La puerta se abrió hace 2022 años. Aún continúa abierta.

La puerta se abrió hace 2022 años

Mensaje del Director:

La puerta se abrió hace 2022 años. Aún continúa abierta. Todos hemos sufrido en alguna oportunidad la desagradable sorpresa, de concurrir a algun lugar y encontrar la puerta cerrada. La desesperación decepción tristeza o angustia, son emociones comunes en dichas circunstancias. Algo ibamos a buscar en dicho lugar, pero esa puerta cerrada nos impidió la entrada. Si es posible volveremos en otra oportunidad, pero en ocasiones y eso es lo lamentable, ya no será posible. ¿Cuántas de las mejores cosas que pudimos obtener para nuestra vida se perdieron para siempre? El tren partió sin nosotros, el avión ya está en el aire, el banco cerró, el contrato no pudo finalizar. Ese «algo» muy importante en nuestra existencia se cerró definitivamente y ese «casi» nunca pudo ser realidad. En este instante, bueno es hacer una lista de todo aquello que es indispensable para cada uno. Porque ya no podemos perder más oportunidades. El tiempo de nuestra vida se va y no volverá.

La puerta de la ignorancia.

Cuántos de nosotros hemos hemos derrochado nuestros mejores años, viviendo desordenadamente sin ocuparnos en adquirir útiles conocimientos. Nos encantaba solo jugar, divertirnos y no percibiamos que el tiempo pasaba y nada estabamos construyendo para nuestro futuro. Hoy cada uno vive su realidad y muy pocos están satisfechos con lo que han logrado en la vida. No estoy escribiendo aquí para entristecerlos más de la cuenta, nada de  lo hecho puede ser cambiado. Pero si reconocer y por fin decidir hacer el mejor esfuerzo. Cambiar lo que se puede, reveer lo que no da beneficios, dejar la terquedad y aprender a ser mejores personas. Sembrar lo que nos enriquece, restaurar amistades olvidadas, perdonar las ofensas recibidas o pedir perdón por las causadas. Llorar alivia, pero no resuelve las cosas. Pensar negativamente no ayuda y ser positivo a ultranza no es una llave mágica para devolver la alegría. Vaya si hay trabajo que hacer y no importa la edad ni la situación sino aprovechar la oportunidad; estamos vivos. Todavía podemos.

La puerta del orgullo.

¡Ah! Cómo nos gusta no dar brazo a torcer y tener siempre la última palabra en casi todo. No nos agrada ocupar el lugar de oyente, queremos ser escuchados siempre. Tampoco nos damos cuenta que así es la forma más sencilla de perder la mejor oportunidad de aprender algo valioso. Despreciamos interiormente a nuestro interlocutor porque pensamos que lo sabemos todo, pero en realidad nada sumamos. Lo que creemos saber ya lo tenemos, pero lo que el otro sabe lo perdemos por nuestra absurda soberbia. En cierta ocasión un semiremolque se atascó debajo de un puente. Hubo que llamar a una empresa especializada para removerlo del lugar. Pasaban las horas y pese al arduo trabajo el remolque continuaba allí. Un niño se acercó al encargado de la situación y le dijo «yo se cómo hacerlo» El hombre hizo a un lado al pequeño una y otra vez. Pero el tiempo pasaba, entonces el niño se acercó nuevamente con su solución. El encargado enojado le preguntó ¿a ver sabio, qué harías? el niño respondió, quitarle aire a las cubiertas. Dió resulltado.

La puerta se atascó.

Es hasta cierto punto normal, dar por sentado algo que luego comprobamos que no es realidad. ¿Quién intentó abrir una puerta pero esta no cedió al primer impulso? Parecía sencillo, suficiente con girar el picaporte y empujar pero se resitió y no nos permitió entrar. Perplejos miramos hacia todos lados buscando ayuda, pero no hay nadie a la vista. Golpeamos la puerta quizás alguien al otro lado nos franquee la entrada, pero tampoco nadie responde. A punto ya de retirarnos del lugar, alguien se acerca y con decisión  gira el picaporte y abre la puerta. Avergonzados nos damos cuenta que solo era necesario un poco de fuerza nada más y habríamos pasado al otro lado. Muchas veces la indecisión timidez o temor nos impide avanzar y conquistar lo que dseseamos. Nada que es de valor es sencillo de lograr. No solo basta el deseo y la voluntad, hay que poner verdadero empeño decisión y energia. Lo bueno cuesta mucho y lo excelente mucho más todavía. Lucha por conquistar lo mejor pero da también lo mejor para lograrlo.

La puerta de la Ostentación.

Nunca deja de irritarme todo aquel o aquella que hace ostentación de su posición ante los demás. Nadie que ocupe un lugar destacado lo hace porque sea el más indicado, puesto que no existen los perfectos. Sucede que a alguien hay que colocar en ese lugar y solo después darnos cuenta de sus aciertos y errores. Pero si esto acontece en el mundo ¿que tal las cosas dentro de cada congregación? Jesús dijo «Quién quiera ser mayor entre ustedes sea siervo de los demás»  Lo demostró con su propio ejemplo. Esa es la norma y la vara para medir a cualquiera en cualquier congregación. Quizás esto enoje a muchos, pero no es algo que me importe. No fuí llamado para juzgar ni para ser simpático sino para hablar acerca de la verdad. Y sabemos quién es la verdad. En lo material en 9 años llegué de aprendiz a Capataz de Fábrica Metalúrgica. Pero cerró y tuve que comenzar de nuevo desde abajo. En la Iglesia en 5 años llegué desde miembro a Presbítero y Dirigente, hoy estoy en mi casa. No soy mejor que los demás por ello, sino uno más entre muchos.

La puerta abierta.

Una de las cosas que Dios aborrece es la idolatría. ¿Qué es entonces la Idolatría? Todo aquello que se opone o se coloca en lugar de Dios. Actualmente ignoro si por desconocimiento o falta de comprensión aun se nota en nuestros días y es algo grave. Es tarea de cada creyente examinar todo lo que escucha y ve que se realiza. Cristo ordenó «Examinad los espíritus y comprueben si son de Dios» Cuando Jesús expiró, en el lugar Santísimo del Templo el velo que impedía su entrada se rasgó de arriba a abajo. Desde ese majestuoso instante, la entrada ya está abierta no solo para el Sacerdote, sino para todo discíplulo hasta hoy. Ya no es necesario ningún mediador sea hombre, objeto o cosa, para llegar hasta la misma presencia del Altísimo. Jesucristo lo hizo posible para cada uno de nosotros y en su nombre en cualquier momento podemos y debemos hacerlo. No pongas nunca más, nada entre tú y Dios; en el nombre de Jesucristo tienes libre entrada al trono de su gracia. Jesús abrió la puerta hace más de 2022 años.

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