[mixlr url=»https://mixlr.com/encuentros-radiolive/embed?color=526cd7″]

¡Que grande es mi Dios!

Mensaje del Director

Cuanto más vivo y sumo ya varias décadas sobre esta tierra, más me maravillo de la inagotable paciencia y misericordia de nuestro buen Dios. Su palabra dice que todo creyente tiene la mente de Cristo, pero sin duda, todavía no tiene ni siente como siente el corazón de Cristo, por lo tanto le es imposible ver las cosas como Él las ve.
Frente a las piedras de la intolerancia conque muchos castigan a otros creyentes por el solo hecho de ser y hacer cosas diferentes o por congregarse en otros lugares bajo un nombre distinto al propio, Él no se impacienta, continúa otorgando nuevas misericordias cada día.

camino al cieloCuando muchos prohíben cosas asumiendo un derecho que nadie les concede, Él otorga a todos libre albedrío, la facultad de elegir y su hijo amado agrega, Conoceréis la verdad y la verdad los hará libres.
Cuando muchos segregan a otros creyentes, por el color de su piel, no llamándoles hermanos sino adjudicándoles un mote y a otros por su aparente falta de educación, su baja condición social o financiera, su forma de vestir o de expresarse, sus zapatos rotos frente al calzado de marca; Él no hace acepción de personas, a todos llama y a ninguno desprecia.

Cuando muchos levantan su dedo acusador frente a todo aquel que se equivoca, como si hubiera alguno que no se equivoca o cae en el error como si alguno no cometiera errores, Él se compadece   y está dispuesto siempre a perdonar.

Mientras muchos vanidosos hacen gala de sus dones jactándose como si no los hubiesen recibido, de ser los más bendecidos de la congregación, los más usados por el altísimo o los más famosos o destacados, Él es un ejemplo de diáfana humildad.
Mientras muchos reprueban y desmerecen a quienes alaban musicalmente a Dios según sus costumbres regionales por su forma y estilo, Él se goza en labios que confiesan su nombre.

Mientras que alguno o alguna manifiestan con soberbia “Yo lo hago mejor que tú” sin hacer nada luego; Él dice “Mi Padre hasta ahora trabaja y Yo trabajo”

Resulta casi irónico e irreverente pensar en que todos queremos estar en el cielo y seguramente no faltarán algunos que creerán tener derecho a ello, pero doy gracias a Dios, quien en su infinita sabiduría, no nos franqueará la entrada en estas condiciones a ninguno, antes nos tiene que transformar a todos, de lo contrario, ese bendito y maravilloso lugar, llamado cielo se colmaría de reproches insultos y divisiones en un instante.

Conforme a su palabra en los últimos tiempos, el amor se enfría, el fuego ya no chisporrotea y la esperanza de algunos parece desvanecerse. De todas formas hay algo que no cambia, mi amigo y mi amiga y es que Él dijo “ciertamente, voy en breve”

¡Que gran Dios, es nuestro Dios!