Conocimiento del bien como solución de la maldad

Mensaje del Director:

Conocimiento del bien, la solución de la maldad. Conforme avanza la humanidad hacia el tercer milenio, vemos que aumenta hasta límites increíbles la maldad. No existe área en el quehacer humano en la cual este flagelo no halla anclado raíces. Unas cuantas décadas atrás, era impensable no desear gestar una criatura y más inverosímil no protegerla con amor y valentía. Hoy es hasta común interrumpir libremente el embarazo, aprobado como ley en algunos países. Mas allá de la propia ley natural y el derecho que afirman que, toda vida es preciosa y debe ser preservada. Cualquier mujer puede hoy si lo desea, decidir si nace o se le niega la vida a una nueva criatura. ¿Es esta decisión algo bueno o algo malo? Nos podemos preguntar cada uno, si es bueno ¿porqué se destruye? Si es algo malo ¿por qué no se evita?

Conocimiento de la responsabilidad

El sentido común y el derecho permiten comprender, que toda persona con mayoría de edad, es responsable de sus actos. Agrego al margen «debería» porque en la práctica, las cosas que ocurren cada jornada nos dicen todo lo contrario. La gente hace y se conduce con una irresponsabilidad demoledora y lo peor parece que nos estamos acostumbrando. Ese es el tema de todo noticiero en los medios de comunicación, el diccionario del mal nuestro de cada día. Personalmente no los veo, tampoco los escucho y menos los aconsejo. Porque las buenas noticias en caso que las hubiere, no venden y las demás no edifican. Por último, la información que se requiera, fácilmente puede encontrarse en línea directamente en el sitio correcto. ¿Donde está el beneficio de amargarse la vida una o más horas de malas noticias? Somos responsables, por lo que vemos oímos y hacemos. Podemos elegir.

Momentos de Confusión

Son los que la mayoría de la gente vive. Donde los valores comienzan a importar muy poco, cuando no producen ganancias ni esperanza. Y donde la tranquilidad y la paz parecer ser, artículos de lujo. El vocablo mas conjugado del momento es el reclamo. Muchas veces sin tomar en cuenta que al hacerlo, alguien sin merecerlo va a sufrir las consecuencias. En esas condiciones, si una de las partes no está dispuesta a ceder, el acuerdo se torna difícil. Imponer orden y equilibrio en esas instancias de oír solo voces y no quien escuche, es esperar demasiado. Se necesita de un  tiempo razonable de calma y distensión como medio para lograr alguna solución. Se pide y se espera todo del gobierno de turno. Aun con la mejor voluntad y eso puede discutirse, no es infalible, ni todo lo puede. Y que las cosas después de todo no vienen de arriba, hay que ganarlas.

¿Donde encontrar reposo y respuesta?

La pregunta del salmista era ¿De donde vendrá mi socorro? Y de lo más profundo de su propia alma hallaba la respuesta «Mi socorro viene del Señor, que hizo los cielos y la tierra» Del conocimiento fe y dependencia encontraba su confianza para la solución de sus dificultades. El mundo busca soluciones en cualquier lado. Pero en los  medios cristianos también permanece una especie de confusión. Tal vez porque no escucharon ni después leyeron lo que el Señor dijo a el profeta Isaías «Mi pueblo no entiende, no tiene conocimiento» Esto es una gran verdad aún en los días de hoy. Así surge una nueva clase, disculpen la palabra. los mendigos de la fe. Personas que son holgazanes espirituales, que todo lo solicitan. No son capaces de sostener la más mínima carga propia ni luchar por vencer. Pero fácilmente intentan colocarlas sobre los demás. Por favor Pastor, ore por Mí (por ejemplo).

La verdad que hace libre. El Conocimiento.

El ser humano de los últimos días, no busca el conocimiento de la verdad, menos se esfuerza. Más bien se ha transformado en un consumidor de información. Ha logrado con ello, vivir en continua inseguridad. ¿Que es cierto, cuál lo real, donde la verdad? Depende de la fuente. Quizás no importe tanto se dice a si mismo, lo importante es estar informado. Falsa e inestable seguridad. Esa es la mejor forma de no tener y mantener una opinión cabal y personal de las cosas. Se digiere constantemente todo lo que oye sin reflexionar y pierde la capacidad de tomar decisiones. ¿Donde se encuentra la tenue línea que separa el bien del mal? Imposible discernirlo si no se sabe cuál es lo verdadero. Solo alguien pudo y puede afirmar donde se encuentra, Solo Jesús, dijo «Yo soy la verdad» Entonces, conocerlo a Él es el principio de la sabiduría y la base de todo el conocimiento de la verdad. Única forma de vencer con el bien, el mal que se vive en el mundo.