Esperanza ¿dónde estás? Tengo Hambre

Esperanza ¿donde estas? Tengo Hambre

Mensaje del Director:

Esperanza ¿dónde estás? Tengo Hambre. En el imaginario popular, sobrevuela siempre la siguiente frase. “La esperanza es lo último que se pierde” Pero en el mundo del cristiano, donde Dios ocupa el primer lugar, las cosas son diferentes. Aquí, la esperanza jamás se pierde pues siempre permanece vigente. Es la llama continuamente encendida que ilumina el camino del que cree. Cuando Dios es real en la vida de una persona y no solo un pensamiento, la esperanza revela confianza y dependencia. Es uno de los vértices del triángulo de cual el Pablo nos habla en 1° a los Corintios Cap. 13. Con esperanza se abre un surco en la tierra en la seguridad de que habrá fruto después de la siembra. Muchos de los problemas que llevan al fracaso radica que se realizan muchas cosas sin confiar en el resultado final.

Esperanza de Año Nuevo.

Reemplazar el viejo calendario por uno nuevo, no trae a nuestra vida ningún cambio relevante. Bien dice la palabra “Sin fe es imposible agradar a Dios” pero agreguemos que sin obras todo seguirá igual. ¿Por qué? Porque sin esperanza; no hay voluntad para mover un solo dedo. Es como esperar que un automóvil arranque sin introducir la llave de encendido, mover un cambio y apretar el acelerador. Tanto como sentarse en un taburete, esperando que la vaca de leche pero sin ordeñarla. Es simplemente cuando alguien espera obtener un resultado que siente la necesidad de realizar la acción. Eso siempre va a ocurrir solo cuando hay esperanza de logar algo positivo. Por otro lado hacer algo sin convicción, es como llevar el fracaso a nuestra puerta.

Esperanza, el primer mensaje de este Año.

Olvidemos el año que pasó, se fue y no volverá, pero la historia del presente comienza a escribirse. El fuego sin leña se apaga. Agreguemos unas ramas y soplemos fuerte y con esperanza para que vuelva a arder. Una de las grandes frustraciones de mi vida de predicador, fue cuando  hice una petición a la congregación. El próximo Miércoles dije, traigan donde tomar notas acerca de algo importante que hablaremos. Menudearon hojas cuadernos pequeños libros lapices, bolígrafos y demás. El tema la esperanza, mi frustración fue que nadie escribió ni una sola palabra. La razón, es que todo lo esperaban del predicador, solo escuchaban pasivamente. No se daban cuenta que el predicador solo hace su trabajo, bien o mal. Pero la decisión de practicar lo predicado es tarea del que se escucha el mensaje. Debe sentir hambre por la palabra, hasta que nazca el deseo indeclinable de ponerla por obra, con esperanza. Es así solamente que este año puede ser el primero de los mejores de nuestra vida. Hagámoslo