Trabaja en abundancia y lograrás una gran cosecha. Es tu oportunidad.

Trabaja en abundancia y lograrás una gran cosecha

Mensaje del Director:

Trabaja en abundancia y lograrás una gran cosecha. Es tú oportunidad. Muchas son las labores que debe enfrentar el agricultor antes de sembrar una semilla en la tierra. Todas las cosas tienen un comienzo, naturalmente esto es así. No obstante enfocarse exclusivamente en eso, no determina el éxito de cualquier actividad. Antes de poner manos a la obra, es fundamental tener en mente un pensamiento claro y una firme convicción. Pensar en el final antes que en el principio. El labrador antes de trabajar debe decidir qué va a cosechar. Eso es lo que lo lleva a dar luego, los pasos necesarios para lograrlo. La mayoría de la gente se empeña en actuar, antes que determinar cuál es la meta de su vida. Aquí nacen todos los fracasos luego de años de incansable esfuerzo y sacrificio. Para llegar a determinado lugar es elemental elegir primero, a qué lugar quiero llegar. De lo contario no llegaré a ninguna parte. Habré errado el blanco y ningún beneficio.

Siembra en todo tiempo.

Así como vivimos, un día a la vez, decidamos también trabajar en una cosa a la vez y empeñarnos en ella. No se cosechan buenos resultados trabajando a desgano o permaneciendo cómodamente en nuestra zona confortable. Uno de los errores más comunes que observo en muchos cristianos es su pasividad y sentirse satisfechos. Después de escuchar la palabra, convencerse o convertirse, deciden bautizarce y luego Biblia bajo el brazo concurren a su congregación. Creen que todo el trabajo está hecho y la obligación cumplida. Por lo tanto basta extender las manos y luego recibir. Esto es un grueso error. Alguien debió decirles o quizás no prestaron atención que el bautismo no es solamente un chapuzón o mojarse la cabeza. Sino un compromiso con Jesucristo y esto concede algunos privilegios si, pero muchas más obligaciones. Es entrar de lleno en un campo de guerra no apto para tímidas y timoratos. No vamos de diversión a un fin de semana campestre.

Trabaja con las herramientas adecuadas.

La vida ya te enseñó que no hay rosas sin espinas y al cultivarlas se sufren heridas. La vida cristiana no es navegar en el mar de la tranquilidad. Lo que es bueno cuesta y lo que es mejor cuesta mucho más. Toda promesa de calma venga de donde venga y diga quien la repita, carece de significado bíblico. En el mundo todos sufrimos aflicciones. Es parte de la mochila que todos cargamos, pero no es atenuante para no realizar la tarea encomendada. No estamos solos ni desarmados, se nos ha provisto de todo lo necesario para vencer. Por lo menos un don, una capacidad o talento para el servicio. Como a todo soldado también se nos da la vestimenta adecuada y armas capaces de derribar fortalezas. Pero es imprescindible aprender su funcionamiento y luego usarlas. Pues de nada sirven la armadura y las mejores armas si después no se utilizan. La butaca no es el mejor lugar para la batalla, pues no estamos viendo una película.

Los diletantes no cosechan, quien trabaja si.

Quizás te deleitas en soñar, pensar y recrearte en las cosas de Dios. Desde luego no hay nada malo en eso, pero en las cosas de Dios no se puede ser superficial. Hay que llenar nuestra vida cristiana de actividad, física, material y espiritual. Trabaja, no es recompensado quien solamente es un espectador en la Iglesia y en sus quehaceres cotidianos. Muchas personas solo tienen alguna actividad cuando concurren a su congregación, pero eso es todo lo que hacen. Luego parecen olvidar quienes son y se confunden con la multitud en la forma en que viven y lo que hacen. Existe una diferencia y debe ser visible para todos. En el lenguaje, el comportamiento, la vestimenta y en la forma de ver y hacer las cosas. No se puede vivir con un pie en la Iglesia y otro en el mundo. La tibieza no es admisible a los ojos de Dios. Reflexiona acerca de esto y separate de esas cosas que Dios reprueba, estamos aquí pero no somos de aquí.

Trabaja con semillas que fructifiquen en la eternidad.

Ten en corazón y mente que hacia allí vamos, no nos quedaremos aquí ni las cosas que ahora disfrutamos. Noto un afán desmedido en buscar más cosas materiales que conocimiento de Dios y su voluntad. Pablo afirmaba contento con lo que tenéis y Jesús “No os afanéis en qué comer beber o vestir. ¿No es la vida más que alimentarse y el cuerpo más que el vestido?” No hay virtud en la pobreza, pero tampoco en la riqueza si alguna de ellas nos separa de Dios.  ¿Serviremos a dos señores? Comienza a ver con los ojos de la fé el lugar donde vivirás la eternidad. Porque para estar allí, hay cosas que debes hacer aquí y ahora y en ellas debes enfocarte. Elige el lado bueno y pon la mira en las cosas de arriba. De nada es útil encorvar la espalda y no dar descanso a tus manos. Porque solo de Dios viene el contentamiento. Si cuando despiertas y luego al final del día buscando descanso tu pensamiento no está en Jesús, entonces debes cambiarlo. Pues, alguien desde el cielo te está mirando.

 

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