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El Tiempo pasa  ¿y?…

Mensaje del Director

 El otro día hablaba con Ud acerca de tomar la decisión más importante de su vida, la de aceptar a Jesucristo como su único salvador. Único – significa que no existe otro, es exclusivo e irreemplazable. Ahora bien tiene ud el derecho u oportunidad para preguntar ¿de qué hay que ser salvo? Ud podría decirme que está bien donde vive, con lo que hace y con la familia que tiene.

Le explico y espero que me escuche, porque una de las cosas que el ser humano debe aprender primero, es a escuchar a los demás. Escuchar es un arte que hay que aprender y desarrollar. Nos gusta hablar y que nos escuchen, pero nos cuesta y no nos gusta escuchar a los demás. Y esa es la mejor forma de perder oportunidades en la vida.

Huy,  me libré

images en negroCuando alguna persona sufre un accidente y se recupera, cuando alguien se restablece de una enfermedad grave o se libra de un peligro inminente, oh logra colarse a último momento, antes de que se cierre una puerta; se suele decir que se ha salvado, es decir se acepta que se salvó, de quedar imposibilitado después del accidente, sanado de una enfermedad difícil, librado de una situación irreparable, o de quedar fuera de un lugar. Para el imaginario colectivo quizás eso tenga cierta lógica, después de todo la cosa podría haber sido peor. El suspiro de alivio suele ser tan espontaneo y perceptible, como el pensamiento de ¡Ah por suerte de ésta, me salvé!

No se trata de eso

Pero yo no le estoy hablando de eso, sino de algo mucho más profundo y trascendente. Hace miles de años un hombre llamado Felix escuchó al apóstol Pablo acerca de su fe. Despues de escucharle se espantó y le dijo. Vete cuando tenga oportunidad te llamaré. Otro hombre el Rey Agripa también escuchó las palabras de Pablo el Apostol y su respuesta fue. Por poco me persuades a ser cristiano. Tanto Félix como Agripa no volvieron a tener oportunidades. Pero sabe algo; Ud es mas afortunado que el Gobernador Félix o Agripa el Rey, porque todavía tiene la oportunidad de tomar decisiones, entre ellas, la más importante de toda su vida y no solamente para ud. sino, para su familia sus amigos y hasta sus conocidos. Personalmente, deseo que lo haga porque aún goza de ese privilegio, después, como Félix, como Agripa y tantos otros ya no lo tendrá.

Se trata de elegir

¿de que le estoy hablando mi amigo, mi amiga? de elegir ahora, cuando todavía puede hacerlo; donde va a pasar la eternidad. Así como lo oye, elegir donde pasará ud la eternidad después que muera. La salvación se refiere a eso precisamente. Después que uno se vaya de este mundo y todos nos vamos a ir no lo dude, solo hay dos lugares donde ir, uno es el cielo y el otro es el infierno y es cada persona quien debe elegir donde prefiere ir, pero debe hacerlo ahora, en ésta vida.

Solamente  dos Caminos

En uno, ya no habrá más muerte, ni tristeza, ni enfermedad, ni dolor ni inseguridad. Ese es el cielo. En el otro, solamente hay, tormento, desesperación y agudo dolor para siempre, de ese lugar nadie sale. Ese es el infierno. Para ir al cielo, solo Cristo puede franquearle la entrada, para ir al infierno solo es necesario rechazar a Jesús.

¿Ya eligió?

Ahora dígame dónde quiere ir Ud? ¿Quiere ir al cielo? Entonces le puedo ayudar, repita conmigo ahí donde se encuentra, deje todo lo que está haciendo, sea absolutamente sincero ¿está dispuesto? Entonces, diga de todo corazón. Señor Jesucristo, me arrepiento hoy, de todos mis pecados y te acepto como mi único y suficiente Salvador. No borres mi nombre del libro de la Vida y transfórmame en la clase de persona que quieres que sea. Gracias Señor. Como ve no es nada dificil.

¿eso es todo?

Ahora bien, Si elige ir al infierno, no necesita mi ayuda, ahí puede ir Ud. solo. Desea preguntarme ¿eso es todo lo que tengo que hacer para ser salvo, nada más? Le contesto, honestamente en realidad, no, eso es solamente el comienzo, hay otras cositas más que debe hacer, pero de eso hablamos en otro momento ¿le parece bien? hasta pronto.

¡No deje para la tarde, lo que puede hacer en la mañana!