Haz que tu vida cuente; para Dios.

Haz que tu vida cuente; para Dios.

Mensaje del Director:

Haz que tu vida cuente; para Dios. La vida para todo ser humano viviente es el resultado directo de las cosas que realiza. La ley de la siembra y la cosecha lo acompañará durante toda su existencia, no puede escaparse de ella. Somos responsables de como efectuamos las cosas como del resultado final de nuestra vida. Podemos ahora definir conforme a la edad cronológica con uso racional ¿cuál es el propósito para el que vivimos? Una de las respuestas más escuchadas y hasta aconsejadas es disfrutar de la misma. ¿Qué encierra esta definición, solo diversión nada más hacer dinero, conocer una bella mujer y pasarla bien? ¿Es algo de esto lo importante para una mujer o la mira para ella está en otra realidad? Debe existir un momento de reflexión para a partir de ahí comenzar a planear en el presente cómo será el futuro. Porque los años pasan para todos, ni los deseos, tratamientos cirugías e implantes logran eludir la vejez. Una señora madura y yo esperamos la luz verde del semáforo. En la acera del frente un anciano apenas se sostenía. Ella murmuró «Qué triste es llegar a viejo» Depende de cómo se ha vivido, contesté.

Haz que tu vida cuente; para Dios. Indiferencia.

Nada tan triste como pasar desapercibido en todos los lugares que alguien frecuenta. Para la persona que lo sufre es cómo si no existiera. Todos necesitamos de compañía, que nos tomen en cuenta. En nuestro hogar, nuestros compañeros de trabajo, en el barrio donde vivimos, en un grupo de amigos. Dios dijo «No es bueno que el hombre este solo» Se refería a una compañera idónea en primer lugar, pero también a relacionarse con otras personas. Que alegría es cuando alguien llega a algún lugar y es rodeado al instante por los demás. Pero cómo duele que cuando alguien llega a un sitio se acaben las conversaciones y nadie se acerque para saludar. No cuesta nada ser amigable, si alguien quiere tener amigos debe mostrarse amigo. Un rostro tranquilo y alegre acerca, un rostro adusto aleja. Comencemos a mirarnos al espejo con más detenimiento. ¿Cuál es la imagen que nos devuelve? Sea cual sea. tú la puedes cambiar. Se el primero en saludar y extender la mano «Más dichoso es dar, que recibir» Pues cuando algo das, siempre algo recibirás a cambio. Cómo cristianos tenemos una buena noticia que comunicar.

Haz que tu vida cuente; para Dios. Envidia.

El corazón alegre hermosea el rostro, pero por el dolor del corazón el espíritu desfallece. Hay personas lamentablemente cuyo deseo enfermizo es desear lo que otra persona posee. Y si no puede conseguirlo; entonces intentará quitárselo o hará todo lo posible hasta destruirlo. Toda persona puede cambiar, pero este tipo de personas son las más difíciles que cambien su nociva conducta. Hay en la vida crueles enfermedades que muchas personas resisten y luchan para vencer, pero pocas resisten a la envidia. Es como está escrito, la carcoma de los huesos, destruyen toda la estructura de la existencia. En todas las actividades y familias se encuentran este tipo de personas, que necesitan desesperadamente ayuda. Porque en esencia lo que necesitan es amor. Escrito está “El amor es benigno; el amor no tiene envidia» Por lo tanto nuestra tarea no es despreciarlos o apartarlos sino atraerlos al conocimiento de Jesús. Él nos cambió a nosotros cuando estábamos lejos y también lo hará con ellos. No es un asunto de voluntad sino de obediencia: «Amarás a Dios con todo tu ser y al prójimo como a ti mismo»

Haz que tu vida cuente; para Dios. El propósito de la vida.

Si no hay el mejor lugar para Jesús en tu existencia, entonces no sabes qué es vivir. Pues Él es la causa de tu Vida. Nada existe sin que no haya sido creado por el. Cómo el fin de los tiempos se acerca, conforme a su palabra es menester ocuparse seriamente en el tema. Todos sin excepción en su momento estaremos delante de su Santa Presencia. Quienes lo aceptaron cómo su Salvador, compareceremos en el Tribunal de Cristo. Allí recibiremos de sus manos la recompensa según lo que hayamos hecho en nuestra vida terrenal. Así que hermanos en buen criollo; cargar las pilas y ponerse a trabajar en serio en las cosas del Señor. Pensar menos en las bendiciones y más en las cosas que cuentan para Dios. Los demás aún tienen tiempo para sumarse a este grupo de creyentes bienaventurados. Pero si no lo hacen no tengo buenas noticias para vosotros, van a ser condenados en el gran Trono Blanco. Dios no desea este final para nadie, tampoco yo, pero es algo que tú debes decidir y cuanto antes mejor. Escapa de la noche que viene, mientras haya luz aun puedes encontrar el camino que tiene el mejor futuro.

Muy Apreciado lector: Sobre las dudas y la ignorancia nada puede construirse y permanecer.  Creer en algo no hace ninguna diferencia. Creer en Jesús es la única esperanza en la que el ser humano puede confiar. ¿Quieres conocerlo?

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