Mensaje del Director:
Un hábito altamente destructivo. Procrastinar. Era una noche primaveral en Washington D.C. cuando Margaret Mitchell detuvo al Presidente Abraham Lincoln a la entrada del teatro Ford. El motivo, entregarle un ejemplar de su último libro «Gone with the Wind», conocido mundialmente luego mediante el film homónimo en Español «Lo que el viento se llevó» El Presidente agradeció el obsequio y pasó a ocupar su lugar en el palco junto a su esposa Mary Todd y dos invitados. Nadie de lo presentes imaginaba excepto su ejecutor, que 25 minutos después el Presidente recibía un disparo que acabó con su vida. No es mi intención detenerme en este trágico episodio, que lamentablemente se ha repetido en otras circunstancias. Sino en el peculiar carácter y conducta de la heroína del libro de Margaret Mitchell. Scarlett O’Hara o Escarlata. Era caprichosa y manipuladora. Pero frente a cualquier necesaria resolución se estresaba y arrojándose sobre un diván se decía; mañana me ocupare de ello.
Un hábito altamente destructivo. El peligro.
Nadie escapa a esta perniciosa conducta de Procrastinación. Que no es otra cosa que posponer una y otra vez hacer algo que ineludiblemente se tiene que hacer. Esta palabra poco conocida, trata sobre aquello que debe ser realizado, pero es suplantado antes por algo menos importante. El dueño de casa sabe que debe ordenar su galpón, pero lo deja para el fin de semana. Cuando este llega observa el tiempo que llevará hacerlo entonces se desanima y lo deja para más adelante. No le gusta perder su programa favorito. Una ama de casa no gusta de limpiar y ordenar los utensilios usados en el desayuno almuerzo y cena después de usarlos. A fin de semana ya hay una montaña de cosas por lavar, cuando las ve se desalienta. Entonces se deja caer en un sillón y enciende la tele para pensar por donde empezar sin estresarse. Los dormitorios de muchos jóvenes al levantarse más parecen un cuarto de guerra que sitios de descanso. Se escuchan algunas quejas y varios reproches, pero las cosas continúan igual. Esa es la realidad de muchos hogares.
Un hábito altamente destructivo. El Desorden.
El ser humano no es tan selectivo como cree, se acostumbra fácil a vivir en medio del desorden. Eso es una falla grave de carácter y de sabiduría de muchas personas, no es achacable al entorno o lugar. Si no hay orden en casa tampoco lo habrá en el trabajo y las tareas del mismo y buen ambiente con los compañeros. Es inadmisible que a personas adultas haya que llamarles la atención. En varias ocasiones por no aplicarse a conciencia en sus labores. No es excusa válida salir corriendo y llegar tarde por causa de dar vueltas porque no se encuentran las cosas necesarias. No es fácil cambiar los hábitos que son como una segunda naturaleza. Pero es necesario comprender que sin cambios no hay mejoría. Los Eruditos y Profesionales admiten que se necesitan 21 días para cambiar un hábito. No creo que sea tan sencillo, primero somos todos diferentes, unos más rápidos que otros. Muchos con mucha voluntad, otros con poca. Cuando llega fin de año varios proponen cambiar. La realidad es que muy pocos logran hacerlo.
Un hábito altamente destructivo. Insensatez.
Dios no se agrada de los insensatos. Y cuando digo no se agrada, quiero decir expresamente algo muy grave. «Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes. Mejor es que no prometas y no que prometas y no cumplas. No dejes que tu boca te haga pecar, ni digas delante del ángel, que fue ignorancia. ¿Por qué harás que Dios se enoje a causa de tu voz y que destruya la obra de tus manos? Es una cruel ironía que el hombre que escribió estas palabras a quien Dios concedió Sabiduría y Riquezas, fracasara. Dios es un Dios de orden y sin el no puede operar. Le agrada aceptación y compromiso verdadero y honradez y verdad para quienes son los suyos. Ordena todas tus cosas, perdona, haz restitución y cumple todas tus promesas a Dios y a tus semejantes. Él viene pronto y no sabemos cuando. Escarlata posponía todo para mañana, pero nunca lo concretó.
Muy apreciado lector:
Descansar hoy para hacerlo mañana, no es una buena decisión. Hoy estamos vivos, mañana no sabemos. Y si es algo importante que debemos hacer ¿para qué posponerlo? No es inteligente hacerlo; cuanto antes lo hagas mejor. Si es un examen, estudiar, pedir perdón, devolver lo prestado, visitar enfermos, saldar deudas, abrazar o ayudar; hazlo hoy. No te duermas y caigas en la trampa de dejarlo para mañana. es muy probable que te olvides. Y después ya no tengas oportunidad de hacerlo. En lo más prioritario, estar a cuentas con Dios no debes dejarlo para más adelante. No es suficiente con aceptar a Jesús solamente, debes comprometerte y seguirlo y eso no es tarea de un día. Ayer fue la oportunidad de muchos, hoy ya no están aquí y un lugar vacío en la mesa. ¿Dónde? Donde su decisión los llevó, con Cristo o sin Cristo; por toda la eternidad. La vida no es un juego ni algo temporal sino la finalidad de cada ser humano; vivir eternamente.
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