Dichosos días de nuestra vida. ¡Prepárate aun no has visto nada!

Dichosos días de nuestra vida

Mensaje del Director:

Dichosos días de nuestra vida. Prepárate aun no has visto nada. ¿Quien no se ha despertado de pronto en medio de un sueño hermoso o una pesadilla horrible? En el primer caso, existe una indescriptible sensación de profunda tristeza. Hubiésemos querido no despertarnos y que el sueño continuase, era tan vívido y real como placentero. Pero en el  caso contrario, despertarnos nos provocó una honda sensación de alivio. Qué tranquilidad comprobar que solo se trataba de una pesadilla y no de la realidad. Ambas situaciones han poblado nuestros días a traves de los años de nuestra vida. Algunos han quedado relegados en un rincón olvidado de nuestra memoria. Otros al recordarlos han traído a nuestro cotidiano vivir buenos momentos. Algo que pudo suceder, pero que no cristalizó. De todas formas cada amanecer nos despierta a una realidad que debemos manejar de la mejor manera. Pues de ello dependerá el día que mañana viviremos, bueno o malo, alegre o desgraciado.

¿Dichosos los que viven?

Quizás muchas personas no le den la debida importancia a cada hora de las 24 que tiene cada día. Son innegables oportunidades de hacer algo excelente y productivo. Oh y eso es lo triste perder la mayoría y ocasionarse daño a si mismos y a terceros. Lo verdadero es mientras se vive mucho se puede hacer. Pero en el sepulcro al que iremos en su tiempo según Salomón y el sentido común, nada se puede hacer. El niño según su situación se satisface con pocas cosas. Pero cuando comienza a descubrir la cantidad de las que puede disfrutar empienza a desear más y más. El joven está repleto de energía y tiempo. Entonces ea, a disfrutar de la vida y comienzan los problemas uno tras otro. El adulto navega en el mar de la necesidad y el consumismo. Nunca está satisfecho del todo algo siempre falta, aunque no sabe con seguridad qué es. El grupo de los ancianos es el más complejo, se sabe que el tiempo se acaba. Las fuerzas no son las mismas de antes y las enfermedades y dolores han tocado a la puerta. Vivir con alegría cuesta pero es posible, hay esperanza.

Dichosos los que tienen amigos.

Los amigos deberían ser personas bien conocidas, totalmente o al menos en parte. En nuestro caso no somos amigos. Pero no te resulto tan desconocido si has aprendido a leer entre líneas. Ellas hablan acerca de mi. Como soy, lo que pienso y en qué está fundada mi esperanza. Las redes sociales han trastocado el sentido de la palabra amistad. Hoy se llama así a cualquier desconocido con el cual tu hayas aceptado su pedido de amistad. Eso ha confundido la vida de la gente. Revelan a ese «amigo o amiga»  detalles y cosas que tal vez, ni siquiera han confiado con un familiar cercano. Donde y con quien se vive, sus costumbres, fotos personales y familiares, sus gustos y lugares que frecuenta. En ocasiones ni siquiera reciben de su contraparte el más mínimo detalle de su vida personal. Se desconfía de cualquier vecino o familiar, pero se confía de personas cuya foto ni siquiera se sabe si es genuina. Cómo se puede ser tan descuidado es algo que asombra. Como también las consecuencias desgraciadas que se cosechan  y son portadas en los medios.

Dichosos los que saben qué vendrá.

La verdad nunca ha estado escondida. Desde los comienzos de la humanidad. ÉL ha estado siempre presente. Pero desde los primeros pobladores de Edén hasta nuestros días, muchos como Adán y Eva decidieron no creerle a Dios. El pecado de la incredulidad es uno de los más graves, tanto como decirle en la cara al Creador que es un mentiroso. Ha dicho «Yo soy el que soy» Jesucristo ha repetido «Yo soy el camino, la verdad y la vida, nadie viene al Padre sino por Mi» Un discípulo llegó a decir «Si no lo veo no creo» Recibió una respuesta «Mas dichosos son los que no vieron pero creyeron» Con las señales que este munda da, vendiendo una ilusión de paz, armado hasta los dientes con armas nucleares. Con las Pandemias y Hambrunas rampantes, donde la inseguridad es moneda corriente y los alimentos comienzan a escasear. ¿Donde está la creencia de la mayoría, en el conocimiento y el humanismo? Escrito está ÉL lo dijo.  «Ciertamente vengo en breve» Afirma tus pies firmemente en el suelo y mira hacia arriba. Desde allí vendrá la respuesta.

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