Mensaje del Director:
Tengo un Don. ¿Porque no identifico cuál es? En estos días se puede ver en TBN los mensajes semanales del Dr. David Jeremiah. «Diez Preguntas que los Cristianos Preguntan» No sé si incluirá en los mismos una pregunta que muchos cristianos nos formulan casi a diario. Si no lo hace seguramente en otra de sus series lo hará, con la profundidad y el conocimiento que posee. Esto ocurre con creyentes que llevan poco tiempo de convertidos y bautizados, como aquellos que llevan años congregando. En principio se debe entender que existe una gran diferencia entre lo que llamamos Don natural y Don Espiritual. El primero se refiere a las cualidades, talentos capacidades o habilidades que cada ser humano posee. Y que ademas usa y desarrolla durante toda su vida. El Don Espiritual es la manifestación que el propio Espíritu Santo asigna sobre cada creyente bautizado dentro de la Congregación. La habilidad natural se usa como de lugar, el don Espiritual solo cómo cuando y donde El Espíritu Santo determine. Él manifiesta un Don a cada miembro conforme a su voluntad y para la tarea a realizar.
Tengo un Don. La Inercia.
Una de las definiciones de la Real Academia Española afirma: «Propiedad de los cuerpos de mantener su estado de reposo o movimiento si no es por la acción de una fuerza» Es una definición usada por la Física, pero que aplica también a toda actividad humana. ¿Quién no ha visto lamentablemente a un ser humano durmiendo a diario a la intemperie? También podemos observar a otro ser humano dormitando en un banco de una plaza levantarse de golpe y comenzar caminar. ¿Tienen algo en común estas dos personas? En principio si con la diferencia que uno, hace uso de la misma mientras que el otro la desestima. La fuerza de voluntad debe ser ejercida para que provoque algo en nuestra vida. Si es en la dirección correcta producirá resultados favorables, pero aun con todo su poder nada ocurrirá si no se usa. El resultado de la necesidad de logros en nuestra existencia se debe a que no actuamos cuando aparece la oportunidad. Frases como: No tengo ganas, no puedo, no quiero, me cuesta o no me nace son comunes cuando falta voluntad. De poco sirve la mejor herramienta si nunca se usa y eso es el talento.
Tengo un Don. Las dudas en la Congregación.
Cómo expresé en un post anterior, existen dudas que son razonables, estas pueden estar bien fundadas. Pero otras cuando se cae en deseos de hacerse notar o el engaño de los dardos mentales del enemigo. Esto constituye un peligro principalmente para los nuevos miembros y aquellos que no desarrollan su comunión con Dios. Como principio fundamental siempre aconsejo en cuanto a preguntas y dudas acudir siempre en primer lugar a Dios. Pero esto es relegado cuando no se busca diariamente la presencia del Altísimo. Entonces resulta más sencillo preguntar alguna persona de la congregación que ignoran si tiene el discernimiento espiritual para aconsejar. El Discernimiento es un Don y no todos lo reciben. Por algo el Señor levanta a responsabilidades mayores a muchos hermanos y no a otros. Cuando necesites respuestas o aclaren tus dudas, busca a quienes están mas arriba. Y ninguno está más arriba que Dios, así que empieza siempre por ahí. Cuídate de los elogios cuando los oigas por lo que hizo algún hermano. La gloria es solo para Dios. No nos llamó por nuestra capacidad sino es Él quien nos capacita cuando nos llama.
Tengo un Don. No lo entierres.
Tan nefasto es vivir en la duda como saber del talento propio y no usarlo. ¿Puede ser alguien un excelente Pintor si nunca pintó un lienzo o un Escritor que nunca escribió una frase? Más bien sus obras muestran cuales son sus talentos. Veo con profunda tristeza en varias Congregaciones que el Don de muchos miembros de tales Iglesia parece ser la butaca. Sea dicho sin ánimo de ofender, pero hermanos no somos visitantes en la Iglesia, sino miembros. Pedro dijo «Cada uno según el don recibido, ministren a los demás como buenos administradores de la múltiple gracia de Dios» Un Don es para servicio, trabajo y esfuerzo, no un adorno sobre la vestimenta que cubre el cuerpo. No podemos ser como niños siempre buscando recibir algo de Dios o como mendigos de la calle pidiendo algunas monedas. Somos hijos de Dios, andemos de tal forma que los incrédulos lo vean y deseen conocerlo. Seamos como la sal que después de ingerirla provoca intensa sed. ¿No identificas aun tu Don? Entonces busca, ora y ayuna hasta obtener respuesta, después resueltamente con fe haz una prueba.
Si algo de lo mencionado aclara alguna de tus dudas, damos gracias a Dios, pero si no es así no camines a tientas, debes tener la convicción de comprender cuál es tu tarea y la mejor forma de llevarla a cabo. Comunícate, recibirás una pronta respuesta.
