Gratitud. Reconocimiento y acción de gracias a quién todo nos ha dado.

Gratitud.

Mensaje del Director:

Gratitud. Reconocimiento y acción de gracias a quien todo nos ha dado. Una de las cosas que no abundan en el mundo es ser y mostrarse agradecido. Si bien se reconoce que hay muchas cosas que están y se hacen mal en el orbe. No es menos cierto que existen cosas muy bien y desinteresadamente realizadas que pasan desapercibidas sin recibir agradecimiento alguno. No hay una persona en el mundo que no haya recibido algo bueno para lo cual no hizo méritos. ¿Lo ha agradecido? Es un buen momento para reflexionar en cuanto hemos recibido cada uno y cómo hemos respondido. Sin duda mucho en el haber, pero muy poco en el debe. Tal vez se piense que es cosa de poca importancia y se olvide pronto. Pero para alguien que merece toda nuestra gratitud es algo muy importante y no lo olvida.

Gratitud. ¿Una palabra, emoción o acción?

Una palabra que encierra multitud de sensaciones, aptitudes, circunstancias, actitudes, ocasiones, recuerdos e impulsos. Me detengo aquí no porque se encuentre incluido todo cuanto se pueda agregar. Sino para que pienses cuáles tú puedes sumar a las mismas. Algo que se ha recibido o algo que tú has hecho a causado que la gratitud naciera. Algo del corazón, más que acontecimientos fortuitos inesperados o afortunados. Pienso en la cantidad de cosas que pude hacer y no hice. Y por no hacerlas me privé de recibir agradecimiento y seguramente algo mucho mejor y más grandioso. Es más seguramente que una emoción, que siempre es pasajera y se olvida. El agradeciento siempre se recuerda, tanto para el que hizo el bien como para el que lo recibió. También más que un pensamiento, se requiere de una acción voluntaria antes que de algo que se espera recibir.

Gratitud algo que debe exteriorizarse.

Hay infinidad de personas a quienes les cuesta mucho hablar acerca lo que hay en su interior. No es importante la edad. Todos debemos comprender y aprender que aquello que sentimos por alguien debemos decirselo. Para nada es provechoso discursos, elogios, lágrimas y palabras de amor por alguien que ya no podrá escucharlos. Papá Mamá y los Abuelos ya no están, se cansaron de esperar palabras de agradecimiento y amor. La joven que tanto decías amar, se casó con otro harta de esperar por ti, nunca le hablaste. El empleado que tanto mérito hizo en su trabajo se fue a otra empresa. Nunca recibió elogios a su labor ni tampoco aumento de sueldo. Tampoco se agradece un consejo que ayudó a resolver un problema, ni la voz de aliento de un compañero. Tampoco muchos a quienes ayudé en un momento difícil de su vida, me lo agradecieron. Pero les agradezco la oportunidad de perdonarlos.

Gratitud a quien realmente lo merece.

Por lo tanto si deseamos y esperamos vivir buenos tiempos, debemos reflexionar y cambiar. Debemos hablar y hacer lo mejor por quienes nos acompañan en este viaje de la vida. Mirar de buena manera y tratar a todo ser humano sin distinciones, ni apelativos sino por su nombre propio. Respetar y tolerar las diferencias aunque no nos agraden algunas. Tú no eres perfecto o perfecta, tampoco yo ni todos los demás. Cada cual merece y espera respeto, en el mundo en su propia congregación y también en todas las demás. Si el Creador concede libre albedrío, alimento, aire, sol, lluvia y la vida para todo ser humano ¿No merece nuestra gratitud? Si Jesucristo dió su vida por ti ¿No merece reconocimiento y devoción? Cristiano, si el Espiritu Santo, te selló para el gran día del Señor ¿No merece tu agradecimiento? No se tú, pero yo voy a terminar este post con una poequeña oración de gratitud a mi Señor.

Gratitud, Reconocimiento y Devoción.

Amado Señor, no tengo palabras que puedan decirte todo cuanto siento en mi corazón para exprear mi profundo agradecimiento. No tengo frases que hablen ni alabanza que entonar que puedan hacerlo. Solo el Espíritu Santo puede transformar estas sencillas y cortas frases en la más hermosa melodía para alegrar tu corazón. Perdona que en ocasiones te haya entristecido con errores y transgresiones. No me permito olvidar el día que acepté a Jesús y abandoné las costumbres del mundo. No me importó los éxitos obtenidos en el mismo, porque tú diste a mi vida nuevo sentido y propósito. Nunca he sido tan feliz cómo cuando me separaste para el Díaconado y luego el Presbíterio. Siendo tan pequeño tu me permitiste llevar el Evangelio en casi todo mi país y dirigir varias congregaciones. Hoy ya anciano vivo la misma esperanza que al comienzo, estar en tu presencia. Sirviéndote aquí todavía hasta cuando tu lo dispongas y mañana eternamente. Tú eres el dueño de mi vida, haz conforme a tu voluntad, confío en Ti.

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