas todos los problemas, enfermedades y calamidades que hay en el mundo? Lo ves y no haces nada. Creo ver con los ojos de la fe, la risa de Dios ante la insensatez del hombre. Un poquito de polvo contra el gran alfarero. Olvidan que les dió, libre albedrío. La oportunidad de elegir. ¿Que culpa puede tener, si el hombre elige lo malo y recibe justa recompensa?

Con humildad se alcanza la Salvación

Lo único que tienes hacer hoy, ahí donde te encuentras, es arrepentirte y rogar. Con absoluta sinceridad, pídele a Jesús que perdone tus pecados, desobediencia y orgullo. Que lo aceptas como tu único y suficiente Salvador. Que no borre tu nombre del libro de la vida y cambie tus pensamientos y tu corazón a su semejanza. Busca una Iglesia evangélica, donde se predique la palabra y congrega. Eso no lo soluciona todo, pero es el comienzo.

Cuando todavía, se tiene tiempo para cambiar

Solamente así te librarás tú mismo y ayudaras a muchos a librarse del fuego que ya está ardiendo. Tú dices amo a mi familia ¿pero como jefe o jefa de tu casa, sabes y le muestras el camino? No sea que un día, tu amado hijo o tu amada hija  tenga que decirte en el infierno. ¡Maldito seas mil veces, por tu culpa estamos nosotros aquí! Y no habrá manera de escapar. Tomate un momento para pensar y decide.

No existe la muerte eterna. Solo la Vida es eterna. En la presencia de Dios y gozando de la eternidad o la condena eterna con la compañía de Satanás y sus demonios.