Mensaje del Director:
Cuando caminamos por una calle cualquiera de la ciudad, las rejas dan una desagradable apariencia a las casas y edificios. En algunos casos el ingenio y la destreza de sus constructores intentan de alguna manera quitarles ese feo aspecto de aparente protección por algo más agradable a la vista. Lamentablemente, no lo consiguen y en cuanto a la seguridad que brindan, es más psicológica que real.
Así es como transcurren los días de la mayoría de la gente que puebla las ciudades, en el interior del país la invasión del hierro aún es resistida pero en las ciudades más pobladas, los habitantes viven apartados unos de otros y divididos en clases sociales; los pudientes, clase media y una nueva clase de pobreza, los pobres, muy pobres, habitantes de asentamientos e indigentes.
Los barrios privados en muchos países, son lugares elitistas, en donde el sector de mayor poder adquisitivo se aleja cada día más de los sectores populares y creen así sentirse más seguros y de alguna manera se transforman en seres indiferentes a las necesidades de los demás. El común denominador es

