Tiempo de arrepentirse. El Momento es Ahora

Eran las 23 horas y 50 minutos cuando sonó el teléfono fijo de mi casa. Era una hermana de la congregación, que solicitaba un consejo acerca de un asunto de gravedad. Esto no ocurrió ayer. Hace más de una década que aconteció. Sucedió cuando aún yo era miembro de dicha congregación. La tesorera de uno de los anexos, había sorprendido al parecer, al dirigente de la misma en una falta. Según ella confesó a esta hermana, el dirigente habría ocultado en su bolsillo un sobre con dinero de las ofrendas. No era un asunto fácil de resolver. Acusar a un superior, basado en hechos circunstanciales y sin otorgarle la oportunidad de la defensa, no es bíblico. Tampoco es moralmente admisible ser a la vez, juez y jurado.

¿Qué tan buenos testigos creemos ser?

El ojo es mucho más rápido que nuestro pensamiento. Y nuestra razón siempre parece inclinarse a ver lo malo en los demás. La tesorera en cuestión, no podía asegurar, si había dinero en el sobre puesto que no lo vio. Tampoco si pertenecía al dirigente en cuestión o alguien se lo había alcanzado. Menos si su superior lo había tomado para colocar allí su propia ofrenda. Ella vio un sobre que se introducía en un bolsillo, todo lo demás lo imaginó y creyó que se había cometido un delito. La sentencia ya había sido tomada, hay que castigar al Dirigente. Por lo tanto el paso siguiente, era encontrar ayuda para ejecutar la sentencia. Gracias a Dios, esta hermana, se contactó conmigo. Todo este asunto se solucionó y tanto la tesorera como el Dirigente continúan hasta hoy, dentro de la congregación.

La palabra es clara, pero la soberbia oscurece la congregación.

La palabra es muy clara cuando establece los pasos a seguir cuando se está en conocimiento de un hecho punible. Se debe buscar a la persona en falta y confrontarla. Si escucha y se vuelve de su conducta, asunto arreglado. Pero si aun persiste en la misma conducta, se llamará a otra persona y ambos volverán a confrontarla. Si aun continuara en su rebeldía entonces se pondría el caso en conocimiento de la congregación. Muy pocas veces he observado esta forma de proceder en la congregación. Siempre primero se acusa a la persona, luego la autoridad presenta el caso a la congregación. Ambas actitudes son incorrectas. Nadie puede acusar a un hermano sin antes no cumplió lo que la palabra dice. La autoridad debe ser la primera en hacer que se respete lo que la Biblia establece, aunque tampoco  lo hace. Poco parece tomarse en cuenta la reputación y honestidad de la persona antes de probar su culpabilidad.

¿Está durmiendo Dios y no ve lo que hacen sus hijos?

Muchas veces me pregunto si el que cree ser  cristiano, lo es en realidad. Porque parece que conoce muy poco al Dios en quien manifiesta creer. En primer lugar Dios ama a sus hijos, los conoce como nadie y sabe cómo tratarlos. Él corrige a cada uno de forma diferente, como un padre amoroso, que castiga, pero sin lastimar. Las muelas del Señor muelen muy lentamente, su fin no es destruir lo que ama, sino producir escozor. Cuando alguien siente irritación en alguna parte de su cuerpo, sabe que algo anda mal y debe ponerle remedio. Si no lo hace la irritación se transforma en dolor y luego en enfermedad. Dios no necesita que tú le digas lo que está pasando, el lo sabe antes que suceda. ¿porqué quieres tomar el lugar de Dios? Recuerda tu lugar, no eres más que una mota de polvo.

Como lo dijo Jesús. Ve tú y haz lo mismo.

En cierta ocasión, Jesús caminaba con Pedro. Pero este estaba más ocupado en ver quien los seguía que en el propio Maestro. Jesús tuvo que decirle ¿Qué a Ti? Sígueme tú. La gran mayoría de cristianos, está más ocupado en lo que hacen sus hermanos, que en sí mismos. Lo que hacen, cómo visten, de que hablan, si vienen o faltan, la pollera corta, el saco arrugado. ¿Viste, te diste cuenta? ¡Que descaro! Este está engreído, en cualquier momento cae. Dios ya no lo usa. No me gusta cómo predica… Hermanos; hermanossss, Dios los está escuchando, creen que los alabará por esto? Noo, es tiempo de arrepentirse y vean cómo está su vida delante de Él. Vuelvan a su primer amor. Porque con la medida que miden a los demás serán medidos. Y seguramente serán hallados faltos. El momento es ¡AHORA! Mañana es hoy. Es Tiempo de arrepentirse.

 

Filed under: Crecimiento Personal

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