Mensaje del Director:
El peligro del éxito: El sutil engaño. En una ocasión un famoso jugador de futbol, con una dilatada trayectoria en Europa cometió una inaceptable equivocación. De regreso a su país natal formó parte de la plantilla del club del cual era hincha desde pequeño. Su desempeño en el campo de juego se destacaba por su calidad y eficacia. Pero un día pensó que podía permitirse cualquier cosa sin medir consecuencias. Al término de los primeros 45 minutos, se quitó su camiseta para obsequiarla a un jugador del equipo contrario. No se trataba de cualquier equipo, sino del tradicional adversario de todas las horas. Eso fue algo inaceptable para la dirigencia del club, su masa societaria y sus simpatizantes. Al cabo de poco tiempo dejó de pertenecer al club. Este jugador no comprendía que el éxito no siempre es permanente y crea responsabilidades. No se logra exclusivamente por acciones personales sino por lo espacios que dejan o permiten los demás. Por lo tanto actuar con humildad, es siempre parte del precio a pagar.
El peligro del éxito. La codicia.
El ser humano parece no querer asumir ser agradecido; en primer lugar por las cosas que tiene. Nunca nadie está satisfecho con lo poco o lo mucho que posee, siempre quiere algo más. Se que alguien dirá «no tengo nada» Algo que me irrita profundamente, si está vivo tiene lo más importante. Porque si no hubiese nacido de nada le valdría todo el oro y la plata del Universo. Así que al menos muestre agradecimiento por eso. Jamás se cansa el ojo de ver, el tacto de tocar, el oído de escuchar. El olfato de percibir aromas y el gusto de probar sabores. Todos quieren más ninguno se sacia, tampoco el deseo de tener y además acumular. Nada es suficiente hay que ir por más a como de lugar. Una de las frases de la esposa del Dictador de Filipinas Ferdinand Marcos decía. «En mi armario no encontrarán esqueletos, sino 3000 preciosos zapatos. Claro, de firmas como Chanel, Dior, Louis Vuitton o Givenchy,» En estas cosas caen también muchos cristianos. A quienes se les dice que la felicidad no consiste en cantidad de bienes.
El peligro del éxito. El sutil engaño.
¿Qué es lo importante para la gente? Fama, apariencia, dinero o el amor y la solidaridad? Desde mis días de púlpito o en la posterior de consejería, nadie me preguntó jamás ¿Cómo puedo tener más abundancia de amor o querer ser más solidario sin cansarme? Pablo afirma « No nos cansemos, pues, de hacer el bien. Y agrega, según tengamos oportunidad» Pero se piensa; si soy demasiado bueno y solidario, tal vez se aprovechen de mi. Entonces cierran la mano y las buenas intenciones. Por otro lado hay muchos que pregonan desde varios escenarios, Debes enfocarte en ser millonario y no ocultan decirle, si te va bien también me ira bien a Mi. Es decir, ya no solo cuentan con su propio bolsillo sino también con el tuyo. Hoy los vendedores de ilusiones abundan y cuanto más se acrecienta la necesidad, más aparecen soluciones a la carta. Hasta muchos cristianos caen en esta telaraña de voluntarismo. Jesús dijo «Si puedes creer, al que cree todo le es posible» Eso no significa «hecho será» sino puede ser o suceder o no.
El peligro del éxito. Vanidad.
¿Qué piensa Dios de todo esto? Cuando Cristo ordena «Buscad las cosas de arriba» y la gente se afana en buscar primero las cosas de abajo. De alguna forma se le escamotea la concreción de su promesa de añadir lo necesario. Imprescindible es una cosa, capricho otra muy diferente. Por eso la gente se llena de cosas que luego no usa y acumular dinero que luego despilfarra. Como niños, no a los que se refiere Jesús, sino como aquellos que tienen juguetes pero no juegan con ellos. Solamente los ven, los desean y quieren tenerlos pero luego los olvidan. Muchos cristianos no asumen que en su vida luchan dos naturalezas opuestas, la carnal y la nueva; la espiritual. Escrito está. «El que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna» No hay sabiduría en amontonar cosas que no podrás llevarte y otros disfrutarán o derrocharán. Ve entonces hermano y hermana, que estás sembrando. Porque conforme a tu siembra, será tu definitiva cosecha.
Muy apreciado lector:
Gracias por tu atención, esto no se trata de reflexiones a la medianoche. Cuando muchos duermen y otros no pueden conciliar el sueño. La intención es diferente. Hacemos lo que hacemos no para obtener fama o crédito, sino porque nos ha sido impuesta esa obligación. Ezequiel 33-6. Si el vigía viere el peligro y no avisare a sus compañeros, inútil es el vigía. De nada sirve saber lo que vendrá, si no lo divulga para que todos lo sepan y decidan qué hacer. Aun el hombre a quien Dios concedió sabiduría como a ningún otro, supo comprender que había límites aun para el. Nadie puede hacer lo que quiere y escapar a las consecuencias. La vara del Señor es muy alta, ninguno puede alcanzarla, el fue el primero en sufrir por causa de nuestra desobediencia. ¿Piensas que pasará por alto, el rechazo o la indecisión? Pilatos lo tuvo delante y perdió la oportunidad de su vida. ¿Prefieres hacer tú lo mismo, cuando aceptar a Jesús es la puerta del más seguro presente y maravilloso mañana?
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