Mensaje del director:
Ni poco ni demasiado, todo en la justa medida. El Salto Largo o de Longitud es una de las disciplinas del Atletismo. En los juegos Olímpicos, el atleta recorre 50 metros para luego lanzarse y saltar la mayor distancia posible. Recientemente en la Olimpíada de París, Miltiadis Tentoglou, ganó la prueba de salto largo con 8.48 metros. Tuvo que correr velozmente 50 metros antes; para saltar solamente un poco más de los 8 metros al final. Desde luego para este Corredor Griego es algo muy importante ganar la medalla de oro. ¿Pero lo es para todos? Evidentemente que no, porque aunque todos se esfuerzan al máximo uno solo gana, los demás un segundo o tercer premio. Pese a la recompensa que estas actividades otorgan cada 4 años, son esfímeras duran un solo día luego el recuerdo. En otro orden, todos estamos en una carrera diferente con muchos obstáculos por sortear. Enfermedades, desavenencias, económicas, laborales y otras; pero ninguna más importante que el tiempo. No podemos controlarlo ni detenerlo, pasa sobre nosotros y deja hondas huellas. Lo que no debemos y muchos lo hacen es perderlo en tonterías.
Ni poco ni demasiado. Lo que perdura.
Nuestro pasaje sobre la tierra es limitado. Nadie conoce con certeza el tiempo de su estadía por lo tanto cada segundo cuenta. A pesar que existe un libro pleno de sabiduría que debería usarse como manual de vida pocos lo usan inteligentemente. Aprenden a vivir, viviendo un poco a tientas y otro poco dando en el clavo. Algunos alcanzan madurez temprano, otros no maduran jamás. Si no se desarrollan con sentido de excelencia cada una de las etapas desde la infancia a la vejez habrá carencias. Es necesario reconocer y aceptar que cada individuo con uso de razonamiento es completamente responsable de cómo vive. La primera escuela es el ambiente hogareño. Allí se reciben los primeros principios, claro está cuando sus progenitores tienen bien claro lo que conviene a la criatura. Si no se convive con cierta armonía no es difícil que el niño después de un tiempo decida abandonar su casa. Y elija la calle como su hogar con sus consecuencias. Algunas recetas de varios profesionales del comportamiento quitan las culpas por el mal proceder de alguien atribuyéndolas a terceros. Divorcio de los padres, golpes o negativo entorno.
Ni poco ni demasiado. Una sólida base.
Tan cierto como la luz del día es que nadie nace sabiendo algo. Con el transcurso del tiempo se van sumando conocimientos para resolver las dificultades de la existencia. De todas formas solamente el conocer, no asegura el éxito en toda oportunidad. Necesitamos utilizar y desarrollar ese conocimiento con inteligencia hasta alcanzar sabiduría y luego aplicarlo. Muchas personas viven su tiempo en buscar y acumular información, pero después no practican nada con esa información ¿Resultado? Tiempo perdido, utilizan parte de su cerebro como un cubo donde se guardan cosas que no se usan. Otras personas son aptas en comenzar a hacer cualquier cosa con un impulso tremendo, pero nunca la terminan. Como salir de excursión necesitando recorrer 300 km pero con solo un litro de gasolina en el tanque. Todos tenemos un pasatiempo; algo que nos apasiona hacer y no nos alcanza el tiempo para disfrutarlo. Pero no nos damos cuenta a tiempo que podíamos hacer de ese pasatiempo nuestra fuente principal de ingresos. Y muchos terminamos trabajando 8 y más horas en algo mal pago y que no nos gustaba tanto.
Ni poco ni demasiado. Usar el sentido común.
Necesitamos pensar con nuestra propia cabeza y no adherirnos a todo lo que piensan y hacen los demás. En todas las actividades la gente escucha y sigue a otras personas porque algo de lo que habla les agrada. No veo nada malo en ello, personalmente lo hice desde el púlpito y ahora a través de este sitio. Pero una cosa es escuchar y luego determinar mediante reflexión que tan conveniente resulta. Otra muy diferente y peligrosa es escuchar lo que no conviene asentir con la cabeza y después divulgarlo. Debemos ser conscientes de que todo lo que el ojo ve y los oídos perciben influencian nuestros pensamientos. Y todo pensamiento es la antesala del deseo. La ley de la siembra y la cosecha debe prevalecer en nuestro ánimo antes de realizar cualquier acción. Gracias a Dios el arrepentimiento es la llave del perdón. Pero más bienaventurado es todo aquel que no tiene que arrepentirse de lo que ha hecho. Por lo tanto aunque la gracia y misericordia del Señor es muy grande; no puedes abusar impunemente de su paciencia. Pocas cosas son tan improcedentes cómo pedir perdón una y otra vez por la misma transgresión. Actúa con seriedad.
Ni poco ni demasiado. Terminando la carrera.
Cuando el joven disfruta de su juventud o el adulto de sus logros les parece que el tiempo es inacabable. Lo cierto y bien lo sabemos los que tenemos algunos cuantos años, es que un día nos vamos. Se nos permite estar en carrera por un período de tiempo que ignoramos cual es su duración. No me agrada aconsejar aunque tuve que hacerlo, prefiero antes exhortar cuando aun hay tiempo. Me centro en las palabras de Pablo. El que corre una carrera se abstiene de todo peso inútil y lo hace de tal modo que gane. No se trata de conseguir una medalla. Sino de obtener el premio mayor y digo más; es la única carrera en que todos los corredores puede ganar. Hay un Padre en los cielos que endereza nuestra senda. Contamos con Jesús el hacedor y consumador de la fe que nos dio una medida de la misma. Y el Espíritu Santo que nos selló para el gran día. Llena tu mente con la esperanza en la Salvación ya falta menos que al principio. Inflama tu pecho de gozo y no desmayes en el camino sigue corriendo con ganas lo que tienes por delante. Fiel es el que ha prometido «Ciertamente vengo en breve» Así sea, ven Señor, estamos esperando.
Apreciado lector: Todos los logros alcanzados en esta vida son importantes, nadie lo niega. Pero todos se acaban cuando llega el final en esta tierra. ¿Que hay después? La eternidad, un tiempo sin final y 2 caminos de permanencia. Con Dios o el Infierno. Es decisión de cada persona elegir y esa es hoy tu oportunidad.
