Escrito está. El remedio más eficaz para la enfermedad del olvido

Escrito está. El remedio más eficaz para la enfermedad del olvido.

Mensaje del Director:

Escrito está. El remedio más eficaz para la enfermedad del olvido. Como todas las cosas que demandan un interés genuino y constante, cuando no se aplica pierde su importancia. Leer o escuchar son más que un pasatiempo u obtener información. Son esencialmente artes que debemos aprender a desempeñar. Nos olvidamos de muchas cosas en nuestra vida cotidiana. No es por falta de memoria sino porque no damos a cada cosa la atención que merecen. Creemos que lo sabemos todo pero la verdad es que somos apenas aprendices de algo. Cuando una puerta de conocimiento se abre, aparecen en el horizonte muchas otras que todavía permanecen cerradas. Así es una y otra vez. Nada mejor que una buena publicación para acrecentar nuestro intelecto.

Escrito está, pero es necesario escuchar y leer.

Hay algo que molesta profundamente a toda persona que habla. Y es que no se le escuche con atención. Nos sucede a todos. También al profesor en el aula, el predicador en el púlpito o el supervisor en su labor. Poco o nada se recuerda de lo que ha hablado en su clase, la iglesia o su trabajo. Tal vez se piense que la causa sea el poco interés de quien escucha. Primeramente, algo de cierto hay en ello. Si alguien no pone el más mínimo interés en escuchar poco o nada recordará después. Pero también existen otras causas. Una, no se toman notas acerca de lo que se escucha. Segundo no se graba el recuerdo en la memoria sin antes la lectura repetida del tema. Hay una curva de aprendizaje para forzar la memoria a recordar cosas realmente importantes. Algo que no se enseña con frecuencia. (Mnemotecnia)

Ahora escrito está. El invento de la Imprenta.

Con el advenimiento de la imprenta el Aprendizaje y el Conocimiento cambiaron radicalmente la vida de la humanidad. La trasmisión oral tanto de conocimiento como de la enseñanza varia con el tiempo conforme el individuo las declara. Todos comprendemos el efecto de la bola de nieve. Cuando algo se dice al comienzo luego termina totalmente diferente al final. Lo que se puede leer tiene sentido de permanencia, escrito está. Se puede volver a ello cuantas veces se desee y allí estará, indeleble y legiblemente para recordarlo. Además, la persona no se mantiene inalterable, sus pensamientos, opiniones e intenciones y cambian. Lo que afirma hoy puede ser diferente mañana. Escuchar, leer, estudiar y luego compartir hace más fácil fijar los recuerdos. (Volver el cuadro del comienzo)

Toma nota de lo que escuchas y está escrito.

Admiro las congregaciones donde los asistentes mientras escuchan el sermón, toman notas o marcan versículos en su Biblia. Más allá de la velocidad conque hable el predicador, el cerebro del que escucha con atención se entrena a medida que practica. Cuando el sermón es inspirado por el Espíritu Santo, cada palabra o frase tiene un impacto diferente en quien escucha. Así se desarrolla la habilidad de tomar notas, marcar un versículo y no perder el hilo de la predicación. Luego en la tranquilidad del hogar repasar sus notas, releer los versículos, comprender el mensaje recibido y proceder en consecuencia. Si esto no se hace inútil es que el predicador se desgañite, al oyente le será difícil recordar lo predicado. Y si no puede recordarlo, es díficil que lo lleve a la práctica y sencillamente cae en desobediencia.

La responsabilidad de cada creyente.

El Pastor, Evangelista o Predicador hace su trabajo. Corresponde solo a Dios calificar su función a nadie más. Pero de una cosa nunca será responsable. Y es de lo que cada discípulo hace para practicar lo que oye lee y luego realiza. Aquí no valen excusas de no entendí, no escuché o no lo dijo. Delante de Dios no valen argumentos para atenuar la falta de disciplina para no hacer lo que debemos hacer. No somos perfectos, pero si debemos ser aplicados. Cada vez que escribo un artículo encaminonuevo, al primero que me confronta es a mi mismo. A veces reconozco que fallo, me arrepiento, pido perdón y enmiendo mi conducta. Por eso lo menciono aquí no lo oculto, para que no caigas tú en el mismo error. La predicación no solo es para el que está a tu lado. No es suficiente con hacer acto de presencia en las reuniones de tu iglesia. Si eres miembro, tienes por lo menos un don. Por el amor de Dios por favor ponlo a trabajar y se asiduo lector de la palabra. Si te conformas con solo ser visitante te recuerdo, no hay promesas para el que no asume compromisos. La decisión es con Jesús o sin Él, decidelo ahora, es tú momento.