Dios lo hizo antes. Puede hacerlo nuevamente hoy.

Dios lo hizo antes, Puede volverlo a hacer hoy.

Mensaje del Director:

Dios lo hizo antes. Puede hacerlo nuevamente hoy. Cosas han ocurrido en el Universo que son hechos únicos e irrepetibles. Sea esto en el ámbito de la naturaleza o en cuanto a las actividades humanas incluso divinas. Nunca podremos emular lo realizado por Dios en la naturaleza. Pero podemos humanamente repetir  situaciones de acuerdo a hechos similares ocurridos en el pasado. Dios jamás se ha mostrado indiferente a las súplicas de sus criaturas pese a no hacer méritos para ser escuchados. No es culpable nuestro Señor de no realizar cosas mayores cuando nuestras peticiones se reducen a pequeñas cosas. Parecemos olvidar la grandeza y el poder ilimitado de nuestro Creador. Tal vez porque nuestro mundo se enfoca en una sola dimensión, la humana y su realidad. Siempre vemos el árbol antes que el bosque aunque en el bosque fluye la vida con abundancia. Jesucristo dijo «El que cree en Mí, cosas mayores hará»  ¿Por qué no están sucediendo ahora? Posiblemente porque nuestras miradas solo alcanzan las nubes y es más allá de ellas donde está Dios. Nuestro problema; es la visión.

Dios lo hizo antes. Despertando la visión.

La historia de la humanidad está jalonada con grandes hombres y mujeres de visión en distintas áreas de actividad. Tecumseh; el gran Jefe Shawnee, luchó heroicamente para crear una nación de todas las tribus indígenas del norte de América. No pudo lograrlo, algunas tribus lo resistieron y sus enemigos; los colonos blancos en gran número lo vencieron. Su última plegaria antes de morir fue «Para eso me preparaste: que mi muerte deje a mi pueblo con esperanza. ¿Qué agregar a las gestas emancipadoras de los libertadores de las Américas? Simples hombres que dieron su vida inflamados con el deseo de libertar a sus pueblos. Algunos ni siquiera recibieron honores después de entregarlo todo. José Gervasio Artigas, murió exiliado en un país extranjero acompañado de su sirviente negro. Algunos confesaron a Dios y su palabra y también aprendieron a convivir con el dolor y el sufrimiento. Hoy veo con tristeza y en ocasiones me hierve la sangre al escuchar algunos testimonios. «Tenemos lo mejor, vamos a todos lados y comemos de lo mejor» ¿No dijo Jesús? ¿No es la vida más que el alimento y el cuerpo que el vestido?

Dios lo hizo antes. La provisión.

Es fácilmente comprobable que cuanto más crece una organización, más recursos son necesarios para sustentarla. Resulta lógico admitir que quienes están a cargo de la misma se afanen buscando todas las fuentes posibles de ingresos. Eso es evidente en todas las organizaciones, con una diferencia; la iglesia es además un organismo con una cabeza que la dirige. Cuando el pueblo del Señor salió de Egipto todas sus necesidades fueron suplidas por la provisión del Dios. Nada de lo imprescindible les faltó, incluso sus ropas y el calzado soportaron el paso de los 40 años. ¿No nos llenamos la boca afirmando que Dios no cambia? Así es, continúa siendo fiel a su palabra más allá de la fe que observa cada creyente. No obstante con muchas de las actitudes de los creyentes se están desobedeciendo y olvidando mandamientos claros y específicos. ¿No dijo Jesús algo cómo? «Buscad primero el reino de Dios y su Justicia y todas esas cosas les serán añadidas» ¿Ya no se confía en Dios, anulando el mandamiento y la promesa? Colocando en primer lugar nuestros intereses personales y demandas antes que el progreso del evangelio.

Dios lo hizo antes. La gran comisión.

Después de resucitar y antes de subir al cielo Jesús encomendó a quienes serían sus apóstoles y a 120 discípulos una misión. Una gigantesca tarea, desde Jerusalem después Samaria y luego hasta lo último de la tierra; el evangelio debe ser predicado. Esos fueron los primeros instantes del comienzo de las buenas nuevas de salvación. El precio por nuestros pecados había sido pagado y fuimos reconciliados con Dios. Pero también principio de persecución y dolor y cada día que pasa todo irá en aumento. En algunos países todavía podemos reunirnos y predicar. En otros los templos son incendiados, los Pastores ultimados, sus mujeres violadas y el evangelio prohibido. Todavía podemos respirar, tiempo vendrá en que habrá que reunirse en los hogares o esconderse en sitios ocultos. La persecución y el martirio serán crueles y despiadados. El mundo nos está encerrando en nuestros templos y nuestra voz cada vez se oye menos en público. Pero el mandamiento sigue firme como el primer día, llevar el mensaje hasta el último rincón. No es buen tiempo para descansar o disfrutar, el mundo lo hace porque no sabe que se acerca el fin, nosotros si.

Dios lo hizo antes. Lo puede volver a hacer.

Según los historiadores los habitantes de Nínive eran un pueblo sanguinario de extrema crueldad y violencia. Tan malvados parecían ser que el profeta Jonás no deseaba que el mensaje de Dios los salvara del castigo. Dios tuvo que hacer lo necesario para darle alojamiento en el estómago de un pez para que reconsiderara su actitud. No fue grato para el pez alimentarse de Jonás y lo arrojó en tierra; de manera que se dirigió a Nínive. El mensaje fue escueto. «De aquí a 40 días Nínive será destruida» Aquel pueblo bárbaro conocía los hechos y el poder de Dios. Por lo tanto el rey lanzó un edicto. que todo el pueblo ayunara fuertemente incluidos todos los animales. Tal vez se dijo, Dios tenga misericordia de nosotros y no nos destruya. Pese a la crueldad de los pueblos había en ellos temor de Dios, algo que los pueblos de hoy no conservan. Dijo el Señor «En los últimos días derramaré de Mi Espíritu sobre toda carne y entonces profetizarán, los jóvenes tendrán sueños y los ancianos visiones» La profecía es divulgada pero ¿Jóvenes que pasa con vuestros sueños, ancianos dónde vuestras visiones que Dios les prometió?

Dios lo hizo antes. Sumemos nuestra parte.

La humanidad cree vivir una época de conocimiento y desarrollo, pero ocurren todos los días hechos espeluznantes. Violencia desatada, contra personas y sus hogares, pululan las violaciones y homicidios. Gente que dispara y hiere a niños y bebés y a miles se le niega la vida mediante el aborto. Se libera el uso de drogas y media humanidad es adicto a las mismas y va en aumento. ¿Nada se puede hacer para aliviar el sufrimiento y el desorden? No vamos a cambiar el destino del mundo Dios ya ha manifestado cual será su final. Pero somos luz dijo Jesús y la luz no se esconde. Estamos dejando que el mundo continúe encerrándonos en nuestros templos y acalle nuestra voz. Mientras que el mundo llena las calles de gritos y panfletos reclamando cualquier cosa que cree tener derecho. No espero que los fundadores de esta u otra congregación se reúnan y decreten un ayuno mundial. Ellos están haciendo su trabajo cómo los Pastores Evangelistas y Obreros lo hacen en su Congregación o en los medios. El avivamiento y el crecimiento del evangelio ocurrirá cuando cada creyente se levanta de su butaca, cae de rodillas ayuna y ora.

 

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