Mensaje del Director:
Vivimos lamentablemente en una sociedad excesivamente consumista en la cual casi todos desean poseer, más más y mucho más, y no importa de que se trate, el punto es que nadie se conforma. Poco se piensa en el hecho de que el continuo deseo por algo y la persecución en el logro por obtenerlo consume gran parte de nuestra vida y nos quita el pleno goce de disfrutar de lo que ya poseemos, sea poco mucho o demasiado.
Nada satisface plenamente
Es algo similar a lo que ocurre con un atleta que acaba de ganar una medalla en una competencia pero al otro día ya comienza a prepararse mentalmente y luego físicamente para la próxima competición, el festejo solo dura una noche al otro día todo comienza nuevamente. Muchos comprometen así su tranquilidad y la felicidad de su vida solo por correr tras de algo, que en ocasiones no se sabe muy bien de qué se trata.
¿Estoy ocupado o preocupado?
No hablo aquí de lo que la mayoría supone, el estar preocupado por satisfacer las necesidades personales, eso merece un capítulo aparte que en su momento cubriré, me refiero concretamente en lo que la gente se está ocupando a cada momento del día; en lo que oye en lo que ve y definitivamente termina por desear. Aquí comienza la carrera de muchos cuyo final nadie conoce, para algunos la satisfacción, para otros la frustración.
¿La preocupación soluciona algo?
Si bien Jesús nos dijo «por nada estén afanosos porque vuestro Padre sabe de que cosas tienen necesidad antes que se las pidan» eso no se traduce en que hay que permanecer todo el día mirando al cielo y extendiendo las manos para recibir mágicamente lo necesario. Se debe trabajar primero para comer el pan después. Significa que esa desesperación que toma a las personas les impide prestar atención a lo verdaderamente importante.
¡Cuidado! Observe las señales
Cuando uno va por la calle presuroso y la mente ocupada en mil cosas diferentes, no puede ver que el semáforo muestra una luz roja encendida que le está indicando que se detenga; ignorar la advertencia es invitar al desastre. A que se debe esa desesperación, ese loco frenesí por la adquisición de bienes materiales ¿es la finalidad de la existencia llenarse de cosas? Tenemos una sola vida aquí en la tierra y después la eternidad ´¿Para quién los bienes y el tiempo para disfrutarlos?
¡Deténgase y reflexione!
Esa señal de PARE, indica que hay que reflexionar y definir claramente en cuales son las reales prioridades en nuestra vida. Para el hombre común la búsqueda de las cosas de este mundo es su única prioridad; pero para mi y para todo el que cree no es difícil saber cual es nuestra máxima prioridad. Es buscar primero a Dios, por lo que Dios es y no por lo que puede darnos. Alguien parece estar interesado en invertir el orden de las cosas.
Corramos la carrera correcta
Podríamos aplicar aquí las palabras del apóstol Pablo a los de Galacia, cuando les dijo «Estoy maravillado de que tan pronto se hayan alejado de la verdad para seguir un Evangelio diferente» Uds corren si, pero no la buena carrera, están corriendo tras las cosas de este mundo olvidando que deben buscar primero el reino de vuestro Señor para que Él pueda cumplir su promesa de añadir después.
Cómo encontrar la plena satisfacción
¿Esta Ud. mi amigo y mi amiga inmersa tras esa loca carrera de ir por estas cosas terrenales? Sepa que nunca le van a satisfacer su necesidad completamente, siempre continuará deseando algo más. Solo Cristo es la respuesta a la necesidad del hombre.