Fue en un Domingo
Mensaje del Director:
Caminando en la ciudad, fue en un Domingo que decidí tomarme la mañana libre, para recorrer una importante y añeja feria que se realiza todos los Domingos en la capital de todos los uruguayos, me refiero claro está a nuestra bonita Montevideo. Y cuando hablo con referencia a la mañana libre es para expresar que cada día Domingo personalmente debo estar en un lugar específico del territorio cumpliendo mis obligaciones como cualquier otro creyente en el Señor Jesucristo.
Es inexcusable que quien manifiesta creer y pertenece al cuerpo de Cristo su Iglesia no participe todos los Domingos en su Congregación principalmente en las mañanas, salvo que por actividades como el trabajo u otras necesidades no pueda hacerlo y si lo realice por las tardes o aún por las noches. Todas las actividades vespertinas y nocturnas se efectúan por ese motivo y no para que los creyentes puedan permanecer en sus camas descansando un poco más.
¿Por que no se nos tiene en cuenta?
El celo que nos es impuesto desde lo alto nos lleva muchas veces no solamente a preguntarnos sino a interesarnos ¿porque las personas a quienes solemos escuchar en cualquier lugar donde uno concurre; para simplemente efectuar las actividades cotidianas, se debate en un mar de quejas en cuanto a lo mal que funcionan las cosas en todo sentido y por qué no hacen algo para que cambien? Por qué esa reticencia a visitar una iglesia y escuchar algo de lo que allí se hace y se predica.
Algunas de las respuestas
Personalmente encontré algunas respuestas y hoy deseo extenderme en una de ellas, las demás desde luego las voy a aplicar en el seno de mi congregación. Resulta ilógico y hasta cierto punto absurdo y algo tonto sea dicho sin ánimo de ofender que un pescador vaya a pescar en un lugar donde no hay peces, seguramente allí no logrará absolutamente nada más que perder el tiempo. Pero eso es al parecer lo que hacen muchas congregaciones intentan ganar gente donde la gente no está.
En el lugar donde está la gente
Por esa causa visite ese Domingo un lugar que reúne una gran masa de gente de toda condición social que concurre a esa feria donde se puede encontrar casi cualquier cosa. Solamente una congregación evangélica cuyo nombre no voy a citar, tiene un lugar definido en esa feria dominical y cada Domingo se predica allí un mensaje y se distribuye literatura Cristiana a casi todas las personas que pasan por ese puesto, luego explicaré ese “casi” Eso está muy bien y se debe apoyar.
¿Distracción o indiferencia?
Pero vean lo que sucedió ese Domingo en que se me ocurrió hacerlo o algo mas trascendente me llevó a ese lugar precisamente ese día. En ese puesto habían algunas personas detrás de la mesa que lucía Biblias Libros y Folletos, pero solamente un señor ya mayor era el que repartía folletos. Antes que yo una señora recibió algunos, pero lo extraño fue que cuando pasé yo, a mi no solamente no se me dio ningún folleto, ni siquiera el mencionado señor mayor se detuvo a mirarme.
Esta bien dije para mis adentros, simplemente no se dio cuenta, así que volví sobre mis pasos, pero tampoco esta vez obtuve la mas mínima atención, pasé por tercera vez y tampoco nadie reparó en mi así que me alejé definitivamente. ¿Todo acabó ahí? ¡Nooo! hay algo más todavía, entré en la página web de dicha congregación y simplemente pregunté para darme a conocer , cuales eran los requisitos para formar parte de dicha congregación.
Preguntas que quedan sin respuesta
Obvio que no esperaba que me lo dijeran, pero por un simple sentimiento de humanidad, esperaba que me contestaran, por lo menos que me dijeran algo como “si desea saberlo concurra a una de nuestras reuniones” Nunca obtuve una sola palabra de respuesta. Lo que me lleva a preguntarme ¿estamos realmente interesados en ganar almas o simplemente nos conformamos con estar dentro de una congregación, sin importarnos quien permanece todavía fuera?
