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No soy Invisible… todavía

Mensaje del Director

Todos nacemos con la capacidad de recordar infinidad de datos. Los científicos y la gente en general coinciden, en que alguien recuerda mejor las cosas que le interesan, mientras olvida con facilidad aquello a lo cual le da poca importancia. Si esto fuese una verdad absoluta, entonces resultaría explicable, que no se recuerde, un rostro, el nombre de alguien, una fecha importante, el debido respeto, el agradecimiento o hasta incluso, un miembro de nuestra propia familia.

No debe ser así

No debe suceder, pero es lo que acontece realmente y eso explica en parte, porqué un hombre recuerda detalles hasta pequeños de su automóvil, su mascota o su equipo de futbol preferido, pero olvida, devolver aquello que le han prestado; la fecha de un aniversario o hasta el cumpleaños de su esposa. ¿Resulta tan simple concluir que acontece porque en realidad no importa, no interesa o inciden también otros factores?

                                                   ¡Quien es ella?

abuelaElena  se recuesta en su mecedora. la expresión de su rostro indica que parece estar soñando. Tal vez cuando siendo niña todavía, caminaba por las calles de su barrio tomada de la mano de su mamá o cuando jugaba con su papá en la plaza donde él solía llevarla  a su hamaca preferida  ¡cómo se divertía!  Pasó tanto tiempo ya -recuerda, mientras una tenue sonrisa parece iluminar y rejuvenecer su cansado semblante, mientras sus ojos, ven caer lentamente, los últimos rayos del sol de la tarde.

                 ¡Hoy es mi cumpleaños!

Luce su mejor vestido. Es Domingo y en la casa de salud donde sobrevive, su pieza se ve ordenada, como esperando algo todavía. y es que hoy cumple 84 años. En una de las paredes que no oculta su necesidad de reparación, se destaca  un pequeño cuadro, donde Elena está rodeada de personas. Todas sonríen, son sus familiares. Para navidad vinieron a verme, dice; como queriendo justificarlos.

Es Soledad quien me acompaña

Sobre la mesita de luz, una carta, cuyo sobre tan desgastado por el uso, indica las veces que Elena la releyó buscando algo de compañía. Ella no está enferma ni tampoco discapacitada; aunque a veces desearía estarlo. Simplemente… es anciana. Se ve sola, sufre de abandono y se siente morir cada día un poco más.  No alcanzan los cuidados que le dan o lo agradable del lugar, nada de eso, puede reemplazar el beso de su nieto, el abrazo apretado del hijo o la compañía del hermano. Su compañero hace tiempo que partió.

No soy una carga

La sociedad impersonal y de consumo, no tiene lugar para los ancianos, aunque una gran mayoría llegará a serlo. No hay un motivo real o necesario, pero se les hace a un lado, parece que molestan y requieren de demasiado tiempo de atención y cuidados y entonces es preferible recluirlos en alguna parte.  La vida de Elena está llena de recuerdos, podría revivir sin esfuerzo anécdotas de cada uno de sus familiares. ¿A veces piensa ¿me habré equivocado tanto? como para no recibir un llamado o una visita.

Una muestra de Amor

No se cual es tu parentesco, acaso un nieto, un hijo, un hermano ¿hay alguna Elena en tu familia? Entonces, detente un momento en lo que haces y regresa antes de que sea demasiado tarde. Dile que la amas; pasa con ella todo el tiempo que puedas, acaricia sus manos arrugadas, su cabello escaso  y opaco, escucha su voz, fija tu mirada en esos ojos casi sin brillo, porque son parte de ti y de tu sangre y cuando ya no esté más; una parte de ti mismo se irá con ella.

¡Por favor… no la olvides!

Honra a tu Padre y a tu Madre (Mateo 15-4)  Aprende primero a ser piadoso con tu propia familia, porque esto es lo bueno y agradable delante de Dios (1° Timoteo  5-4)