Amor de Dios. La Esencia de su Identidad. Dios es Amor.

Mensaje del Director:

Amor de Dios. La Esencia de su identidad. Dios es Amor. Cuenta el Dr. Cho, fundador de la Iglesia del Evangelio completo en Yoido Corea del Sur, una historia de amor. En uno de sus libros relata un incidente ocurrido luego de la guerra. Corea estaba en ruinas y los inviernos eran realmente crueles. La gente no tenía recursos para calefaccionar sus viviendas o cocinar sus escasos alimentos. Por ello la gente esperaba la parada de los trenes que traían el carbón extraído de las minas. En ese momento todos corrían para apropiarse de todo el carbón que pudieran sustraer. Un niño vio que grandes pedazos de carbón habían caído entre las vías del tren. Más rápido que ligero se apresuró a juntarlos sin darse cuenta que el tren comenzaba a moverse. Tan absorto estaba el niño que no escuchaba los gritos de varias personas. De pronto una figura empujó al niño fuera de las vías, cuando el tren estaba a punto de atropellarlo. Pero no pudo evitar el mismo, ser atropellado por el tren. Al ruido de huesos triturados y carne aplastada sobrevino un largo y desgarrador silencio. Era el padre del niño.

 Amor no se demuestra en palabras, se vive.

No se puede expresar con palabras el amor que un padre siente por sus hijos. Es algo tan entrañable e íntimo que no existen vocablos para definirlo o explicarlo. Ni aún el hombre más duro y entero no puede evitar conmoverse Padre e hijohondamente, cuando algo ocurre a sus hijos. Muchas más veces se ha hablado extensamente acerca del amor de una madre. Es que también el amor y sacrificio de una madre es tan grande, que en ocasiones opaca el de padre. No obstante; aunque diferentes ambos tienen el mismo valor. En la historia anterior, quizás la madre estaba presente cerca de la vía. Pero fue su padre quien dio su vida por la de su hijo. Aunque la postmodernidad y la situación de la economía ha cambiado las familias, ambos son insustituibles en el seno familiar. El aumento de hogares Monoparentales es mayor cada día. En 7 de cada 10 hogares la mayoría de la cabeza del mismo es una mujer. ¿Qué pasa contigo hombre? No puedes quedarte solo en el rol de progenitor y ausentarte. Tus hijos te necesitan en casa.

Un amor Inmensurable.

En Juan 3-16, el apóstol nos habla de un amor que es imposible medir. Tampoco hay palabras que puedan contener o medir el Amor de Dios. Solo el Espíritu del Creador puede poner en nuestra mente labios y corazón pensamientos acerca de lo que Dios Es. ¿Cómo entonces pretender o intentar hablar con términos humanos la esencia de nuestro Señor? Mientras esto escribo doblo mi cabeza una y otra vez, apabullado por mi extremada pequeñez ante su majestad. Confieso que no quería tocar el tema, pero Él puso en mi corazón hacerlo aunque reconozco que me faltarán palabras. Es posible que tu des tu vida por tus hijos, pero no lo harías por los míos o los de los demás. Aunque lo neguemos no dejamos de ser un tanto egoístas y algo mezquinos. Nos importa primero esencialmente lo que es nuestro, admitámoslo. Aunque el mandamiento no admite opiniones, «Amarás a tu prójimo…» inconscientemente en ocasiones es rechazado, disminuido u olvidado. Dios no puede negarse a si mismo, lo que Él Es; también es coherente con lo que hace. Dios hace todo por y con Amor.

Con amor eterno te he amado.

Cuando Dios creó al primer hombre y de sus huesos la primera mujer, siempre tuvo el pensamiento de eternidad. Vio que era bueno, los amó y les dijo creced y multiplicaos. De la misma sangre Dios formó toda la humanidad de la cual formamos parte. La vida hubiera sido maravillosa para todos si Eva y Adán no le hubiesen dado la espalda a Dios. Lo que costó esa desobediencia hasta hoy lo padecemos. Tanto que hasta los planes de Dios tuvieron que cambiar, aunque jamás su amor. Tuvo que entregar a su hijo amado para rescatarnos de la perdición. No se te ocurra pensar que no le dolió, cuando con desesperación Jesús le rogó quita de mi esta copa. Por tres veces cerró sus oídos a la súplica de su Unigénito. Cada clavo, cada golpe, cada herida, cada insulto y cada burla; también Él las recibió, pero continúo amándonos.  ¿Puedo pedirte un favor? Vuelve tu mirada a la cruz. Porque allí estuvo el rostro desfigurado de Jesús, cuando debía estar el tuyo y el mío. Dios lo hizo por Amor y no te olvides mientras vivas, es el único que pudo hacerlo. Que no te pase por la mente hacer vano el terrible sacrificio de Jesús por TI.