Herramienta indicada para específico trabajo.

Herramienta indicada para específico trabajo. Jorge ha recibido como regalo un excelente destornillador. Se maravilla cuando observa el reluciente mango. Luce robusto y apropiado en su mano. El extremo de la punta se ve impecable. Al pasar su dedo por el mismo nota su perfecto y pulido acabado. Se siente muy contento de poseer una herramienta así. No pasa por su mente el pensamiento de si ha hecho algún mérito para recibirlo. Eso no le preocupa en absoluto, el hecho es que es lo tiene y eso es suficiente. Lo levanta para observarlo mejor, lo gira y lo voltea en sus manos y cree que no hay otro semejante. Por un momento piensa en donde guardarlo, para que no se estropee claro. ¿en qué usarlo? bueno eso es algo que no se le ocurre por el momento. Ha pasado a ocupar un lugar junto a las demás.

La finalidad de una excelente Herramienta.

Toda herramienta ha sido creada para determinado trabajo. Hay infinidad de las mismas y cada una para un específico trabajo. Cuando se utiliza con ese fin y en la forma adecuada, provee muchas horas de trabajo sin sufrir deterioro. Nunca es culpable de un mal acabado o de estropear un trabajo. Solo la impericia o la ignorancia de quien la usa, es la responsable de la mala terminación de una tarea. Puede ser que una herramienta se utilice para muchas cosas diferentes. Pero hay una labor en la cual da siempre los mejores resultados. He trabajado muchos años en la industria y he visto las atrocidades que se cometen día a día. Ejemplo, un destornillador, usado como cortafierros o cortafríos, como palanca o aún como martillo. Pero no es todo. He visto cosas peores aun.

El Baúl de las cosas olvidadas.

Quizás todos padezcamos algo parecido al Síndrome de Diógenes. Tal vez no acumulemos desperdicios o basura. Pero acumulamos una cantidad de artículos de toda índole que jamás usamos. Están allí por si en alguna oportunidad, son útiles o simplemente como recuerdos. Electrodomésticos rotos, libros y revistas antiguas, que ya nadie lee. Junto a eso, una hilera de frascos que contienen clavos ya usados y tornillos herrumbrados de todas las medidas. El viejo jarrón de la abuela o la armónica del abuelo. Nos gusta guardar cosas, nos sentimos bien cuando las tenemos. A pesar de que muchas veces debemos ir a la tienda especializada a comprar algo que necesitamos. Ni siquiera se revisa lo que tenemos guardado.

El navío en el agua y no el agua en el navío.

La Iglesia fundada por Jesucristo, no carece de todo lo necesario para marcar presencia en la comunidad. Pero actualmente ello no acontece. Parece un gran contrasentido que en la antigüedad solo 12 hombres conmovieron al mundo. Hoy quienes predican la palabra, se reúnen en congregaciones y alaban al creador, suman millones. Pero no provocan impacto y arrepentimiento en la mayoría de la humanidad. La Iglesia es como una gran barcaza que navega en este mundo al cual no pertenece. Es normal que cualquier navío surca las aguas, pero no que el agua ingrese en su interior. La Iglesia a pesar que está en el mundo, no logra penetrar el mundo con su mensaje. Sin embargo, el mundo está entrando en la Iglesia.

Las Herramientas de Dios y los Talentos guardados.

Una obra perfectamente realizada, no solo depende de la inteligencia de quien concibió y creó la herramienta. Sino fundamentalmente de quién la utiliza. De ello depende el resultado final. Cada miembro del cuerpo de Cristo, recibe después del bautismo un don, capacidad o talento. ¿Para qué? Seguramente no como un premio, tampoco para que se ensoberbezca, menos para que lo guarde. Sino para que lo use para el crecimiento del cuerpo y en sujeción de quien se lo otorgó. Cuando veo en cualquier congregación, una mayoría tranquilamente arrellanada en sus butacas, entiendo por qué no hay poder. Han enterrado el don o ni siquiera saben que lo tienen. La palabra dice que al que se le dio 2 talentos, ganó otros dos. Quien recibió 5 ganó otros cinco. Hermano y hermana ¿Qué es lo que estás haciendo con tu don? Por favor úsalo, o vas a perder lo que tienes e incluso lo que no tienes. ¡Despierta!

Filed under: Crecimiento Personal

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