Comezón por oir cualquier cosa. Nociva costumbre de los últimos días.

Comenzón por oir cualquier cosa.

Mensaje del Director:

Comezón por oir cualquier cosa. Nociva costumbre de los últimos días. Creo que a todo niño les fascina escuchar cuentos e historias antes de ir a dormir. Algo muy común en cada familia muchas años atrás, pero que actualmente lamentable e inexorablemete se va perdiendo. Las costumbres varían de una época a la otra con el paso del tiempo. Lo que era cotidiano décadas atrás ya no llama la atención en el presente. La gente corre de aquí para allá buscando encontrar cosas, aunque en ocasiones no sabe cuales desea encontrar. Hay muy poco tiempo y disposición para contar cuentos cuando se desea descansar de un arduo día de trabajo. La mañana siguiente aguarda otra denodada lucha por la existencia. En muchos hogares solo se encuentra al frente una sola cabeza para sacar todo adelante. Con todo se ven muchas contradicciones en el uso lógico del tiempo. Existe una inmensurable fuente de información, pero siempre se escoge la menos productiva. ¿Contar historias? no tengo tiempo para eso se suele escuchar.

Comezón por escuchar cualquier cosa.

En la actualidad cosas destructivas han tomado un lugar en la vida de muchas personas. Dos de ellas la Depresión y la Soledad. La solución más sencilla a la mano es conectarse de alguna manera con los demás. No interesa mucho  profundizar el tipo de relación, sino en comunicarse con alguien. Sentirse vivo y que lo tomen en cuenta. En ocasiones para compartir contenido trivial obtener algún comentario una foto vídeo pensamiento o un saludo de alguien muy lejano. Introducir en los oídos sendos aparatitos para sumergirse en un mundo de sonidos personales y privarse del entorno. O simplemte deslizar los dedos sobre el teclado para enviar mensajes al que vive lejos y al que casi nunca conocemos. Ya no se sabe incluso, el nombre de nuestro vecino más cercano. Esto en un mundo que cuenta con todos los medios posibles de interconexión. Pero la mayoría de la gente vive cada día más separada de los demás incluso bajo el mismo techo.

Comezón. Curiosidad por saber que se comenta.

No deja de ser cierto que a la mayoría de la gente, no le interesa escuchar la verdad. Sea por desconocimiento o porque existe un sentimiento de culpa. La verdad nos enfrenta a aquello que deseamos ocultar, además no es  divertida no entretiene ni gusta. No obstante intentar ignorarla es entrar en un callejón sin salida. Cuantas vidas se arruínan por negarse a aceptar lo correcto e insistir en conductas y acciones nocivas o desordenadas. Lo que encanta a la mayoría es saber que pasa en la vida de los demás. Si es malo entonces alegra, si es bueno entonces se envidia. En estas absurdas cosas se les va el tiempo a muchos. Tiempo que podría utilizarse sabiamente para desarrollo personal o hacer el bien a un semejante. Eso a la larga produce recompensa. De las cuales se priva todo aquel o aquella que solo está interesado en chismes y murmuraciones. También aquellos espectadores que pierden sus horas en novelas noticieros películas o eventos deportivos, sentados en su sillón favorito.

Comezón, la necesidad o negación por oir la verdad.

El Apóstol pablo encarecía a Timoteo soportar toda aflicción, predicar la palabra a tiempo y fuera de tiempo. Personalmente agrego; por cualquier medio lícito posible. Porque ya es el último tiempo en que no sufrirán ni gozarán de la sana doctrina. La mayoría está deseando escuchar lo que le gusta a su oido. Promesas de prosperidad sin límites, nada de sufrimiento, reclamar derechos a vivir y poseer lo mejor de la tierra. Está escrito. Para llenar los oídos ávidos hoy proliferan se amontonan y abundan maestros conforme a sus propios apetitos. Su Dios no es el de la Biblia. Su Dios es su vientre, viajan en avión o automóvil mientras aumenta su cartera y su cintura. Otros con ánimo de contender, para contraponer opiniones o puntos de vista no para divulgar buenas noticias. Pocos como Pablo gratuitamente, recibiendo críticas vituperios y persecuciones. Pero de estos se agrada el corazón de Dios ¿A quién escoges tú? Ten cuidado porque donde ellos van, también irás tú. Para, escucha y decide. Uno solo es el camino.

 

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