Él vuelve por Mi

Él vuelve por Mi.

Mensaje del Director:

Él vuelve por Mi. Han pasado muchos años ya desde la llamada entrada triunfal de Jesús en Jerusalem. En ocasiones el emocionado relato bíblico parece que deja entrever, que en algún momento Jesús fue derrotado. Nada más lejano a la realidad, todo cuanto hizo y todo cuanto permitió que le hicieran, tuvo un motivo. Lo que vino a realizar desde que dejó su lugar en las alturas, lo cumplió a la perfección. Cada palabra suya, los milagros que efectuó, los golpes que recibió y el silencio conque contestó cada ofensa, fueron victorias. ¿Alguien puede pensar que Dios encarnado en Jesucristo, podría perder alguna batalla o algo impedir su voluntad? Nuestro problema es que siempre juzgamos las cosas desde nuestro pequeño razonamiento humano. Nunca podremos entender las cosas desde la órbita de Dios. Para el Señor, no hay cosas difíciles ni perdidas en algún sentido, siempre hace su voluntad.

¿Dios fue derrotado?

Los planes del Todopoderoso, no tienen fallos ni puntos débiles que puedan provocar dificultades insuperables. Todo lo que Jesucristo tuvo que realizar y padecer, nunca hubiese ocurrido, si Eva primero y luego Adán; no desobedecieran. Eso provocó una separación entre Dios y los seres que había creado. La orden fue clara y contundente. Esto les permito hacer, lo demás no, porque habrá consecuencias funestas. Pero le dieron la espalda a Dios, para escuchar la voz de alguien que se arrastraba por el polvo. Satanás no les obligó a desobedecer, esa fue una decisión de Adán y Eva. Le dieron poco valor a la palabra de Dios, esa es la verdad. Se olvidaron de su bondad, protección y las provisiones de vida en el Edén. Asumieron una franca actitud de soberbia, al pensar que podrían discernir lo que era más conveniente hacer. Con Dios no hay forma de razonar, se obedece o se lo rechaza. Cuando se produce un desacato a la autoridad, hay que pagar un precio. Ese fue el motivo de la primera venida de Jesús. Se sacrifico por Mi y por todos los que confiaron y confían en Él. Pero vuelve otra vez.

¿Él vuelve por Mi?

Todas las promesas del Señor, se cumplen. ¿Acaso dudas que no dice la verdad? Sin duda Él vuelve, eso no se altera, tan cierto como el día que vives, Él no miente ni cambia de parecer. No obstante yo siento una profunda tristeza en mi corazón cuando pienso en sus palabras. “Cuando venga el hijo del hombre, hallará fe en la tierra”  Mantengo mi fe más  allá de cualquier circunstancia, pero mis familiares , amigos, vecinos y hermanos en la fe ¿la mantendrán? Las cosas que veo a diario me hacen dudar. La fe debe ser firme. La salvación es algo individual y no observo en la gente una confianza total y definida en su venida. Vuelve; eso no cambia, pero las personas si cambian. Ese afán desmedido que se oculta tras la frase, “voy por más” revela lo oculto del corazón. Que la mayoría siempre quiere más, no se conforma. ¿Están pensando en la venida del Señor o continúan buscando más cosas? Ni tiempo se toman para gozar de lo que han logrado, para correr tras otro sueño una y otra vez.

Vuelve Jesucristo ¿lo estás esperando?

Quien vuelve no es el manso cordero del cual habla la pascua, sino el Rey de Reyes y Señor de Señores. Gozo para el que ha esperado, pero profundo terror para los desprevenidos. Vano será su intento de decirle ahora que te veo creo, como pedirle a las piedras y los montes, escondrijo. Como el Rey de Babilonia, pesados serán en balanza. ¿habrá algo en el platillo? Jesús aún siendo niño aunque creciendo en gracia y estatura estaba ocupado en las cosas de su Padre. Los que afirman ser hijos de Dios en la actualidad, ¿en que se están ocupando? De veras en las cosas espirituales y trabajando en las obras para lo que fuimos llamados. Quizás la gramática confunda a muchos. Nadie será salvo por sus obras, pero el que ha conocido a Cristo es redimido, para buenas obras. Pablo hace más de 2020 años nos alertaba a ser diligentes en nuestro desempeño. Pedro a crecer en la obra el Señor siempre. Ea hermanos tenemos trabajo que hacer y el tiempo es escaso. ¿No dijo Jesús que acortaría los días? Pues ha cumplido, lo ha hecho. No te has dado cuenta aún, que los días se van volando porque Él los ha acortado.

La fe siempre es recompensada.

El desaparecido Dr. Adrián Rogers contaba la historia de un padre y sus hijos en medio del Océano. Viajaban en un bote una niña, su pequeño hermanito y su padre cuando la embarcación zozobró. En medio del mar, el desesperado padre tuvo que tomar una dolorosa decisión. No podría cargar a sus dos hijos y nadar con ellos hasta la lejana orilla. Tendría que llevar a uno de ellos y luego regresar por el otro. Optó por cargar al más pequeño de apenas un año y con el corazón destrozado dejar a la niña. A punto de romper en llanto, le dijo. Hijita tengo que llevar a tu hermanito primero, pero te prometo que volveré por ti. Lo único que tienes que hacer es quedarte flotando hasta que yo vuelva. Llegó extenuado a la orilla con su hijito. Rogó ayuda con desesperación a los que allí estaban, dejé a mi hijita sola en medio del océano, debo volver. Una embarcación lo llevó hasta donde se encontraba la niña. Cuando la vio flotando en el mar, solo atino a decirle, hija temía no encontrarte con vida. La niña dijo tranquilamente, Papi me dijiste que volverías por mi y te he estado esperando.

Cumpliendo la comisión.

No sabemos ni el día ni la hora cuando volverá el Señor. Tampoco si estaremos con aliento de vida cuando eso suceda. Solo Él conoce la duración de nuestros días. Pero comprendiéndolo, deberíamos ser responsables al extremo con todo cuanto hacemos. Ignoro en qué empleas tu tiempo esa es tu tarea, solo me limito a que lo recuerdes. Me centro en lo que yo debo hacer tanto si Cristo viene hoy o dentro de muchos años. No me siento satisfecho ni creo que he realizado todo cuanto podía en el cumplimiento de mi misión. Seguramente pude hacer mucho más. Solo de una cosa puedo estar seguro y es de confiar en que Él volverá por mi. Si me preguntase que hice solo puedo responder, Jesús lo que me pediste que hiciera es lo que estuve haciendo. Me pediste que predicara el Evangelio y así lo hice. Al principio en una radio AM, luego en las prédicas desde el púlpito, después en la emisora Online. Ahora ya envejecido, continúo desde esta humilde página Web. Perdóname si no hice demasiado, no es una excusa, pero tal vez fue, porque no pude o no supe hacerlo.

El ruido del Silencio

El ruido del silencia

Mensaje del Director:

El ruido del silencio. Las avenidas están casi desiertas. Muy pocos transeúntes se ven en las calles a cualquier hora del día o de la noche. El mundo que incesantemente gira y gira en torno al bullicio, el comercio, el trabajo y la diversión, se paralizó de pronto. Hay muy poco ruido. ¿Qué pudo detener el correr de aquí para allá de las mayorías tras su indeclinable afán? Algo a lo que muy pocas veces se le da toda la importancia debida hasta que duele y se pierde. Toda actividad humana solo es posible cuando se tiene, pero cuando se pierde nada se puede hacer. Se llama Salud. Nuestra expectativa de vida está seriamente amenazada y en peligro, por algo que no podemos ver ni tocar. No hace ruido, es cruel y dañino y no hace acepción de personas. Es otro virus que puede ser mortal. Ya no se reduce a una localidad o país, ahora se disemina por todo el mundo. Nadie está libre de ser contaminado. Se acabó, el vivo y hago lo que se me antoja. Ahora tenemos que cuidarnos si o si, de lo contrario nosotros o algún miembro de nuestra familia puede ser historia.

¿Cuál fue la causa del Covid-19?

Nada en la naturaleza ocurre por azar, siempre hay un efecto que produce una consecuencia. Porque no existe una causa sin efecto que la provoque. No quiero caer en lo fácil de buscar culpables, no tengo elementos para definir qué o quién provocó esto. Tampoco me interesa saberlo. ¿qué ganaría con eso?  Absolutamente nada, aunque no ignoro y si de ello estoy plenamente convencido, todos nos equivocamos. Alguien agrede a la naturaleza y ella hará lo necesario para restablecer el equilibrio. No importa cuanto tiempo necesite, porque hay consecuencias que llevarán siglos restablecerlo. Golpee duramente un animal y el se volverá contra el agresor. Perjudique a una persona y ella hará lo posible para vengarse. No se puede vivir de cualquier manera y esperar no recibir la respuesta adecuada. Se recoge lo que se siembra. Esto no es una conclusión religiosa ni una filosofía de vida, es una verdad absoluta de la creación. Crea o no crea, le guste o no, la acepte o no la acepte. Nadie puede cambiarla. Siempre actúa y hará justicia.

Todo es lícito, pero no todo conviene.

Muchas personas viven continuamente quejándose de su mala suerte. Otros se alegran de la buenas cosas que reciben sin esperarlas. Sería bueno reflexionar ¿por qué ocurren unas y otras? y se llegará a una conclusión acertada. Harto estoy de escuchar una mamá, hijo te amo, con un cigarrillo entre los dedos a centímetros de su rostro. Qué del papá que amonesta al hijo que vuelve a casa embriagado, con un vaso de licor en la mano. Las palabras por si mismas no reflejan veracidad ni resultados, si no se apoyan con el ejemplo. Muchas veces los jóvenes no escuchan consejos por cuanto no ven a sus progenitores hacer lo correcto. ¿Con qué autoridad moral se les puede pedir hoy que obedezcan todo cuanto se les ordena hacer? Las lágrimas pueden ser un desahogo luego de una tragedia, pero no cambiarán lo ocurrido. Mejor es pensar qué hacer, antes qué arrepentirse después de hacerlo.

¿Qué viene después?

Incertidumbre es lo que siente la mayoría. Hoy es simplemente un ruido que va aumentando hasta que algo explote. Todos deseamos que pronto desaparezca esta epidemia que nos azota y seguramente pasará. Pero no tengan dudas otras peores se preparan en el horizonte. Jesucristo dijo, que estas cosas son principio de dolores. Y cuando se habla de principio, se sobre entiende que habrá un final. Muchos científicos, quizás con muy buena intención se entremeten con determinadas cosas, que el creador diseñó. De alguna manera están queriendo usurpar el lugar de Dios, modificando aquí y allá la naturaleza de lo creado. En muchos casos con resultados inciertos o nefastos cuyo alcance no podemos prever. Modificar los genes de la materia no la hace mejor sino diferente y también su resultado. Un simple error puede tener catastrófico resultado. ¿Piensan acaso que pueden hacer las cosas mejor que Dios? No son dioses ni se dan cuenta, que como todos, un día se nos recordará por una lápida.

Hoy un ruido, mañana silencio.

Hay una palabra que infunde aliento, también para estas condiciones y es: La Esperanza. Ahora bien la esperanza debe estar bien fundada en algo concreto y real. No es un deseo de la mente o el corazón, sino la certeza de que, lo que se cree, ocurrirá. Nuestra esperanza o bien mi esperanza, está en Jesús. Confío en Él. En post anteriores les comenté cómo me libró de circunstancias muy peligrosas para mi vida y salud. Podemos confiar en sus promesas y pedirle todos los días, líbrame del mal. Lo hará siempre que se le pida con fe. Hoy tú tienes la misma oportunidad. De todas maneras, el ruido continúa. Todo cuanto acontece ahora, tiene un común denominador. No es solamente preocuparse de no ser contaminado, sino vislumbrar que viene después de todo esto. La economía paralizada, el trabajo casi sin actividad, la reclusión  hogareña, las manos sin producir, va a producir hambre. No solamente la que pide el estómago cuando no tiene alimento, sino de  puestos de trabajo, víveres, dinero y seguridad. Solo en Dios podemos confiar. Y por favor no lo culpemos por lo que ocurre, es fruto de nuestras propias decisiones.