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Esperanza. Predicad las buenas noticias

Mensaje del director:

Esperanza. Predicad las buenas noticias a toda criatura. En un mundo plagado de malas noticias, un enunciado como este sin duda causaría conmoción. Hoy no voy a referirme a las calamidades que azotan a la humanidad. Las vemos todos los días y muchos las han padecido en sus propias vidas. No necesitan sin duda que hoy se las recuerde. El ser humano necesita algo diferente, que disipe la tristeza y la depresión y encienda la mecha de la esperanza. Uno de los males de la actualidad es la duda. La falta de certeza en las convicciones, hace tambalear la seguridad y tranquilidad conque la gente vive. Se debe estar seguro de lo que se quiere y la forma de lograrlo, como la meta a la cual se desea llegar. Nadie conquista algo de valor, por simple azar. Es ineludible el razonamiento correcto y una base de conocimiento fiel y verdadero.

Esperanza, un verdadero tesoro. 

Creo que no existe una sola persona en el mundo a quién no le importe encontrarlo. Pero las buenas cosas de la vida cuestan y cuestan demasiado. Por ello es que pocos las logran. Menudean intentos aquí y allá, pero mueren en poco tiempo. Hoy la gente no tiene paciencia, lo quiere todo ya y eso torna el resultado casi imposible. Sin duda han escuchado y cada cual lo ha repetido infinidad de veces. “La esperanza es lo último que se pierde” En primer lugar, la esperanza debe ocupar el primer lugar, no el último. Por cuanto si todo cuanto hacemos no lo hacemos con la esperanza de alcanzarlo, nunca llegaremos a obtenerlo. El sacrificio que demanda conseguir algo realmente valioso, no puede tener continuidad sin esperanza. Es más que un deseo, es la certeza de que se va a conquistar. En definitiva el significado de la esperanza, consiste simplemente en eso; esperar. Esperar; pero trabajar con Fe.

La Brújula y el Viajero

Toda persona que emprende un viaje, necesita varias cosas. Entre ellas una guía fiable que le indique el camino correcto. Un mapa o una brújula y el destino hacia donde se dirige. Todo viaje se realiza hacia algún lugar determinado. No creo que halla alguien que lo emprenda con la esperanza de llegar si no sabe a donde ir. No obstante existen paradojas. Nuestra vida es un verdadero viaje, estamos de paso. Ahora bien ¿hacia donde vamos y esperamos llegar? Esa es la pregunta del millón. Pero existe una gran cantidad de personas, que en realidad, no saben qué hacer con su vida. Es lamentable, existen; pero no viven ni disfrutan de sus vidas y tampoco tienen conciencia de lo que hay más allá. No tienen metas definidas, tampoco el deseo de desarrollarse como personas y ninguna creencia que afirme sus ideas. Poco para emprender el viaje de la vida y llegar ciertamente a destino.

El libro de la Vida

¿Existe una guía fiable para emprender el camino de una vida saludable y fructífera? Efectivamente existe. La Biblia es un compendio inigualable de Esperanza, Conocimiento, Historia, Ciencia, Sabiduría y Consejos Prácticos. Además lo más trascendente, la infalible y fiel verdad de la palabra del Creador. No hay áreas de la vida del ser humano que no encuentre en ellas la mejor respuesta a cada pregunta. Desde que se nace hasta que se pase a la eternidad, la Biblia acompaña cada etapa del crecimiento hasta el final. Desde luego hay que leerla y practicarla, de lo contrario, no es de utilidad. Como cualquier otro libro de excelencia, se necesita del sincero interés del lector en la lectura del mismo. Muchos caen el el error de creer que es una buena idea tener una amplia biblioteca de libros escogidos. Entre ellos un ejemplar de la Biblia.  Pero no hay nada más estéril que tener una buena cantidad de libros que nunca se leen. La prioridad del cristiano, es leer y estudiar la Biblia, antes que cualquier otro libro.

Los Peligros del aislamiento.

Cada ser humano no es una isla en la existencia, comparte un espacio donde viven otras personas. Pensar en aislarse de todo y de todos para construir su vida, no es una buena ni practica idea. Para el desenvolvimiento y desarrollo de cada área, debe concurrir al sitio indicado e interrelacionarse con los demás. En la actualidad, los medios de comunicación han invadido la privacidad de cada hogar y cada persona. La cantidad de información es inverosímil y el ser humano puede recibirla en un simple artefacto llamado teléfono inteligente. Todos los días,  cada persona, usa más su celular, que su pañuelo, el saludo, un beso o un abrazo. El hábito de la lectura se ha perdido. Entre tanto material disponible ¿cómo hallar lo realmente importante? Es más cómodo ver o escuchar cualquier cosa, antes que concurrir a una congregación y escuchar un mensaje. Las redes sociales han añadido un motivo más para aislarse incluso desde el anonimato. Aunque muchos se conformen con la posibilidad de tener cientos de contactos en línea.

La importancia de leer y practicar asiduamente las  Escrituras.

Hablemos un poco de estadísticas. Una persona, recuerda el 5% de lo que escucha después de 24 horas. El 15% de lo que simplemente lee. Un buen audiovisual aumenta el porcentaje al 22%. En una conferencia con demostraciones se alcanza un 30%. En el intercambio de ideas se llega a un 45% de retención. Cuando se practica lo que se lee y se escucha, se recuerda un 70% al cabo de un día. Si se comparte y enseña a otros se puede llegar a un 90%. Por eso Dios no dió la Biblia escrita. Cuando se lee, se practica y se comparte a los demás, cada cual puede retener un alto porcentaje. Cuando leemos diariamente la Biblia, cuando escuchamos los mensajes en la congregación y practicamos lo que escuchamos, estamos preparados. ¿Para qué? Para enseñar a otros lo que hemos aprendido a través de la práctica. Esa es la excelente manera de predicar las buenas noticias a toda criatura y cumplir la misión encomendada. Dar a este mundo inestable y problemático, lo que no tiene, Esperanza.

 

                        Doctrina y costumbres ¿Cuanto compartimos?Doctrina y Costumbres ¿Cuanto compartimos?

Mensaje del Director:

Doctrina bíblica y Costumbres Humanas ¿Cuánto compartimos? Muchas veces el lector fiel de la Biblia se confunde entre lo que es esencial y lo que es solamente una costumbre. De ello han surgido a lo largo de todas las edades, diferencias entre lo que se cree y lo que se practica. Muchas veces estas controversias hacen que muchos hermanos de diferentes congregaciones, se miren de reojo. ¿La causa? No están de acuerdo con lo que unos practican y ellos rechazan o viceversa. Si en lo que es literal existen diferencias, lógico es entender que en aquello que no lo es, existan desavenencias. Esto en realidad debería enriquecernos, por cuanto la diversidad no es mala en si misma. Dios nos ha hecho diferentes y pensamos y actuamos así y eso nos permitiría crecer en el conocimiento del Evangelio. Lamentablemente la tolerancia no es lo frecuente y eso termina en roces, desencuentros y enojos que separan. Creemos todos en Dios, pero por una costumbre que no es esencial, creamos doctrinas que la Biblia no enseña. Y se cae fácilmente en el error de juzgar.

 La Costumbre, puede ser buena. Pero no es esencial

Por ejemplo: unos afirman que debe subirse al púlpito con saco y corbata, mientras que otros no lo aceptan y se quitan la corbata y el saco. No encuentro en ningún lugar de la Biblia, un requisito especial para hacerlo, a no ser el decoro y la pulcritud. Y me refiero no solo a la vestimenta sino también a la higiene personal y la forma de conducirse. Tan negativo es subir de cualquier manera y decir cuánto plazca, como vociferar aturdiendo a quienes escuchan. A pesar de tampoco en cuanto a esto hay reglas claras e inamovibles. Cada congregación debe ser libre para adoptar formas de hacer las cosas, si la mayoría lo acepta. Desde luego eso no significa en el buen sentido, que se pueda hacer todo lo que uno quiere. Si bien es cierto que casi nunca, se consulta a la congregación a aceptar o rechazar todo cuanto se hace. La dirección es vertical, nunca horizontal. El requisito principal siempre debe ser el orden. No obstante y esto si es fundamental, si dos se ponen de acuerdo sobre algo, Dios también interviene en el acuerdo. Es bueno recordarlo.

La Doctrina es esencial y se debe obedecer.

La referencia más exacta que tenemos acerca de la veracidad de lo que leemos en la Biblia, esta escrito en: Segunda de Pedro Cap.1 versos 19 al 21. Lamentablemente no tenemos un registro real de la voz de Nuestro Señor Jesucristo. Debemos remitirnos a quienes el Señor llamó para divulgar sus palabra, sus Profetas y Apóstoles. Y confiar por la Fe, en lo que ellos afirman, que Dios dijo e hizo. Tampoco se conserva nada en cuanto a lo que hablaron estos mismos profetas y Apóstoles. Solo contamos con sus palabras escritas, no vocalizadas. También debemos tomar en cuenta, las sucesivas revisiones de la Biblia. Existen ademas, unas cuantas versiones con distintos autores acerca de la misma. Esto dificulta mucho al creyente y también al profano, entender cabalmente la exactitud de todo lo que está escrito. Por todo esto, no deberíamos ser tan categóricos al afirmar que creemos conocer el significado de todo lo que leemos. Sino ver lo imprescindible de desarrollar una comunión real con el Espíritu Santo. Jesucristo afirmó, tomará de lo mio y os lo hará saber. Conocimiento y sabiduría que viene siempre de lo alto.

¿Es toda la Biblia la Palabra de Dios?

Se suele decir todo el tiempo, pero sin duda que no es así. Es esencia la Biblia, es un relato histórico vivencial, desde la Creación hasta nuestros días. En el principio se manifiesta la voluntad del Todopoderoso, en hacer todas las cosas por medio de su voz. Cuando creó al hombre a su imagen y semejanza, se comenzó en la tierra a escuchar otras voces, las humanas. Entre ellas, quienes aceptaron la soberanía de Dios, pero también de muchos que la rechazaron. De la convivencia entre unos y otros, lo que construyeron con hechos y palabras está escrito en la Biblia. Sobre estas vivencias emerge el Omnipotente, para establecer orden, justicia, recompensa o castigo. El mismo establece claramente, que no todo lo que se dice en la Biblia viene de su voluntad. Hay muchos que hablan cosas de su propia mente y sueños de su propio corazón. No se confundan ¿que tiene que ver la paja con el trigo? afirma el Señor. Ni les dije ni los llamé, agrega. Dando a entender que muchos atribuyen palabras y hechos que Dios jamás dijo ni realizó.

Dios no cambió. Tampoco su palabra.

Pablo, Apóstol del Señor, alerta en su carta a los Romanos en cuanto a ¡Todo es lícito, pero agrega; No todo conviene! Cuando afirma, todo es lícito, nos dice que contamos con la libertad de elegir qué hacer y que no hacer. Nada más que eso. No habla de imposiciones. Después de la elección, obtenemos las consecuencias. Buenas si se hace lo correcto, desastrosas si se elige lo que no conviene. Esto ha sido el punto de partida de multitud de equívocos en la vida cristiana. Unos dicen “se puede y lo hacen” y otros “no se puede y lo prohíben” En esto hay que hilar muy fino. Lo que alguien hace, lo hace bajo su responsabilidad y no es ley para los demás. Lo que otro se niega a realizar, para sí mismo se niega, pero no tiene por qué prohibirlo a otros. El mismo Apóstol nos ayuda a comprender cuando indica , no contender sobre palabras u opiniones, porque a nada conducen. Unos se alimentan y dan gracias, pero otros no se alimentan y también agradecen. ¿Existe alguna ganancia en discutir sobre eso?  Pues muchas congregaciones actúan de esa manera. Admiten costumbres como doctrinas y se olvidan de lo primordial. El amor, marca distintiva en el orillo, que identifica a un discípulo verdadero de Jesús.

 

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