Buscaba un tesoro. Y encontré un amigo.

Buscaba un tesoro. Y encontré un amigo.

Mensaje del Director:

Buscaba un tesoro. Y encontré un amigo. Uno de las más grandes regalos que la vida nos puede conceder es la amistad. Comprendo la naturaleza e inmensidad de tal palabra. Tanto que al punto de pensar en ella, me detengo casi extasiado en su significado. ¿Percibo realmente la grandeza de lo que contiene como para intentar integrarla a mi vida y contribuya a mi carácter? Conforme a lo que uno desea hacer de su vida como lo mejor, la calidad siempre conlleva un costo apreciable. ¿Qué consideras tú un tesoro? Porque eso de alguna manera, nos dirá que clase de personas queremos llegar a ser. En todo cuanto se desea obtener, deberíamos apuntar a la excelencia siempre. Aunque ella no es una meta sino simplemente un camino de búsqueda para alcanzar lo deseado. Alguien buscaría un billete de $1000 como su tesoro, otro pensaría en un millón, un tercero diría es solo dinero. Tres personas buscando lo que para cada uno significa la calidad de su tesoro.

Buscaba un tesoro. Aprendices y discípulos.

El ser humano por desarrollado que cree ser, no deja de ser un simple aprendiz. Independiente de su condición y aun dependiendo de la sapiencia de su instructor, ambos en su vida continuarán aprendiendo. Pero además nada asegura que la enseñanza permanezca y no sea modificada por nuevos conocimientos. El discípulo es una categoría diferente. En primer lugar, cada discípulo elige a su maestro y el mismo es el Mejor que existe. Ninguno como él, nadie lo supera, su Sabiduría infinita e inalterable no cambia ni cambiará. Se puede confiar plenamente en este Maestro y su doctrina. Eso marca una enorme diferencia en la calidad de lo que se busca y se considera como tesoro. Lamentablemente muchos se ufanan de su aparente erudición, desdeñan lo que está escrito y no conocen. Porque jamás se han ocupado en leer ni interesados en escuchar. «Hablando mal de cosas que no entienden, como animales irracionales» 2 Pedro 3:12.

Buscaba un tesoro. Algo con quien compartir.

Adriana (nombre ficticio) es una joven mujer, que busca hacer realidad sus proyectos de vida con una  finalidad, ser feliz. Comprende naturalmente que eso es imposible de lograr en soledad y entonces decide relacionarse con otros seres humanos. La vida no puede ser satisfactoria si no se tiene con quien compartirla. Lo que antes comenzaba como vivencia natural del desarrollo hasta los años 60 era sencillo. Casi todo giraba en torno a la mesa familiar, el receptor de radio la Tv, revistas y periódicos. Pero un día se vio inmersa en las redes sociales y por un tiempo creyó que ello era magnífico. Se involucró en ellas y logró miles de «amigos seguidores y me gusta» hasta que percibió una cruda realidad. Apagado su celular y su PC; se encontraba sola entre cuatro paredes y comenzó una lenta caída hacia la depresión. La ayuda de un desconocido tuvo la virtud de encender nuevamente en ella, una chispa de esperanza. Pudo salvarse de ser una mas en la lista de suicidio.

Buscaba un tesoro. Y encontré un amigo.

Roberto Carlos un Cantautor Brasileño entonaba una canción que repetía un deseo «quiero tener un millón de amigos» Imposible resultaría, cada amigo necesita gran parte de tiempo de calidad e interés personal para mantenerlo. «El hombre que desea tener amigos ha de mostrarse amigo. Y amigo hay más unido que un hermano.” Proverbios 18:24. Aun así, algunos se irán porque no hay un verdadero compromiso. Otros habrá que dejarlos ir, porque solo están cuando algo les conviene. El verdadero amigo es aquel que nos acepta tal como somos, nos muestra nuestros errores y aun así permanece. La fidelidad es el pegamento que lo hace posible. Solo una persona reúne los atributos más excelentes cómo amigo. Ninguno como Él pudo decir «Ya no los llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero los llamo amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, se las dí a conocer»

Muy apreciado lector:

No es esperando de brazos cruzados que las cosas cambiarán en tu vida. Sino con esfuerzo y en la dirección correcta. Si es buena la condición seguramente puedes alcanzar mejores resultados para compartir. Si no lo es, entonces es tu responsabilidad hacer lo necesario para encontrar las mejores soluciones. Nuestro tiempo es limitado y a término, conforme a lo que se hace es la recompensa. Si no haces lo necesario la ruina está a la puerta. La decisión es tuya, te mantienes en el molde o aceptas la ayuda de Jesucristo, para Él todo es posible. Solo tienes que pedirlo y lo hará. Nadie está mas solo que el que decide estarlo, cuando al final del camino brilla una luz. No digas no tengo; cuando nunca lo has buscado. Busca y encontrarás.

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