
Mensaje del Director:
Ejercítate; para la Piedad. Y persevera en ella. El Evangelio es una fuente inagotable de muy buenas noticias. Pero vivir cotidianamente la vida cristiana es una verdadera Escuela de aprendizaje para toda la existencia. Conocemos solo en parte, pero aprendemos nuevas cosas cada día. En su carta de Pablo a Timoteo, el Apóstol enseña a su discípulo, como no enredarse con fábulas, Filosofías o historias erráticas. Exhorta a Timoteo acerca de cosas más importantes aún, que el ejercicio físico. «Porque el ejercicio corporal para poco es útil, pero la piedad para todo beneficia, pues tiene promesa en esta vida presente y de la venidera» A semejanza de los Griegos, que siempre estaban buscando algo nuevo por conocer sin profundizar después de conocerlo. Así proceden muchos cristianos cuando sedientos de oír cosas novedosas que poco tienen que ver con su fe; tropiezan. Caminar por fe es una maravillosa aventura. Pero el ojo no se cansa nunca de «mirar» constituyendo una fuente de tentación..
Ejercítate; para la Piedad. Lo más sencillo.
En realidad la gente no gusta de leer, eso conlleva un lugar, junto al tiempo para pensar y uso de razonamiento. Por eso se prefiere lo visual. Un libro de recetas culinarias no es agradable. Elegir un vídeo es mucho más fácil, aunque no para recordar cómo se hacen las cosas después. Es muy probable que el vídeo en cuestión se borre o no se recuerde dónde se guardó. Esa es la forma más negativa pero usual de no aprender. Y cuando la persona no aprende. no solo se estanca sino que acaba embruteciendo. Si no se nutre la mente de información valiosa y realmente importante ¿Que hay para compartir con la familia, los hermanos en la fe o amigos y conocidos? Se nos ha llamado a ser sal y luz del mundo. A dar sabor agradable y duradera a la existencia y a cada momento. Como a iluminar el sendero de la vida hacia el mejor destino. El hombre y la mujer muestra lo que tiene dentro cuando habla. Pero lo que se escucha muchas veces son comentarios sin ningún valor práctico para nadie, cuando hay tanta necesidad.
Ejercítate; para la Piedad. Elige a quién escuchar.
El Universo contiene infinidad de sonidos diferentes obvio que no conocemos todos, solamente aquellos a los cuales prestamos atención. El llanto de un niño conmueve, la risa es contagiosa, pero la verdad muchas veces no es agradable escucharla. Sintonizamos frecuentemente con aquello que nos gusta oir y en varias circunstancias eso no edifica. «Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios; por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia, prohibirán casarse y mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó para que con acción de gracias participasen de ellos los creyentes y los que han conocido la verdad. Porque todo lo que Dios creó es bueno y nada es de desecharse, si se toma con acción de gracias; porque por la palabra de Dios y por la oración es santificado»
Ejercítate; para la Piedad. Los Apostatas.
La apostasía no es algo que compete al mundo secular ni nuevo, sino algo que ocurre en el seno de la Iglesia. Muchos en cada congregación han perdido el rumbo de su fe, por escuchar a falsos maestros y después seguirlos. En esto nada tiene que ver a quien abandona una congregación por motivos de conciencia o persecución. Nadie está obligado a permanecer en un lugar si no está de acuerdo. La Iglesia local no salva a nadie, sino es salvo por seguir fielmente a Cristo. Pero muchos se pierden por escuchar a alguno o alguna, porque gusta lo que dice y lo hace sentir bien, aunque no tenga base bíblica. Mientras desprecia a quien lo amonesta desde lo alto y al predicador desde el púlpito. No todo quien visita una Congregación es creyente, ni todo el que habla vive en la verdad. «AMADOS, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salidos por el mundo» 1 Juan:1-6. Por esto podemos darnos cuenta que estamos transitando los últimos tiempos.
Muy apreciado lector:
Las apariencias muchas veces engañan. Si un hombre se presenta pulcro y elegantemente vestido se le concede la entrada en todo lugar. Pero si su aspecto es desaliñado y sus ropas lucen desgastadas y sucias difícilmente se le permita la entrada. Así la mayoría juzga sin conocer las circunstancias. Pero el hombre elegante es un hábil estafador, mientras que el hombre desaliñado ha sufrido un asalto. De la misma forma acontece en las cosas de la fe. Muchos y muchas se deslumbran por la apariencia y elocuencia de un Mentor, Gurú, Coching, Presentador, Disertante o Evangelista famoso. ¿Son todos mentirosos? Desde luego que no, pero algunos si y es tarea de cada cual examinar lo que dicen o hacen. Por sus frutos se conoce el árbol. «El profeta que tuviere un sueño, cuente el sueño; y aquel a quien fuere mi palabra, cuente mi palabra verdadera. ¿Qué tiene que ver la paja con el trigo? dice el Señor» Me agradaría recibir tu comentario. Bendiciones.
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