Mensaje del Director:
Propósitos. Alguien a quien amar. Algo para realizar. Algo que esperar. Un siervo de Dios definió en estas tres frases lo que el consideraba imprescindible, para una vida de provecho. ¿Reúne alguna persona esta aptitudes en sumo grado? Me gozo en afirmar que si. Jesucristo es esa persona. Como Él ninguno. Digno de recibir amor, por cuanto por amor se dio a si mismo. Nos legó algo importante para hacer. Conocerlo aceptar sus mandamientos y después divulgarlos a toda persona. Por último, con absoluta certeza podemos esperar su regreso. Ha prometido volver a buscarnos y llevarnos con Él.
Propósitos de quien tiene Poder y autoridad
Desde luego estos propósitos son imperativos. y solo admiten dos decisiones. Obedecer o rechazar ¿Es el Señor su primero y más grande amor? No se apresure en contestar pues no se trata de un asunto de emoción ni de razonamiento. Sino simplemente de un asunto de obediencia para el que cree. Esa es la más importante orden que Dios ha dado al hombre. “Amarás a tu Dios de todo corazón y de toda tu alma y con todas tus fuerzas” Si no se cumple a cabalidad con este mandamiento no existe ninguna relación con Dios. Todo cuanto se diga después carece de verdadero significado.
Propósitos que merecen respeto.
Por consiguiente, todo aquel que a Dios ama hará las cosas que a Dios le agradan. Como consecuencia cosechará paz, salud bienestar y protección. Cuando el amor viaja en otras direcciones entonces algo se desmorona. Hay personas cuyo amor es al dinero y su afán acumularlo. Eso les condena a vivir en continua tensión por miedo a perderlo. Luego se gasta en busca de la paz perdida, la compra de medicamentos y atención médica. Pero la salud y la paz no se compran con dinero. Puede ir haciendo cálculos de cuánto costará no amar a la persona debida.
Propositos para ser compartidos.
Las buenas noticias son para compartirlas no para esconderlas. ¿Será que ya no producen alegría, beneficios o soluciones, cómo para merecer su divulgación? ¿Si se trata del conocimiento de algo que nos libra de peligro o pérdida debe ser ocultado? Muchas personas callan cuando deben hablar, pero hablan de más cuando no es necesario. El brindar una buena noticia es algo que suma valor a la vida de otra persona. Desde luego es algo que debe encontrarse en el corazón de cada uno. Pues nadie está en condiciones de dar lo que no tiene.
Proósitos. Divulgar las buenas noticias.
Creo honestamente que no existe mejor noticia en el mundo para un ser humano, que ésta. Saber que la persona más maravillosa que ha pisado esta tierra tiene un profundo y genuino interés personal en ella. Que anhela escuchar su voz llamándole. Luego conversar acerca de las cosas que disipan tristezas y traen al corazón esperanza. Comentarle después, acerca de las hermosas bendiciones que le aguardan cuando acepte colocar sus cargas sobre sus hombros. Recorrer juntos todos los momentos de la vida. Jesucristo es el mejor y más fiel amigo que alguien pueda encontrar. Hablar para que todos lo conozcan, es la mejor tarea que podemos y debemos hacer.
La esperanza nunca muere.
¿Que es lo que tú esperas de la vida? Seguramente muchas cosas y desde luego lucharás por conquistarlas una a una. Pero lamento decirte que nunca tendrás la seguridad de obtenerlas. Los deseos más fervientes y los mayores sacrificios no aseguran excelentes resultados. ¿Cómo podrás entonces contar con la absoluta certeza de que algo que deseas sin lugar a dudas lo tendrás? ¿Alguien puede prometerte algo con la seguridad de que lo cumplirá? En ese caso si alguien lo hace, debe ser una persona que siempre ha cumplido todas sus promesas. No se trata solo de palabras, sino de poder para hacerlas realidad.
Propósitos y promesas totalmente cumpidas.
Solo Dios es el único que ha cumplido todas sus promesas a través de las edades. Esto no es simple retórica ni tampoco conocimiento empírico. Sino la absoluta verdad de que todo cuanto Dios ha prometido en su palabra ha tenido fiel cumplimiento a su debido tiempo. Y que todo cuanto resta de la profecía también lo tendrá para los que creen y esperan con fe. Promesas inconmensurables. Hechos Cap. 1-11 y Apocalipsis Cap. 22-7, 12 y 20. Procura que se encuentren en tu vida estos 3 propósitos. Ellos aseguran tu recompensa ahora y luego, la vida eterna.
