Culpabilidad o Presunción de Inocencia. Hacer o no hacer.

Culpabilidad o presunción de inocencia.

Mensaje del Director:

Culpabilidad o Presunción de Inocencia. Hacer o no hacer. Una de las cosas que todo ser humano no desea cargar en su vida es sin duda la culpa. No existe algo que cueste más admitir y reconocer, que sentirse culpable de algo. No es una situación fácil de sobrellevar para nadie, pero que requiere una sincera reflexión para encontrar la paz. En un artículo anterior mencionaba las palabras del Apóstol Pablo acerca de la carrera que todos tenemos por delante. Uno de los requisitos era despojarse de todo peso inútil. Muchas personas viven gran parte de su vida cargando un pesado lastre. Algo que la conciencia no olvida y recuerda en varias ocasiones hasta encontrar una solución. Llámese perdonar, restituir u olvidar. Hasta que no se resuelva no habrá una sola gota de calma paz y alegría. Escrito está «Porque si perdonan a los hombres sus ofensas, perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; peros si no perdonan a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas» Lo que el hombre siembra eso recogerá; nadie escapará a esta sentencia.

Culpabilidad o presunción de inocencia. Las promesas.

Reconsiderar este tema es una de las pocas oportunidades en que vale la pena volver al pasado. Si lo hiciéramos solo de vez en cuanto, recordaríamos las veces en que prometimos hacer algo que después no hicimos. En un lugar de nuestra memoria que pocas veces visitamos todavía se encuentran alojadas muchas promesas no cumplidas. Ese libro por ejemplo, que prometiste devolver a su dueño y ni siquiera recuerdas en que rincón olvidado lo dejaste. Oh esa prenda de ropa que cubre el cuello los días de frío que quedó en tu casa. Tu hermano la olvidó y a pesar de que muchas veces la reclamó, nunca se la devolviste. ¿Qué de ese dinero que insistías hasta el cansancio devolver para que te lo concedieran y no has devuelto? Todas esas cosas que no consideraste necesario cumplir eran importantes para esas personas y te sacaron de un apuro. Pero no lo fueron para ti y aunque esas personas lo hayan olvidado, para Dios no lo están. En una ocasión «personas fieles hablaban entre si y Dios escuchó y fue escrito libro de memorias delante de él, para los que temen y piensan en su nombre» Malaquías 3-16.

Culpabilidad o presunción de inocencia. Reacciones.

He presenciado infinidad de veces cómo se golpean el pecho muchas personas cuando se presentan hechos reñidos con la moral. La respuesta más común es «No le hago mal a nadie, nunca miento, jamás digo una cosa por otra o tengo excelente memoria» No estoy juzgando actitudes, en realidad no conozco en profundidad que hace cada cual y realmente no es el punto. Pero lo que menciono, son algunas de las respuestas que varias personas dan cuando buscan solución para un problema. En esencia no esperan consejo o asesoría, sino desean que se apruebe o desapruebe algo que han hecho o intentan hacer. La palabra de Dios establece normas de conductas que toda persona puede observar, no son imposibles de adoptar. Los creyentes deciden e intentan vivir de esa forma y aunque se equivoquen cuentan con la ayuda del Altísimo. Los incrédulos la rechazan y reciben consecuencias de acuerdo a cómo actúan. Todas las personas que viven tienen aun la posibilidad, bien de mantener su conducta o cambiarla, todavía hay tiempo. Pero recuerden, nuestro tiempo es finito y no sabemos cuando será el último suspiro.

Culpabilidad o presunción de inocencia. El lugar de cada cual.

Toda persona puede hacer de su vida algo realmente bueno, depende de las normas que defina seguir. El Humanismo a hecho creer que el hombre es el centro del Universo y que todo depende de sus decisiones. Un comunicador afirmaba «Si una persona no puede hacer con su vida lo que quiere, lo demás es anécdota» Pido disculpas si la frase no es idéntica pero esa era la idea. Preguntaría al comunicador ¿Dónde compró o hizo para obtener la vida que opina suya? La respuesta verdadera es nada, la vida de que disfruta se la debe a sus progenitores y estos a su vez también a los suyos. Y así podríamos continuar retrocediendo hasta llegar a la primer pareja humana y esta creada por Dios, única fuente de todo lo creado. Sé que muchos dirán no creo, pero si no creen eso no cambia nada; esa es la auténtica verdad. De una misma sangre nació la humanidad, gracias al Creador. Por lo tanto cada uno debe algo a los demás y todos a quién nos dio la vida, con la oportunidad de hacerla disfrutable para todos. ¿Cuál ha sido nuestro desempeño, culpables o inocentes? Cualquiera sea; aun podemos cambiar y mejorar.

Muy apreciado lector: Sin dudarlo, ninguno es tan perfecto como para no equivocarse o transgredir alguna norma, pero no por ello somos fracasados sin oportunidades del perdón. La cuestión es donde buscarlo y encontrarlo. Si aun tienes dudas no vivas con ellas, contáctanos para recibir ayuda.

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