El lado bueno de las cosas. Descubre donde se encuentra.

El lado bueno de las cosas. Descubre donde se encuentra

Mensaje del Director:

El lado bueno de las cosas. ¿Existe realmente un lado bueno en las cosas de nuestra vida? Se nos ha dicho que la misma se conforma de momentos solamente. Muchos de los cuales son afortunados y otros desgraciados, pero ni uno ni lo otro son permanentes. Ni la alegría es duradera ni la tristeza nos agobia todo el tiempo. ¿Entonces de que se trata el lado bueno de la vida? Sencillamente en comprender la gran diferencia que existe entre momentos y ese lado bueno que todos anhelamos encontrar y disfrutar. Y es que los momentos nos sorprenden casi sin darnos cuenta y en ocasiones fuera de nuestra voluntad. El lado bueno por otra parte es aquel que buscamos y elegimos conscientemente. No se trata de lo que ocurre alrededor, sino de escoger donde queremos estar y vivir.

¿En qué lado te encuentras tú?

Muchas veces se nos repite, que debemos buscar y estar en el lugar donde ocurren las cosas. Es decir, el sitio correcto y lugar adecuados. Y hay algo de razón en ello. Cuando buscamos empleo lógico es hacerlo en el lado donde hay vacantes. Si se busca una novia razonablemente lo haremos en el sitio que frecuentan mujeres. Una joven que busca encontrar su pareja de vida, seguramente no lo encontrará en medio de sus amigas o compañeras. Y eso nos lleva ineludiblemente a una pregunta. ¿Cuál es el día hora y lugar indicado para cada cosa? Nunca lo sabemos a ciencia cierta. Esto parece un galimatías y como estar caminando en círculos todo el tiempo. Por eso es necesario reflexionar a menudo, si todo lo que nos dicen o creemos es cierto y verdadero. Nos hemos acostumbrado a aceptar como cierto, todo aquello que está de acuerdo, con lo que damos por sentado. No hacemos autocrítica.

El lado de los que quieren comerse el mundo.

No me sumo al voluntarismo muy en boga en multimedia. Ahí se afirma qué para lograr éxito en todas las cosas, basta con desearlo ardientemente ponerle ganas y ya está. De ahí partimos, no importa detenerse en la inteligencia, medios, conocimientos y sacrificios. Es sencillo, tú puedes. Pero desde muy pequeños sabemos que no es así todo cuesta y duele. Mas tarde, que lo de más valor cuesta mucho más. En la tercera edad, que quedarán cosas en el camino. Nada es sencillo para nadie. Los que nacen en cuna de oro, deben sacrificar muchas cosas para mantener su posición. Los que heredan fortunas, las dilapidan luego porque no saben cuánto ha costado reunirlas. Las grandes empresas se vienen abajo cuando desaparece la cabeza que las creó. Los millonarios ganan mucho dinero, pero también sufren pérdidas millonarias. Cualquiera sea la realidad, el tiempo luego se la lleva.

¿Cuál o donde está, el lado bueno de las cosas?

Sin duda en el conocimiento basado en la verdad. Aquí no valen artilugios, ni profundos y sesudos discursos o investigaciones de los que se creen sabios, sin serlo. Alguien, realmente el único sabio que existe; se regocijó en el Espíritu y dijo en un momento. “Te alabo, oh Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos. Pero se las has revelado a los niños” La sabiduría viene siempre desde arriba, pero crece en nosotros a base de humildad. No es sin duda en la soberbia de creerse mejor que los demás. Tampoco en envanecerse por el conocimiento adquirido ni la experiencia acumulada. El verdadero conocimiento y sabiduría está en y con Jesús. Solamente Él pudo afirmar “Yo soy el CAMINO” ¿lo encontraste ya? Yo soy la VERDAD” ¿me conoces? Yo soy la VIDA ¿quieres vivir? Jesús es el lado bueno de las cosas de tu vida. Hoy es el mejor momento, el día propicio y la hora justa para conocerlo. ¡No lo dejes para más tarde!

Las dos caras de una moneda. Descubre cual representa su valor.

Las dos caras de una moneda. Descubre cual representa su valor.

Mensaje del Director:

Las dos caras de una moneda. Todos hemos visto en múltiples ocasiones, rodar una simple moneda hasta el momento en que se detiene. Cuando permanece en posición vertical, no podemos conocer que imagen se encuentra en cada una de sus caras. Solamente cuando queda en su posición más normal o sea horizontal podemos observar de qué imagen se trata. Y desde luego conoceremos su origen y valor. Pero no deseo hablarles hoy acerca de ese detalle, sino la similitud que encuentro con cada ser humano. A pesar de que muchos intenten autoconvencerse de que no es así, la verdad es que todos tenemos dos caras. Sea dicho esto sin ánimo de ofender a alguien. Pero lo cierto es que en cada uno preexisten dos apariencias. Una la que mostramos ante los demás. La otra la que más conocemos la interna y que casi nunca damos a conocer. No debería ser así, pero nos cuesta demasiado mostrarnos tal cual somos y en lo que pensamos.

Vemos caras, pero no corazones

Esta frase es muy conocida y repetida hasta el cansancio, pero tampoco obedece estrictamente a la verdad. Podemos leer en Jeremías 17-9 que el corazón es engañoso, más que todas las cosas y además perverso. El profeta se pregunta ¿quien lo conocerá? Se refiere al centro mismo de nuestra personalidad, nuestra mente pensante. De ella surgen todos nuestros pensamientos que producen toda acción tangible, buena o mala. ¿Quien de nosotros puede saber que piensa hacer nuestro semejante? Muchas veces el mismo es inconsciente de lo que hará. Y otras se engaña a si mismo creyendo que sabe que es lo mejor. Así como de nuestro corazón salen las manifestaciones y acciones que nos permiten la vida, nuestra mente crea nuestra realidad. Nuestras caras permiten que los demás vean nuestra apariencia exterior, pero no los pensamientos que mantiene nuestra mente. ¿Sinceridad o doblez, bondad o mezquindad? Algo siempre permanece oculto.

¿Puede el creyente tener dos caras?

Hablando honradamente, todos somos seres imperfectos, en realidad digámoslo somos parte de una raza caída, gracias a adán y Eva. Pero eso jamás debe ser un atenuante para nuestra conducta, social o congregacional. Somos y debemos ser responsables de lo que pensamos y hacemos. Tenemos un modelo de vida y un maestro irreprochable. Con nuestras acciones lo exaltamos o lo blasfemamos. Estamos de acuerdo que no todos los que visitan un templo o congregación siguen los preceptos del Evangelio. Pero todos los que honestamente y libremente decidimos  seguir a Jesús, aceptación y bautismo, tenemos un compromiso con Él. Todo cuanto hacemos lo honra o lo afecta, no podemos vivir de cualquier manera y pensar que todo está bien. Muchos no se dan cuenta que su modo de vivir, ha hecho retroceder la influencia de la iglesia de Cristo. Mucho se logra con los testimonios, pero más se ha  perdido por conductas inapropiadas.

Tu cara muestra quien eres y a quien sigues. 

Todos esperan que un príncipe asuma y viva con dignidad su posición. El gobernante ser fiel representante de los derechos de sus votantes. Un maestro no solamente debe enseñar su cátedra sino vivir también de acuerdo a lo que enseña. ¿Cómo deberíamos esperar el desempeño de aquel o aquella que se ha convertido en hijo o hija del Rey de Reyes? Mostrando ante los demás y en cualquier circunstancia de su vida, que su fe no es simplemente una palabra. Que la verdad el amor y el servicio, no son el agregado a su conducta y valores. Sino la esencia entrañable de su modelo de vida. Si deseas ser un buen discípulo, pues honra a tu maestro. Si quieres caminar como un buen hijo, entonces honra a tu padre. Que nuestro rostro muestre ante los que no creen, la paz, tranquilidad y gozo que surge espontáneamente de nuestro interior. Vivamos dignamente conforme a la excelsa majestad de quien nos ha adoptado como hijos. Eso les dirá a todos, quienes somos y porqué le seguimos.