Envejeciendo con Gracia, Esperanza, Alegría y Paz.

Envejeciendo con gracia,esperanza,alegría y paz.

Mensaje del Director:

Envejeciendo con gracia, esperanza, alegría y paz. Muy pocas son las personas que viven con satisfacción la etapa de su vejez. Por el contrario una inmensa mayoría no la disfruta con plenitud. Otra la ve con incertidumbre y ni siquiera desea pensar en ella. Siente verdadero pavor cuando el paso de los años muestra sus primeros signos. Hace todo lo posible aunque sin lograrlo, para que no sean visibles. ¿Cómo gozarán su vida entonces si antes siquiera de experimentar dicha condición ya se mantiene un profundo rechazo? La respuesta es muy sencilla. Tendremos la clase de vejez que con nuestros pensamientos y acciones en su debido tiempo habremos creado. Por lo tanto, tomate un poquito de tiempo ahora y reflexiona. ¿Como deseas disfrutar y no sufrir la última etapa de tu vida terrenal? Conforme a tu edad, haz todo cuanto sea necesario hoy. Prioriza tu relación con Dios. Cuida tu salud, desecha todo cuanto pueda perjudicarla. No pierdas tu tiempo en cosas que no dan buen resultado. Elige la forma en que generas tu sustento. Encuentra la mejor compañía para compartir tu vida. Se fiel con tu conyugue y sostén de tu familia. Congrégate, no te aisles. Participa de actividades sociales y solidarias. Si siembras lo mejor en tu tiempo, disfrutarás con alegría la vejez cuando llegue.

Envejeciendo con gracia.

Un spot publicitario expresa «lo mejor es lo de adentro» En ocasiones un bello envase no permite percibir lo que hay en su interior. El más exquisito perfume no es valorado cuando se encuentra dentro de un envase. No obstante lo que da valor al conjunto es su contenido cuando sale al exterior. Una caja puede ser muy atrayente en su exterior, pero si nada encontramos dentro ¿cuál es su utilidad? Algo parecido acontece con la persona humana. Cuando es joven y atractiva observamos su apariencia exterior y ello cautiva nuestra atención. Pero al conocer algo de su interior muchas veces resulta como la caja, vacía. Hay poco de valor dentro. En ocasiones al ver un anciano, la mayoría expresa desagrado. Su cansina lentitud, su aparente torpeza al caminar, su necesidad de repetirle cosas más de una vez no agrada. Pero su semblante refleja calma interior, su mirada tranquilidad, Sabe que es viejo y no le pesa. Cada día es una oportunidad, ha llegado a la vejez y por nada se apresura. Da valor a cada detalle. Como a los niños todo le interesa y quiere tomar parte. Sabe el valor del tiempo y vive cada día como el último. Comprende que todo se debe a la gracia de lo alto y por ello da gracias por todo. Es feliz con lo que tiene, no desespera por lo que falta. Pero muchos por su causa sufrirán una vejez dolorosa, solitaria, sin esperanzay sin Dios.

Envejeciendo con esperanza.

Las frases conocidas, encierran parte de sabiduría humana, pero no siempre son verdades absolutas. Parte de su significado verdadero permanece en la ignorancia para la mayoría. Lo último que se pierde es la esperanza. Es una de las más conocidas y utilizadas. Pero no obstante no es real. lo cierto, es que la esperanza siempre permanece. En 1° a los Corintios, Pablo afirrma «Ahora permanecen, la fe, la esperanza y el amor» Dios es eterno, siempre permanece. Entonces quien cree en ël convive con la esperanza. Quien no cree en Dios, no puede perder lo que nunca tuvo. Por cuanto quien provee la esperanza es el mismo Dios. Por lo tanto escuchar y aceptar las cosas sin razonar nos puede llevar a conclusiones equivocadas. En el capítulo anterior hablamos acerca de controlar los pensamientos para no ser manipulados. Ellos determinan la dirección de nuestras acciones y nos acercan a la verdad o nos basaremos en premisas falsas. La gran diferencia en la vida de una persona con respecto a las demás no radica en sus posesiones terrenales. Una hermosa mansión, el coche más lujoso o una abultada cuenta bancaria. La mejor reputación, muchos amigos y numerosa familia quedarán aquí cuando tú te vayas. ¿Dónde y cuál será tu esperanza entonces? Quien conoce a Dios, sabe a qué lugar se dirige y quien asegura su permanencia allí. Piénsalo, antes de envejecer y haz los cambios necesarios.

Envejeciendo con alegría.

Cuando Jesucrista dejó su lugar junto al Padre, para cumplir su objetivo en la tierra, no pensó en sufrimiento. Su alegría estaba fundada en el propósito por el cual dejó la gloria, salvar a todos quienes estabamos perdidos. En Hechos leemos «te ungió Dios con Oleo de alegría más que tus compañeros» Uno de los principios de sabiduría está en comprender que la alegría no depende de lo que tenemos o somos. Sino fundamentalmente de lo que hacemos. Las posesiones vienen y van, se mantienen solo un poco de tiempo. Lo que somos en realidad es un contínuo cambio. Nacemos y comenzamos el lento camino de envejecer. Del bebé al anciano inexorables cambios, todo cambia. Pero lo que hacemos, eso dejará una huella imborrable independientemente del resultado. Si aceptamos que mediante su sacrificio, Jesús moldea nuestra vieja naturaleza, recibiremos el regalo de la vida eterna que prometió, Cuando esto acontece, Jesús desde el cielo como antes, ahora mismo nos mira y seguramente con inefable alegría dirá «Valió la pena»  Si aquí en la tierra lloró, hoy en el cielo sonríe con alegría. Cuando pienso en esto mientras escribo, yo también siento una profunda alegría que nadie me podrá quitar jamás. He envejecido y se que nadie me ama como Ël.

Envejeciendo en paz.

El mundo clama desde la antiguedad y cada día que pasa con mayor énfasis por paz. Un angustioso clamor que no alcanzazá cumplimiento. Desde la desobediencia en el Eden hasta hoy la humanidad no sabe vivir en paz y no la tendrá. Por una sencilla razón nadie puede dar lo que no tiene. Si un ser humano no tiene paz en su propia vida, tampoco puede tenerla con los demás. Cada cual convive con su constante intranquilidad y batalla interior. Santiago pregunta y luego nos deja ver varias respuestas. ¿Dónde nacen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No será a causa de vuestras pasiones? Codician pero no tienen, arden de envidia y no alcanzan lo que desean. Siempre piden pero no reciben, porque lo hacen solo para gozar en desenfreno y orgías. Con este panorama imposible vivir en paz. Pero existe un lugar donde encontrarla y disfrutarla. Solo en Jesús. Él; lo dijo. Mi paz les doy, no como el mundo les quiere dar. Una paz que sobrepasa todo entendimiento, capaz de soportar toda inclemencia y no exaltarnos demasiado cuando estamos alegfres. Pablo decía, se vivir en la abundancia como en la escases. Todo lo puedo en Cristo. Que esta sea tu realidad hoy, cuando llegue la ancianidad o en el momento que vives. ¡Aleluya!

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