Qué tan cristiano soy en realidad.

Que tan cristiano eres

Mensaje del Director:

Qué tan cristiano soy en realidad. La famosa actriz Shirley MacLaine, es reconocida como pregonera de la Nueva Era. Un movimiento Teosófíco basado en varias religiones Orientales. En su libro “Bailando en la Luz” comenta varias de sus experiencias corpóreas y espirituales en que funda su creencia. ¿En qué luz baila, porque jamás habla o reverencia a Jesús? Ello no solamente afecta su pensamiento sino la forma en que vive. Por otro lado, muchas veces escucho la frase “Soy católico@ practicante” Algo muy confuso por cuanto hace sobrevolar la idea de que se puede ser católico@ sin practicarlo. No deja de ser una necedad. En realidad, nadie puede ser pensar y actuar en algo que no cree ni practica. Esto diferencia a todo aquel que obtuvo el título de determinada profesión que luego puede ejercer o no. ¿Cuál la diferencia? Pues que conoce al menos de que se trata dicha profesión. En cuanto a la fe se cree porque precisamente se sabe en quién se cree. Por lo tanto no existen cristianos nominales, lo real es ser no parecer. Todo cristiano tiene su fe en Jesús, sabe quien es y convive conforme a esa realidad. En esto no caben dudas.

Qué tan cristiano soy, que no se ve el cambio.

Muchos suelen creer que porque concurren asiduamente a determinados ámbitos obtienen luego un status especial como un adhesivo. No por frecuentar una panadería termina alguien por ser panadero. Hay una línea muy difusa en todo esto pero existe y permea el pensamiento. Todo aquel que frecuenta partidos de futbol piensa y cree que sabe todo acerca de ese deporte y luego opina. Quien participa de funciones sinfónicas o teatrales piensa que tiene el suficiente nivel cultural para comentar acerca del tema. Ni unos ni otros son tan calificados como parecen creer. Los primeros son simplemente aficionados no profesionales. Los segundos casi nunca han tenido en sus manos algún instrumento musical o jamás enfrentaron al público desde el escenario. Alguien puede entrar en diferentes lugares y salir de allí exactamente de la misma forma en que entró. No se nota ningún cambio. Lo mismo ocurre cuando alguien visita una congregación, día tras día y año tras año pero no se ven cambios. A lo sumo unicamente el atuendo que cubre su cuerpo. Pero no el que modifica la conducta y el rumbo de su vida, solo se ve su apariencia.

Qué tan cristiano soy. Lo que define.

Podemos definir a un cristiano tanto por lo que efectivamente es, cómo por lo que no es. El mundo juzga a las personas por cómo lucen o lo que poseen. Y muchas de las mismas hacen todo lo posible para cumplir con ese standar. Su conducta va tras lo que la moda impone, más allá de si es decorosa o transgrede valores morales. Tampoco su comunicación normal podría llamarse como la mejor, por cuanto abunda en interjecciones, abruptos e insultos en la mayoría. Evidentemente el cultivo del lenguaje no está en la lista de prioridades. Tampoco apunta a la excelencia en trato ni el respeto hacia los demás. Su mayor obsesión es poseer. Nada es suficiente siempre algo falta y además no duermen si no tienen algo que ostentar y envidiar. Su figura muestra a las claras de qué forma cuidan su salud y alimentan su humanidad. Siempre creen tener la última palabra en todo, su verdad es la que prevale no aceptan otras. Disculparse casi nunca, pedir perdón no pasa por sus mente, agradecer no aparecen en sus diccionarios. Estas son algunas cosas que todo cristiano no hace piensa y vive. ¿En que grupo te identificas?

Qué tan cristiano soy. ¿Cuáles mis frutos?

Todo ser humano nace como un niño, pero no permanece siempre en esa condición. El requisito natural es que crezca y se desarrolle. Lo triste y desastroso para cualquier congregación es ver que muchos cristianos permanecen todo el tiempo como niños en la fe. Un árbol frutal produce muchos frutos pero no todos los frutos tienen el mismo tamaño color y sabor. Algunos deben ser quitados para no contaminar el árbol y los demás frutos. No se puede hacer lo mismo con el cristiano que cuando concurre solo extiende sus manos para recibir algo. Pero no se desarrolla en la fé y tampoco se ven frutos en la congregación ni en el mundo. Su discipulado es nulo como su crecimiento aunque crea en Jesús. No se desarrolla en la fe y el conocimiento del salvador como para marcar presencia en la comunidad. Esa es una de las varias causas para que la Iglesia no muestre la luz de Cristo en el mundo. La humanidad gime en su angustia porque no encuentra solución a sus problemas. Esto sucede porque los cristianos que tienen el agua que calma la sed y el pan que alimenta no discipulan. ¿No crees que es hora de dar algo de todo lo que has recibido?

 

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