Mensaje del Director:
Certeza en lo que no veo. Pero aún así; creo. Para muchas personas tal frase constituye la razón fundamental de sus creencias. Pero para otra multitud de personas tal razonamiento no tiene fundamento. Si no lo veo es que no existe y punto. En el primer grupo del pensamiento muchos se definen, no lo veo pero sé que existe. ¿Cuál la diferencia entonces porque en ambos casos se nota seguridad? La misma radica en la percepción que cada cual tiene acerca de lo que observa. Tú crees en lo que ves, mientras que yo por lo que veo creo. Una pequeña gran diferencia entre algo o alguien; aunque ambos observan las mismas cosas naturales. Para algunos esa es la única realidad en la que creen. Para los demás es una confirmación por lo que ven, en la realidad de un creador. Comprenden que hay una causa para todas las cosas y en las que no se ven, una certeza interior. Una fe natural aunque de corto alcance, permite subir a un bus y estar seguros que nos llevará a destino. Pero existe otra clase de Fe sobrenatural que viene desde lo alto. Penetra profundamente en la mente y el espíritu humano y da certeza absoluta; es el Don de Dios.
Certeza en lo que no veo. ¿Camino de dudas o de confianza?
El Evangelio en esencia no es difícil de entender, pese a que muchos en su afán de aclarar en ocasiones confunden. Jesucristo alabó a su Padre por ello. «Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las revelaste a los niños» Los niños jamás cuestionan a Jesús, ellos simplemente creen en él y muchos ni siquiera saben leer. Las cosas se les complican cuando adolescentes el mundo quiere introducirlos en sus moldes. Cristo amonesta seriamente a los padres «Dejen a los niños venir a mi y no se lo impidan, porque de ellos es el reino de los cielos» A pesar de estas palabras a muchos adolescentes y jóvenes se les ha privado de esta presencia. La Escuela dominical es tan necesaria como la primaria. Tampoco es excusa si a los padres también les faltó esa enseñanza, la palabra no es cuestión de opinión. Un edificio sólido y permanente se construye sobre un cimiento firme. «Instruye al niño en su camino y aunque llegue a viejo, no se apartará de el» Y solo existe un camino que lleva a la eternidad y Él lo dijo «Yo soy el camino»
Certeza en lo que no veo. En el mundo sufrimos aflicciones.
Multitud de cosas abundan en la vida de todo ser humano, problemas, dificultades, tristezas, enfermedades, peligros, pérdidas y dolor. ¿A algún ser viviente nunca le ha pasado algo semejante? Por cierto absolutamente a todos, inclusive nuestro Señor Jesucristo soporto varias de ellas. El mismo nos dijo «En el mundo tendrán afficciones, pero confíen, yo he vencido al mundo» Seamos sensatos, si el Padre no quitó las aflicciones de Cristo, menos lo hará con las nuestras. Cuando alguien te dice «Pare de sufrir» no significa que desaparecen. Sino que pares de lamentarte quejarte y llorar y enfrentes las aflicciones, porque Dios esta contigo en medio de ellas. Y con Él no somos solo vencedores; sino más que vencedores. Hay gente que se ahoga en un vaso con agua o llora porque le duele el dedo gordo del pie. Nadie es imunne al dolor, pero busca la guía y la fortaleza necesaria en Dios para soportar hasta que encuentres la salida. Si eres de las personas que se dicen «Con esto no puedo es más fuerte que yo» Entonces no habrá posibilidad de solución. Fe es confianza, sin ella imposible agradar a Dios.
Certeza en lo que no veo. Una bienaventuranza mayor.
Tomás era de los que creen en lo que ven. Cómo no vió a Jesús resucitado, entonces para el no había vuelto a la vida. Cómo el propio salvador le concedió la oportunidad de verlo; entonces creyó. Pïensa por un momento ¿Qué habría sido de Tomás, si no hubiera visto a Jesús? Se habría perdido para siempre. Ignoro si alguien ha visto persoanmente a Jesús, yo me gozo en no haberlo visto. Jesús le dijo a Tomás «No seas incrédulo sino creyente» Una bofetada en pleno rostro, pero hay más todavía «Porque me viste creíste, bienaventurados los que no me vieron, pero creen» Vivimos en los últimos días, Cristo ha prometido volver y no sabemos cuándo, pero volverá. Los días literalmente se van volando y la gente corre de aquí para allá. Vive el tiempo de su vida sin Dios. Pensando que no existe o que hoy permite cosas que antes no permitía. Que tristemente equivocados están, Él no cambia, quien debe cambiar es el ser humano. Cada uno cuide celosamente su fe y sus convicciones que ha recibido de Dios. El mundo pasará y tambien sus alocados deseos, pero el que permanece firme en la fe vivirá para siempre. ¡Amén!
Muy apreciado lector: Nuestra visión natural solo puede apreciar las cosas hasta determinada dimensión. Pero si observamos las cosas desde un microscopio o telescopio, rapidamente podríamos ver imagenes que nuestra vista natural no puede observar. Más allá de estas maravillas tecnológicas existen dimensiones desconocidas que no podemos ver. ¿Podríamos afirmar que porque no las vemos no existen? Lo mismo ocurre con Dios, no lo podemos ver porque es Espíritu, pero por la fe y la búsqueda confirmamos su existencia. ¿Cuál es tu pensamiento?
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