Llámalo por su nombre. No es un error o equivocación.

Llámalo por su nombre.

Mensaje del Director:

Llámalo por su nombre. No es un error o equivocación. Desde que el primer ser humano pisó esta tierra ha trastornado las cosas naturales por su rebeldía. Lo que debe conservarse auténtico lo pervierte en algo fuera de su esencia y su reacción es suavizar las cosas. A partir de ahí lo bueno puede dejar de serlo y lo malo quizás no lo sea tanto. No decir la verdad puede no significar una mentira, sino una buena salida de una circunstancia desfavorable. Cometer un delito puede no ser tan sancionable según quien lo juzga. En una ocasión una persona cometió un hecho penado por la ley. El castigo aplicado por quien lo juzgó; fue hacer determinada cantidad de tortas fritas según su posibilidad. Se actúa con liviandad al minimizar los hechos y determinar que tal vez se trate solo de un error. Después de todo ¿quién no se equivoca? Un robo no se llama por lo que es. Según el lugar o posición suele llamarse, malversación, desliz, apropiación indebida o desprolijidad. Podría continuar tratando de innumerables casos donde se tergiversan las cosas. ¿Blanco, negro o acaso gris? Dios las llama por su nombre original, PECADO.

Llámalo por su nombre. Una ofensa.

El solo mencionar esta palabra hace fruncir el ceño a muchos, pero mucho más lo hace una pregunta. ¿Quién no es pecador? Si es así por favor levante su mano. Por increíble que parezca muchos levantarán la suya presentando aparente pruebas que afirmen no serlo. «No bebo, soy una buena persona, no engaño a mi cónyuge, jamás hablo mal de alguien y otras por el estilo. Pero la auténtica verdad es que «Todos somos pecadores»  Por cuanto el pecado es una ofensa directa al carácter, la Santidad y mandamientos de Dios. El Apóstol Juan lo resume sencillamente. «Si decimos que no tenemos pecado; mentimos y no hay verdad en nosotros» Todo aquello que contraviene la voluntad del Altísimo, él lo cuenta como pecado. Desde el más pequeño olvido hasta el más grande; la incredulidad. ¿Cual es la diferencia entonces entre los salvos y los que se pierden? El arrepentimiento y la aceptación del sacrificio de Cristo o el desprecio de la sangre derramada en el calvario. Probable no estar de acuerdo, pero no soy yo quién lo afirma  sino lo que está escrito. Mi intención simplemente hacerlo comprensible.

Llámalo por su nombre. Solo Dios puede.

La oración que Jesús enseñó a sus discípulos, no es algo para repetir mecánicamente como letanía o mantra. Cada versículo cuando se ora con devoción nos lleva a la reflexión afirmación o cambio. Cuando oramos Padrenuestro, nos referimos a nuestra relación, luego al lugar donde se encuentra. Después su naturaleza y finalmente su promesa y voluntad. Si lo hacemos repitiendo siempre vocalmente palabras sin pensar en su significado, mejor es no hacer nada. De lo contrario es una falta de respeto hacia el Supremo y no hace cambiar nada en nosotros. La oración no solo puede cambiar las cosas, fundamentalmente nos cambia a nosotros. En otro versículo nos enseña que Dios perdona nuestras deudas u ofensas. Siempre y cuando nosotros también perdonemos a quien nos ofende y adeuda. De lo contrario no habrá perdón de su parte. Tampoco encuentro aquí y en toda la escritura, eso de «perdonarse asi mismo» Eso no tiene base bíblica, ni sentido común. ¿Así que puedo arrojar una piedra, arruinar un ojo perdonarme y listo? Cometer un delito me perdono y obtengo la absolución. ¿Juez y acusado al mismo tiempo?

Llámalo por su nombre. Sin culpa.

Dijo Jesús «Mi reino no es de este mundo»  Por lo cual  cada cristiano es un peregrino que transita esta tierra hasta que definitivamente llegue a su verdadero hogar. Pero muchos viven angustiados porque las cosas de este  mundo terrenal en ocasiones los contamina y entonces pecan. Cómo un pesado lastre esto atemoriza a muchos creyentes que piensan que por ello perderán la salvación. Quiero que comprendan que existe una diferencia entre pecar algunas veces o vivir en pecado continuamente. Nuestro hermano Juan lo explica sencillamente. «Si confesamos nuestros pecados, el (Jesús) es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad» Que ningún pensamiento o mensajero de Satanás te susurre algo contrario. Contamos con el más eximio abogado, Jesucristo el justo. No podemos vivir de cualquier manera, sino conducirnos dignamente como hijos de Dios, dando honra y gloria a su nombre. Nada puede separarnos del amor de Dios. Ni seamos como Demás, que luego de conocer la verdad, volvió a las cosas del mundo perdiendo su salvación.

Deseamos que este artículo aclare alunas dudas que puedas tener. En las cosas de Dios,  debemos conducirnos con certeza y conocimiento. Si aun no has conocido la dádiva de Dios para ti, haz click aquí.

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