El Ojo que todo lo ve.

Mensaje del Director:

El ojo que todo lo ve. A mediados del siglo pasado, una agencia de detectives se hizo famosa en Estados Unidos. El motivo, descubrir asaltantes de trenes y hasta un atentado contra el Presidente Lincoln, cuando viajaba para asumir la Presidencia. La llamada Agencia Nacional de Detectives Pinkerton, no solo destacaba por ser la primera en la Unión. Sino por el Logo que mostraba un gran ojo, con la frase “Nunca dormimos” Fue la primera en integrar en sus planteles a la primer mujer detective en el mundo. Esta Compañía opera actualmente en más de 100 países, como una división de la sueca “Securitas”.

El ojo que parpadea.

No hay actividad humana infalible, ni ojo siempre despierto . Una empleada de la propia Agencia Pinkerton según narra el Evangelista Pablo Finkenbinder, se apropió de dinero de la misma. No hay cadena por más fuerte que parezca que no tenga un eslabón débil en su estructura. Tampoco personas que vivan con absoluta tranquilidad en su propio hogar. Puede alguien pensar que goza de seguridad, cerrando puertas y ventanas, colocar rejas y alarmas. Eso no es impedimento ni asegura un tranquilo descanso cuando se posa la cabeza en la almohada.

No puedo pegar un ojo.

El insomnio es uno de los grandes males de nuestro tiempo y el remedio escogido es peor que la dolencia. La causa puede ser tan variada como las personas que lo padecen. Problemas personales, de pareja, familiares, salud, economía, trabajo, soledad etc. Pero sobre todas las cosas existe una causa predominante sobre las demás y es haber causado un daño irreparable. Una conciencia que acusa y que solamente puede revertirse con una reparación, cuando ello es posible. Hay lesiones y perjuicios que no pueden solucionarse jamás.

Con el ojo bien abierto.

Todo ser humano normal sabe con certeza cuando hace algo que está bien o cuando está mal. ¿O será que no lo sabe o no se da cuenta? Todavía me sorprendo cuando alguien trata por todos los medios de suavisar o soslayar un acto indebido. Resulta fácil entrar en componendas consigo mismo para no darle a lo que está mal hecho, su justa medida. ¿Mitiga eso las cosas? Desde luego que no, es como ocultar el polvo debajo de la alfombra. Va a permanecer allí, hasta que se lo quite definitivamente. Eso hace mucha gente, con la culpa. Aunque hay excepciones, un excompañero de trabajo me contó una de ellas.

Una actitud valiente.

Había logrado un cargo de importancia en una Fábrica Metalúrgica. Cuando nos encontramos en una oportunidad me refirió, acerca de un acto de verdadera valentía. Un joven que congregaba en la Iglesia Evangélica Misión Vida de Uruguay, había aceptado a Jesús. Eso lo cambió radicalmente y lo llevó a un sincero arrepentimiento. Una mañana se presentó en la Fábrica y pidió hablar con el dueño. Cuando estuvo en su presencia comenzo a depositar sobre una mesa, una cantidad de herramientas de todo tipo. “Todo esto me llevé de la empresa cuando trabajaba aquí, hoy se lo devuelvo todo. Perdóneme agregó.

El ojo que ve todo el tiempo.

Este acto de nobleza, creo que ni el propio Pastor Jorge Marquez, que lidera Misión Vida, lo conoce. Este joven había reconocido, que todo cuanto hizo, estuvo todo el tiempo, bajo la atenta mirada de Dios. El ojo que ve todo cuanto ocurre en el Universo. Se humilló al reconocer sus actos y no solamente se arrepintió, también restituyó lo que había sustraído. Ambas cosas es necesario hacer. Se de muchos que se “arrepienten” entrecasa, que incluso  adjudican a otros, cosas que ellos mismos han hecho. Y piensan que nadie lo sabe. Pero yo conozco muchas de “esas cosas” y no he visto nunca arrepentimiento ni restitución. Recordemos, Dios nunca duerme, su ojo siempre está despierto. Nada escapa a su mirada.

Llega fin de Año.

Antes llegará Navidad tiempo de recordación, reunión y festejo para muchos. Pero por sobre todo esto que es pasajero, en realidad se acerca el “fin de las cosas” Y en los últimos días, en su infinita misericordia y Amor, el Señor llama a todos a arrepentirse. Deje el impío su camino y vuélvase a Mi y tendré de él misericordia y perdón. ¿Qué es lo más importante para Ti, hermano, hermana y amigo? ¿Conservar las apariencias, pensar que todo está ok, que no hay nada que resolver? Hoy vivimos como en los días de Noé, pero un pequeño cambio, puede hacer una gran diferencia. Puede ser después de todo un “Feliz Año Nuevo” El comienzo de la certeza en la eternidad.

¿Porqué no hubo lugar para ellos en el mesón?

Mensaje del Director:

Porqué no hubo lugar para ellos en el mesón. Cuando pienso en esta frase, recuerdo lo que sucedió en Febrero del 72. Había iniciado un tiempo atrás, una relación con una joven argentina. Sucedió precisamente en ese verano que ella me invitó a visitarla en su hogar de Mar del Plata. Era la primera vez que viajaba a su país. Ignoraba, ella no me advirtió, que esa ciudad recibe en Febrero más de 3 millones de turistas. Luego de un extenuante viaje de casi 9 horas, llegué por fin a mi destino. Mi primer pensamiento fue encontrar un alojamiento, donde depositar mis cosas Había caído ya la noche, el viaje fue muy fatigoso y el día de mucho calor.  No podía presentarme en casa de esta joven de cualquier forma. Antes debía resolver un elemental problema de higiene.

No hay lugar disponible

Fue una tarea imposible, no pude encontrar ningún lugar donde alojarme y créanme lo busqué de todas formas posibles. Estaba frustrado y desalentado, en un país que desconocía. Me senté en un banco de una plaza en medio de una multitud que poblaba las calles de la ciudad. La valija pesaba una tonelada cuando penetré en un bar para solicitar un refresco. Una joven que atendía la barra atendió mi pedido. Luego de hacerlo preguntó ¿recién llegado, no? Asentí con un movimiento de cabeza, entonces me lanzó una pregunta que acabó con mi poca tranquilidad. ¿Tiene alojamiento reservado? Casi con verguenza le respondí que no lo tenía, estuve buscando dije. Creí ver una sonrisa de conmiseración cuando me preguntó ¿conoce a alguien por lo menos? De lo contrario dormirá en la plaza, agregó.

Un lugar inesperado

En aquellos días no existían los celulares, así que tuve que pedirle que me permitiera hacer una llamada telefónica. Algo que no deseaba realizar, pues quería darle una sorpresa a mi amiga presentándome sin avisar en su casa. No me encontraba muy lejos de su hogar. Cuando supo que estaba cerca de allí, fue a buscarme y me llevó hasta su casa. Ella y la buena voluntad de su familia, resolvieron felizmente el alojamiento. Permanecí con ellos exactamente 22 días. Al recordar estas cosas, pienso; qué difícil fue para José y María  encontrar un lugar donde alojarse. Jesús estaba punto de nacer y no había lugar para Él en el mesón. Tristemente hoy, una gran multitud tampoco tiene un lugar en su vida para Jesús. Otras cosas dominan el corazón de la gente, todas efímeras.

Ciertamente, Jesús volverá muy pronto.

De la misma forma que sus discípulos le vieron ascender al cielo, así volverá nuevamente muy pronto. Esa fue su promesa “Ciertamente vengo en breve” Aunque no pisará esta tierra hasta que sea restaurada. Entonces todo ojo le verá, muchos desgraciadamente tarde para arrepentirse. Al punto de rogarle a los montes y las piedras que los oculte de su vista. Como si los montes o las piedras tuviesen sentimientos para responder. Hoy la mayoría corre con desesperación tras muchas cosas que su corazón desea. Poder, bienes, dinero, diversiones, inmoralidad, sensualidad y desenfreno. Pasan encima de leyes naturales con tal de satisfacer sus deseos y se enorgullecen de hacerlo. No existe respeto para Padre, Madre, Niño, Joven o Anciano, tampoco para la familia ni principio moral alguno. La mayoría quiere hacer lo que venga en gana. Pero; sin pensar en las consecuencias y además planean festejar a lo grande la Navidad. ¿Quedará un poquito de sentido común y humanidad en la gente para pensar, honrar y aceptar a Jesús?

 

 

 

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