Mensaje del Director:
Como el Imán al hierro. Nuestra comunión con Dios. ¿Cada cosa que hacemos día a día, es el resultado de un reflexivo razonamiento? Teniendo en cuenta los resultados todo indica que ello no es así. Que actuamos más por impulsos que por pensar antes que actuar con un mínimo de sentido común. Santiago, hermano carnal de Jesús aconseja que todo ser humano esté listo para escuchar, pero lento en hablar. Dicho esto con un lenguaje más actual, nos gusta hablar sin pensar y luego darnos cuenta que era mejor callar. La vida es dinámica y la persona debe actuar en consecuencia. Ser Proactivos y actuar antes que las cosas sucedan o reactivas que esperan que algo cambie sin hacer nada. Aclaro en este punto, que cualquiera sea la condición ambas pueden ser desarrolladas y optimizar los resultados. Ejemplo: La persona proactiva tiene más condición de ser líder y mejorar su desempeño. Las reactiva pueden cambiar y dejar su actitud pasiva e impedir que los demás tomen siempre el control de todo. En las cosas más importantes de la vida, no podemos dejar que el tiempo pase sin tomar decisiones. Con Dios es ahora.
Como Imán al hierro. Procrastinación.
Quizás para algunos tal palabra no tenga un significado conocido. Procrastinar es todo aquel o aquella, que pospone una y otra vez hacer cosas importantes por otras que le agradan. Sabemos que la vida sedentaria es nociva a cualquier edad y que el ejercicio es vital para la salud. Pero antes queremos ver esa película en un cómodo sillón, mientras llevamos algo a la boca. Ese maligno dejar para después, se va repitiendo y ya forma parte de un hábito. No hay una cosa más importante que Dios en nuestra vida. ¿Pero eso es real para todo creyente? La conducta de muchos no lo demuestra, pues se involucran y distraen en las cosas de este tiempo. Pareciere que la relación con Dios puede esperar mejor ocasión para desarrollarla, antes hay que ocuparse de otras cosas. Nuestro ciclo vital se detendrá en el momento menos esperado. ¿Como esperamos que los que no conocen a Dios lo busquen, si no ven la diferencia entre nosotros y ellos? Para hacerlo debemos estar sintonizados correctamente a la frecuencia de Dios. Si no perciben la maravillosa paz y luz de Dios en nosotros ¿cómo el incrédulo será atraído hacia Cristo?
Como Imán al hierro. La sal y la sed.
La sal es un elemento que tiene varias aplicaciones, una es preservar varios alimentos, en otros agrega algo de sabor. Pero también tiene otra cualidad no tan deseable y es que provoca sed si se usa en exceso. Todo elemento de la naturaleza tiene sus ventajas y también sus inconveniente. En su justa medida es beneficiosa, demasiado es perjudicial. No creo ni me gusta usar la frase, cristiano verdadero, para mi hay una sola clase; no hay otra. Si es Cristiano es verdadero, de lo contrario no lo es. Nuestro buen Señor dijo acerca de nosotros «Vosotros son la sal de la tierra» Muchas cosas se encierran dentro de esa frase, desde que aceptamos a Jesús muchas bendiciones no han sido dadas. El Evangelio nos trajo las buena noticia de que habíamos sido reconciliados con Dios, mediante el sacrificio de Jesús. La gran pregunta es ¿Que hicimos desde ese momento hasta hoy, en nuestra vida con la realidad de tal revelación? Estamos preservando en ese tesoro y creciendo en la gracia y conocimiento del Señor y brindando ese conocimiento a los demás. ¿Provocamos en quien nos ve y nos conoce, verdadera sed por conocer a Jesús?
Como Imán al hierro. Lo que impide la atracción.
Sabemos cómo el hierro es atraído por el imán, pero pierde tal condición cuando se mezcla con otros metales. Entonces la atracción ya no es posible. ¿Cómo ser irresistiblemente atraído a Dios que es Espíritu Purisimo si nuestra vida está contaminada con la mundanalidad. Dios es Amor y espera ser correspondido. El nos dice «Sed santos porque Yo soy Santo» Ser santo no significa tener un halo sobre nuestra cabeza o virtudes superiores a lo normal. Sino separarse de todo aquello que desagrada profundamente al Señor y no concuerda con su Santidad. Un ejemplo práctico permite conocer su significado. Un vaso de cristal usado en el altar del templo es santificado por estar al servicio del Creador. No por la calidad del material. Después de la aceptación mediante el conocimiento y la obediencia, somos transformados por la naturaleza divina. Una verdadera relación cada vez más cercana con Dios. Nos amó. nos ama y siempre nos amará. Un abogado intercesor de tiempo completo en Jesús. El Espíritu Santo tornando oraciones poco comprensibles, en gemidos indecibles para elevarlas al trono de Dios. ¡ALELUYA!
Muy apreciado lector: Nada es comparable a una vida con Dios. Si no la difrutas, es porque aún no conoces a Dios. Hoy puedes comenzar a vivir una vida diferente invitando a Jesús a entrar en tu corazón y en tus cosas. No es difícil de hacer y el resultado magnífico. Si algo no entiendes y necesitas ayuda, comunícate. Estaremos encantados de hacerlo.
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