Doctrina y costumbres ¿Cuanto compartimos?Doctrina y Costumbres ¿Cuanto compartimos?

Mensaje del Director:

Doctrina bíblica y Costumbres Humanas ¿Cuánto compartimos? Muchas veces el lector fiel de la Biblia se confunde entre lo que es esencial y lo que es solamente una costumbre. De ello han surgido a lo largo de todas las edades, diferencias entre lo que se cree y lo que se practica. Muchas veces estas controversias hacen que muchos hermanos de diferentes congregaciones, se miren de reojo. ¿La causa? No están de acuerdo con lo que unos practican y ellos rechazan o viceversa. Si en lo que es literal existen diferencias, lógico es entender que en aquello que no lo es, existan desavenencias. Esto en realidad debería enriquecernos, por cuanto la diversidad no es mala en si misma. Dios nos ha hecho diferentes y pensamos y actuamos así y eso nos permitiría crecer en el conocimiento del Evangelio. Lamentablemente la tolerancia no es lo frecuente y eso termina en roces, desencuentros y enojos que separan. Creemos todos en Dios, pero por una costumbre que no es esencial, creamos doctrinas que la Biblia no enseña. Y se cae fácilmente en el error de juzgar.

 La Costumbre, puede ser buena. Pero no es esencial

Por ejemplo: unos afirman que debe subirse al púlpito con saco y corbata, mientras que otros no lo aceptan y se quitan la corbata y el saco. No encuentro en ningún lugar de la Biblia, un requisito especial para hacerlo, a no ser el decoro y la pulcritud. Y me refiero no solo a la vestimenta sino también a la higiene personal y la forma de conducirse. Tan negativo es subir de cualquier manera y decir cuánto plazca, como vociferar aturdiendo a quienes escuchan. A pesar de tampoco en cuanto a esto hay reglas claras e inamovibles. Cada congregación debe ser libre para adoptar formas de hacer las cosas, si la mayoría lo acepta. Desde luego eso no significa en el buen sentido, que se pueda hacer todo lo que uno quiere. Si bien es cierto que casi nunca, se consulta a la congregación a aceptar o rechazar todo cuanto se hace. La dirección es vertical, nunca horizontal. El requisito principal siempre debe ser el orden. No obstante y esto si es fundamental, si dos se ponen de acuerdo sobre algo, Dios también interviene en el acuerdo. Es bueno recordarlo.

La Doctrina es esencial y se debe obedecer.

La referencia más exacta que tenemos acerca de la veracidad de lo que leemos en la Biblia, esta escrito en: Segunda de Pedro Cap.1 versos 19 al 21. Lamentablemente no tenemos un registro real de la voz de Nuestro Señor Jesucristo. Debemos remitirnos a quienes el Señor llamó para divulgar sus palabra, sus Profetas y Apóstoles. Y confiar por la Fe, en lo que ellos afirman, que Dios dijo e hizo. Tampoco se conserva nada en cuanto a lo que hablaron estos mismos profetas y Apóstoles. Solo contamos con sus palabras escritas, no vocalizadas. También debemos tomar en cuenta, las sucesivas revisiones de la Biblia. Existen ademas, unas cuantas versiones con distintos autores acerca de la misma. Esto dificulta mucho al creyente y también al profano, entender cabalmente la exactitud de todo lo que está escrito. Por todo esto, no deberíamos ser tan categóricos al afirmar que creemos conocer el significado de todo lo que leemos. Sino ver lo imprescindible de desarrollar una comunión real con el Espíritu Santo. Jesucristo afirmó, tomará de lo mio y os lo hará saber. Conocimiento y sabiduría que viene siempre de lo alto.

¿Es toda la Biblia la Palabra de Dios?

Se suele decir todo el tiempo, pero sin duda que no es así. Es esencia la Biblia, es un relato histórico vivencial, desde la Creación hasta nuestros días. En el principio se manifiesta la voluntad del Todopoderoso, en hacer todas las cosas por medio de su voz. Cuando creó al hombre a su imagen y semejanza, se comenzó en la tierra a escuchar otras voces, las humanas. Entre ellas, quienes aceptaron la soberanía de Dios, pero también de muchos que la rechazaron. De la convivencia entre unos y otros, lo que construyeron con hechos y palabras está escrito en la Biblia. Sobre estas vivencias emerge el Omnipotente, para establecer orden, justicia, recompensa o castigo. El mismo establece claramente, que no todo lo que se dice en la Biblia viene de su voluntad. Hay muchos que hablan cosas de su propia mente y sueños de su propio corazón. No se confundan ¿que tiene que ver la paja con el trigo? afirma el Señor. Ni les dije ni los llamé, agrega. Dando a entender que muchos atribuyen palabras y hechos que Dios jamás dijo ni realizó.

Dios no cambió. Tampoco su palabra.

Pablo, Apóstol del Señor, alerta en su carta a los Romanos en cuanto a ¡Todo es lícito, pero agrega; No todo conviene! Cuando afirma, todo es lícito, nos dice que contamos con la libertad de elegir qué hacer y que no hacer. Nada más que eso. No habla de imposiciones. Después de la elección, obtenemos las consecuencias. Buenas si se hace lo correcto, desastrosas si se elige lo que no conviene. Esto ha sido el punto de partida de multitud de equívocos en la vida cristiana. Unos dicen “se puede y lo hacen” y otros “no se puede y lo prohíben” En esto hay que hilar muy fino. Lo que alguien hace, lo hace bajo su responsabilidad y no es ley para los demás. Lo que otro se niega a realizar, para sí mismo se niega, pero no tiene por qué prohibirlo a otros. El mismo Apóstol nos ayuda a comprender cuando indica , no contender sobre palabras u opiniones, porque a nada conducen. Unos se alimentan y dan gracias, pero otros no se alimentan y también agradecen. ¿Existe alguna ganancia en discutir sobre eso?  Pues muchas congregaciones actúan de esa manera. Admiten costumbres como doctrinas y se olvidan de lo primordial. El amor, marca distintiva en el orillo, que identifica a un discípulo verdadero de Jesús.

 

Filed under: Crecimiento Personal

Like this post? Subscribe to my RSS feed and get loads more!