Bienaventurados los que no viero y creyeron

Mensaje del Director:

Bienaventurados los que no vieron y creyeron. Nunca se cansa el ojo de ver, aunque muchas veces no mira lo que ve. Parece un contrasentido, pero en realidad no lo es. Una cosa es la capacidad de ver y otra muy diferente en lo que se fija la mirada. La diferencia radica en que muchas imágenes llegan hasta nuestra retina independientemente de nuestra voluntad. Pocas captan nuestro real interés pero es sobre otras que especialmente fijamos nuestra atención. Son estas últimas la que dejan una profunda huella en nuestro ánimo y permanecen imborrables durante nuestra existencia. Por ahora no me detengo en aquellas imágenes que se ven aunque no se posea la capacidad de la visión. En este caso, el cerebro ve realmente lo que los ojos físicos no pueden hacer. También acontece con todos cuando estamos perfectamente dormidos. Nuestra naturaleza humana es pasmosamente compleja aunque maravillosa.

Si no lo veo, entonces no creo.

En la noche del primer día de la semana, los discípulos estaban reunidos con las puertas cerradas. En un momento Jesús apareció en medio de ellos y les habló. Paz a vosotros. Al mostrarles las señales de su crucifixión, los discípulos se regocijaron al verlo vivo nuevamente. Pero uno de sus discípulos llamado Tomás, no se encontraba en ese momento junto a ellos. Cuando le dijeron que habían visto al Señor, él no pudo creerles. Hasta que no vea la marca de los clavos en sus manos y la herida en su costado no creeré. Hubo que esperar ocho días después para que Tomás viera las señales en el cuerpo de Jesús y creyera. Le dijo Jesús entonces, porque me viste has creído. Pero incontables serán los  bienaventurados, que no me vieron pero creen en Mi. He escuchado como todos Uds. que varias personas afirman haber visto a Jesús. No tengo opinión en cuanto a esto. Lo único que puedo agregar, es que yo personalmente no lo he visto aún. Tampoco necesito verlo para creer en Él.

¿Caminas por la fe o por lo que ves?

En la actualidad encontramos muchos que como Tomás, si no ven no creen, aun en gente que se manifiesta cristiana. Como en la antiguedad la gente continúa pidiendo señales, a pesar de que muchas señales abundan. En realidad no quieren darse cuenta, que creen más en lo que sus ojos ven, que en la palabra de Dios. Esa incredulidad es sumamente peligrosa. El ojo no es 100% confiable, fácilmente se confunde y cree ver lo que puede ser una ilusión. Como los demás órganos de los sentidos tiene sus fallas, padece enfermedades y sufre con las dificultades climáticas y agresiones. Una simple imagen preparada puede hacer que veamos más de una figura diferente en la misma. ¿Podemos entonces realmente confiar en todo lo que vemos? Pero la palabra de Dios es verídica no cambia con las épocas, permanece invariable. Pero claro ¿cómo creer en Dios si no lo veo? Se necesita la fe y no todos tienen la fe puesta en Dios.

Bienaventurados los que creen.

¿Ha cambiado Dios? No podemos adjudicarle al Creador conductas que son las nuestras. Nosotros vamos cambiando en casi todos los aspectos conforme pasan los años. No es así con el Señor. Jesucristo es quien lo dice «Soy el mismo»  Y punto, no deberían quedar dudas en cuanto a esto para el que cree en Él. No obstante y esto es inadmisible en algunas congregaciones cristianas niegan que realice hoy, cosas que hizo en la antiguedad. Cuando estuvo cumpliendo su ministerio en forma humana, realizó muchos milagros. Sanó enfermos, liberó oprimidos y resucitó muertos, cosas realmente asombrosas. Caminó sobre las aguas, detuvo una tormenta y podría continuar acerca de lo que hizo junto a sus discípulos. ¿Existe alguien que pueda afirmar, que si lo desea no pueda realizar hoy cosas iguales o mayores? Por supuesto nada es difícil para Él, puede hacer lo que quiera cuando lo desee. Y lo hace, directamente o a través de sus discípulos constituídos en su Iglesia.

Estas señales seguirán…

No es mi costumbre ni deseo polemizar, lo dije en mi anterior post, no contiendo sobre palabras u opiniones. Mi misión es predicar y para eso me baso en la palabra escrita. Quizás no aprueben en cuanto a la forma en que lo realizo, pero no me salgo del libreto. Y lo más importante, tampoco me salgo de la Biblia. En Marcos Cap 16 versículo 17 se lee lo que el propio Señor de Señores establece en cuanto a señales. (favor leer) Hay realidades que rompen los ojos, aunque halla gente que no lo puede creer. En muchas congregaciones cristianas lamentablemente no en todas, se pueden comprobar la exactitud de las palabras del Señor. No entiendo porqué existiendo miles de señales, testimonios grabados, muchos de ellos con certificados médicos, aun persiste la negación. Pablo escribió extensamente sobre los dones espirituales y leemos en Efesios Cap 4 versículo 6 «Dió dones a los hombres» Esto es para todos ¿o ahora hace acepción de personas?

La rebeldía es como pecado de Idolatría.

Admitamos quizás que algunos, no todos los milagros; sean auténticos y solo brindados al calor de una emoción. Pero lo que está escrito, tiene que cumplirse. Decir que todo esto solo ocurría en la epoca de los apóstoles, es no reconocer lo que la Biblia establece. No se puede ser más realista que el rey. Si la palabra dice «Estas señales seguirán a los que creen» es también para este tiempo y nos incluye. ¿Solamente los antiguos creían, que hay de nosotros? También es para nosotros. Si alguien no concuerda,  bien está en su derecho puede pensar como quiera. No te enojes conmigo, si no estás de acuerdo, trata el asunto con Dios, yo no escribí la Biblia. Por último las palabras de Jesus en Mateo Cap. 25-14 habla extensamente acerca de los talentos. Son palabras de esperanza para quien obra, pero muy duras para el que es indolente. Cada creyente que se bautiza, recibe un don para provecho. Puedes usarlo para la gloria del Señor o enterrarlo y perder no solo la recompensa sino algo mucho más grave. Estás a tiempo, no seas como Tomás.

 

Filed under: Crecimiento Personal

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