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Auxilio. Estoy en problemas ¿Alguien puede ayudarme?

 Mensaje del Director:

¡Auxilio! Estoy en problemas ¿alguien puede ayudarme?  Puedo pedir a cualquier persona en el mundo, que levante su mano, si nunca tuvo problemas. Y sin duda alguna, nadie levantaría la suya. No hubo ni habrá persona en el mundo, que no haya tenido tenga o tendrá problemas. En esto no hay excepciones, hasta el propio Señor Jesucristo tuvo que enfrentarlos. Por eso es inaceptable que hayan Pastores, Predicadores  o Evangelistas que pregonen que la Fe todo lo hace posible. Según muchas prédicas, el ejercicio de la misma soluciona todos los problemas. Sean estos de salud, economía, laborales, de pareja o familiares. Si esto no se logra, entonces lo que falta es Fe. Pero es el ser humano en esencia el culpable y promotor de los problemas por los que atraviesa. En principio por alejarse a conciencia del plan divino. En segundo lugar, jamás consulta al Creador en cuanto quiere realizar algo importante en su vida. Primero hace su propia decisión. Luego su voluntad, después lo echa todo a perder y  entonces si, recurre a pedir ayuda a Dios. Lo que debió hacer al principio lo dejó para el final. Así es lógico encontrarse en problemas.

Fe significa Confianza, pero nunca excluye la sensatez.

Estoy enfermo, pero tengo Fe de que Dios me va a sanar, es un pensamiento que parece muy espiritual. Pero debería preguntarse con absoluta sinceridad si primero ha cuidado con esmero su salud. ¿Por qué Dios debería sanarlo, si a Ud. no le importa mantenerla después? No me alcanza el dinero, pero tengo fe de que el Señor me ayudará a salir adelante. Pero gasta más de la cuenta y luego se endeuda cada vez más. Pregúntese ¿Por qué Dios le daría una mano, si después va a volver a hacer el mismo despilfarro? No es fiel en el trabajo, muchas veces falta o llega tarde y en otras no rinde como debe. Llega el momento en que le dicen que pase por la oficina de personal. Es el instante en que  piensa, solo Dios me puede sacar de esto. Es el único que me puede salvar de perder mi puesto. ¿Por qué Dios hablaría al corazón su de su Jefe o Empleador para mantenerlo en el cargo, si no cumple? Acaso el Señor ¿se olvidará de hacer justicia? El que cree en Dios debe primero, practicar su palabra. De lo contrario estoy convencido de que no responderá como muchos piensan, por más Fe que crean tener. Y nunca tendrán más Fe que la que ya tienen, que por otra parte es más que suficiente.

Incluya siempre en su Fe, la voluntad de Dios.

Sé que la mayoría cree que la Fe le permite hacer todo cuanto quiera. Lamento decepcionarlo esto no es cierto. En eso el púlpito ha ayudado bastante a difundir esta errónea idea, sacando de contexto la palabra del Señor. Todo es posible al que cree, se repite a tambor batiente. Pero se obvia agregar, siempre y cuando esté de acuerdo con la voluntad del Señor. Porque el Todopoderoso Creador no es siervo de nadie, ni tiene en mente hacer nuestra voluntad, sino la suya. Tampoco es correcto pensar que el Señor se complazca en meternos en aprietos y envíe enfermedades y problemas para complicarnos la vida. ¿Porque lo haría, si ya somos expertos para complicar la nuestra? Él actúa sabiamente en medio de nuestros problemas logrando siempre lo mejor. Lo mejor en ocasiones no es lo que nos gusta. Pero al final resulta ser siempre lo más conveniente, aunque eso incluya algún dolor o pérdida. En el mundo tendremos aflicciones, escrito está. Jesús la padeció y nosotros como siervos también las padecemos. ¿Acaso pensamos que somos mayores y mejores que el Señor?

En medio de las pruebas y tribulaciones es la Fe la que nos hace confiar en Dios.

Uno de los tantos atributos de la fe, la certeza, nos hace ser pacientes y perseverantes. Por naturaleza somos impacientes, no nos gusta esperar demasiado. Pese a que la convicción nos dice que habrá un excelente resultado final. Nunca sabemos con exactitud, que es lo que se mueve o pasa en medio de algún problema. No somos conscientes de lo que Dios está haciendo, pero Él siempre está activo. En el caso de Job, sus amigos pensaban que el mismo Job era la causa de sus problemas. El; se compadecía a si mismo y pensaba que no merecía ese castigo y aun maldecía el día que había nacido. El episodio se desenvolvía en otra esfera más elevada. Satanás afirmaba que en realidad Job era fiel a Dios solo porque Dios lo bendecía. El Creador permitió que Job fuera afligido, pero conocemos el resultado final. Job fue bendecido el doble de lo que poseía, aunque también sufrió aun con su fe intacta, varias pérdidas. Además y fue lo más importante para el, creció en el conocimiento de Dios. Antes; Job mismo lo afirmó, lo conocía solamente de oídas. ¿Sucede algo parecido con alguno de nosotros?

En medio del Triunfo y la Victoria agregue también Sacrificio, Dolor y Lágrimas

La fe debe ser firme en cualquier circunstancia, no solamente cuando acontece el éxito. Juan el Bautista fue decapitado pero Jesús no lo impidió. La Fe salvó a Daniel en el foso de los leones y a sus amigos del horno de fuego. Pero por la Fe Pablo sufrió persecución cárcel, abandono y muerte. ¿Los que fueron salvos tenían más Fe que Juan y el Apóstol? Pedro fue crucificado al revés, otros fueron apedreados, cortados con sierra y muertos a filo de espada. Muchos como malhechores en montes, cuevas o cavernas y aun así obtuvieron buen testimonio de su Fe. Por favor, con todo respeto, Predicadores; dejen las verdades a medias y digan toda la verdad a la gente. No siempre el resultado de la Fe, es una sonrisa de oreja a oreja. Hay lágrimas de hondo sufrimiento también. ¿Tienen miedo de decir la verdad y que la gente se vaya de las congregaciones? ¿Acaso son Uds. quienes las han traído y quienes van a salvarlas? No se crean tan importantes, lo único importante es el mensaje; no el mensajero. Tampoco aporreen a las ovejas, como se arrea al ganado. Jesucristo dio su vida por cada una de ellas, tienen mucho valor, para Él. Dejen de aturdirlas con gritos desaforados y trátenlas con un poco más respeto y amor. La verdad no necesita de adornos, lenguaje inadecuado o gestos de saltimbanquis.

Hacer lo correcto, confiar y esperar en Dios, es la clave del éxito cristiano.

Piensen por un momento en José, el hijo de Jacob. Rubén no quería que sus hermanos lo arrojaran a la cisterna. De haberlo logrado. José no hubiera sido vendido como esclavo y luego administrador de Potifar. Que tal si Potifar no lo enviaba a la cárcel donde conoció al Copero del Faraón. Por este Copero luego de 2 años el Faraón supo de José. Este al interpretar el sueño de Faraón se convirtió en gobernador de Egipto. Siendo ya Gobernador de Egipto, evitó la hambruna en el país y luego socorrer a su propia familia. Ahora conocemos el final de la historia de José, pero si hubiésemos compartido sus vivencias ¿habríamos conservado nuestra fe, hubiésemos entendido el porqué de cada tragedia? No hay registro en la Biblia que José se haya quejado o reclamado algo por su infortunio. A cada paso de su historia, triste al principio, está escondido el germen de una bendición mayor. Simplemente confió en Dios y Dios no lo defraudó. Solo alguien que aprendió a ver la mano de Dios en cada etapa, pudo decir a sus hermanos. No se entristezcan por haberme vendido, no me enviasteis aquí vosotros sino Dios. Lo que al principio parecía un desastre, Dios lo transformó en un gran testimonio de Fe. Y gloria para su nombre.

No juzguemos lo que no sabemos, ni maestros en lo que no se nos ha revelado.

¿Qué podemos decir de Ester? Ignoraba si el Rey la recibiría sin antes ser llamada, pese al ayuno de 3 días. Pero se arriesgó a perecer, si las cosas no resultaban como deseaba. La Fe exige valentía. Aquí vemos la mano de Dios para colocarla en el lugar indicado para que ella y el pueblo no perecieran. Escrito esta en la ley, ninguna Moabita entrará en la congregación de Jehová. Pese a ello, la decisión de aceptar a Jehová como su Dios le franqueó la entrada a Rut la Moabita. De ella y Booz  nació Obed, quién fue padre de Isaí y este padre de David. Que esto sirva de consuelo y fortaleza a todos quienes confían en Dios. Pero no pueden entender la causa de los malos momentos que experimentan en sus vidas. Como hemos visto, no siempre el resultado de la fe, trae una feliz respuesta. En ocasiones por la fe no se nos concede lo que solicitamos. Pero el Señor es bueno y misericordioso y en ambos casos siempre nos dará algo mejor a cambio. Una parte importante de la sabiduría humana se encuentra en ¡Confiar y Esperar!  Dios sabe lo que es mejor para cada uno. permitamos que lo haga. ¡Bendiciones!

 Congregación, es tiempo de arrepentirse. El Momento es Ahora

Eran las 23 horas y 50 minutos cuando sonó el teléfono fijo de mi casa. Era una hermana de la congregación, que solicitaba un consejo acerca de un asunto de gravedad. Esto no ocurrió ayer. Hace más de una década que aconteció. Sucedió cuando aún yo era miembro de dicha congregación. La tesorera de uno de los anexos, había sorprendido al parecer, al dirigente de la misma en una falta. Según ella confesó a esta hermana, el dirigente habría ocultado en su bolsillo un sobre con dinero de las ofrendas. No era un asunto fácil de resolver. Acusar a un superior, basado en hechos circunstanciales y sin otorgarle la oportunidad de la defensa, no es bíblico. Tampoco es moralmente admisible ser a la vez, juez y jurado.

¿Qué tan buenos testigos creemos ser?

El ojo es mucho más rápido que nuestro pensamiento. Y nuestra razón siempre parece inclinarse a ver lo malo en los demás. La tesorera en cuestión, no podía asegurar, si había dinero en el sobre puesto que no lo vio. Tampoco si pertenecía al dirigente en cuestión o alguien se lo había alcanzado. Menos si su superior lo había tomado para colocar allí su propia ofrenda. Ella vio un sobre que se introducía en un bolsillo, todo lo demás lo imaginó y creyó que se había cometido un delito. La sentencia ya había sido tomada, hay que castigar al Dirigente. Por lo tanto el paso siguiente, era encontrar ayuda para ejecutar la sentencia. Gracias a Dios, esta hermana, se contactó conmigo. Todo este asunto se solucionó y tanto la tesorera como el Dirigente continúan hasta hoy, dentro de la congregación.

La palabra es clara, pero la soberbia oscurece la congregación.

La palabra es muy clara cuando establece los pasos a seguir cuando se está en conocimiento de un hecho punible. Se debe buscar a la persona en falta y confrontarla. Si escucha y se vuelve de su conducta, asunto arreglado. Pero si aun persiste en la misma conducta, se llamará a otra persona y ambos volverán a confrontarla. Si aun continuara en su rebeldía entonces se pondría el caso en conocimiento de la congregación. Muy pocas veces he observado esta forma de proceder en la congregación. Siempre primero se acusa a la persona, luego la autoridad presenta el caso a la congregación. Ambas actitudes son incorrectas. Nadie puede acusar a un hermano sin antes no cumplió lo que la palabra dice. La autoridad debe ser la primera en hacer que se respete lo que la Biblia establece, aunque tampoco  lo hace. Poco parece tomarse en cuenta la reputación y honestidad de la persona antes de probar su culpabilidad.

¿Está durmiendo Dios y no ve lo que hacen sus hijos?

Muchas veces me pregunto si el que cree ser  cristiano, lo es en realidad. Porque parece que conoce muy poco al Dios en quien manifiesta creer. En primer lugar Dios ama a sus hijos, los conoce como nadie y sabe cómo tratarlos. Él corrige a cada uno de forma diferente, como un padre amoroso, que castiga, pero sin lastimar. Las muelas del Señor muelen muy lentamente, su fin no es destruir lo que ama, sino producir escozor. Cuando alguien siente irritación en alguna parte de su cuerpo, sabe que algo anda mal y debe ponerle remedio. Si no lo hace la irritación se transforma en dolor y luego en enfermedad. Dios no necesita que tú le digas lo que está pasando, el lo sabe antes que suceda. ¿porqué quieres tomar el lugar de Dios? Recuerda tu lugar, no eres más que una mota de polvo.

Como lo dijo Jesús. Ve tú y haz lo mismo.

En cierta ocasión, Jesús caminaba con Pedro. Pero este estaba más ocupado en ver quien los seguía que en el propio Maestro. Jesús tuvo que decirle ¿Qué a Ti? Sígueme tú. La gran mayoría de cristianos, está más ocupado en lo que hacen sus hermanos, que en sí mismos. Lo que hacen, cómo visten, de que hablan, si vienen o faltan, la pollera corta, el saco arrugado. ¿Viste, te diste cuenta? ¡Que descaro! Este está engreído, en cualquier momento cae. Dios ya no lo usa. No me gusta cómo predica… Hermanos; hermanossss, Dios los está escuchando, creen que los alabará por esto? Noo, es tiempo de arrepentirse y vean cómo está su vida delante de Él. Vuelvan a su primer amor. Porque con la medida que miden a los demás serán medidos. Y seguramente serán hallados faltos. El momento es ¡AHORA! Mañana es hoy. Es Tiempo de arrepentirse.

 

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