¿Olvidaremos? Nunca, Recordar Siempre.

olvidaremos. Nunca, recordar siempre

Mensaje del Director:

¿Olvidaremos? Nunca, Recordar Siempre. No se sabe exactamente en qué día y hora ocurrió el nacimiento de Jesús. Tampoco cuál fue la noche en que algunos pastores cuidaban sus rebaños y recibieron de un angel la noticia. Tal vez eso al fin y al cabo no sea realmente importante. Sino el hecho de que sin duda ocurrió. Más allá de si alguien eligió el 25 de diciembre o en otras culturas y comunidades un día diferente. Para los Cristianos Jesús tomó forma humana, tal y como en el antiguo y nuevo testamento se profetizó. ¿Es motivo de festejo? Lo dejo al criterio de cada uno. Personalmente creo que no, pero si para recordarlo y tenerlo presente cada día de nuestra vida. Porque este majestuoso hecho tuvo lugar exclusivamente por la desobediencia e incredulidad de Adán y Eva y nuestra propia desobediencia. Por otro lado y no menos importante, el motivo para un eterno agradecimiento a nuestro Señor y a su Misericordia. Algo  que ver con lo estrictamente espiritual y profundo gozo, más que a una manifestación carnal.

¿Olvidaremos las obligaciones contraídas?

Una de las facetas negativas de todo ser humano es la inconstancia. Todo proyecto plan o idea al comienzo es como un fuego que abraza a una persona. Es como una bola dentro de un cañón que espera el estallido para salir volando a toda velocidad. Pero conforme pasa el tiempo el impulso va disminuyendo hasta en ocasiones detenerse por completo. Muy sencillo resulta comprometerse a realizar cualquier cosa, para uno mismo o para con los demás. Lo realmente difícil es hacerlo a conciencia y finalizarlo. Para eso se necesitan disciplina personal buena voluntad y responsabilidad. Dios no se agrada de los insensatos cuya boca se llena solo de palabras huecas y pocas realidades. La devoción al Señor es todos los días y en todos los momentos, antes que pensar en pedir cualquier cosa que necesitamos. No es una carga es un privilegio que se nos concede. Tampoco es nuestro delivery personal, es el Señor de todo cuanto existe. Jesús nos recuerda «Vuelve al primer amor y a las primeras obras» No debemos olvidarlas. Lo primero sigue estando primero, nada ha cambiado ni cambiará.

¿Olvidaremos nuestro lugar?

Noto mucha gente confundida en las congregaciones. Van de aquí para allá de un lugar a otro y se mueven incesantemente. Pienso tal vez que creen que mucha actividad es sinómino de buenas obras. No juzgo cuanto se hace no es mi tarea. Pero reflexiono y me pregunto ¿Toda esa actividad centrada en lo que cada uno está realizando da resultados? Si cada persona que recibió consejería o ayuda en cualquier problema mostrase agradecimiento, no cabría un alfiler en cada iglesia. Pero en algo estamos fallando, no estamos logrando retener a esas personas en la membresía. De acuerdo no todos quienes participan de las reuniones son miembros comprometidos. ¿No será que prestamos mayor atención a las necesidades de la congregación antes que culto racional y reverencia al Señor? ¿Y cuanto también a las personas? Jesús dejó 11 dicípulos a los cuales se sumó luego Pablo completando el número 12. Ellos conmovieron el mundo antíguo con el poder del Evangelio. Hoy somos muchos más en apariencia ¿Pero estamos logrando conmover apenas un barrio cualquiera de nuestra ciudad?

Recordar en todo momento.

A mucha gente le han vendido una Navidad, irreal y lejana a la verdadera. Llena de arbolitos repletos de adornos y multiples lucecitas de colores. Un Señor gordo nacido en Finlandia conocido como Santa Claus o un émulo cercano a nuestro continente como papá Noel. Ellos pueblan de sueños las mentes de los más pequeños, que en su mayoría no tienen un atisbo de quien es Jesús. Pero esperan ansiosos el regalo de Santa Claus o Papá Noel porque tempoco sus padres conocen al Jesucristo de la Navidad. ¿No será que el mundo está tomando ventaja sobre nosotros porque estamos olvidando nuestra tarea? Claro que no es simpático decir la verdad en respuesta al saludo mundano de ¡Feliz Navidad! No va a gustar y habrá burlas y malas contestaciones. Pero la semilla debe ser sembrada y al tiempo señalado dará sus frutos. No callemos por temor pero no tengamos temor de hablar del Jesús de la Navidad. Divulguemos las buenas nuevas, hay gente que jamás entró a una iglesia. Habrá fiesta en los cielos por cada arrepentido en la tierra. Tú puedes participar en esta hermosa tarea. Habla y harás una gran diferencia.

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