Mensaje del Director:
Leyes que muchas veces olvidamos, causan constantes problemas. En nuestra Constitución, hablo de mi país Uruguay, se establecen muchas obligaciones y derechos. Entre otros “El desconocimiento de la ley no exime de culpa” ¿Qué se entiende por esto? Qué aunque se desconozca el contenido de la misma, cualquier persona sufrirá la penalidad que la misma establece. ¿Porqué? Porque la misma no se encuentra escondida bajo llave para que nadie no pueda acceder a su conocimiento. Cualquier persona que lo desee puede obtener un ejemplar de la misma y de sus posteriores modificaciones. Muchas veces el ser humano se escuda en su aparente ignorancia para intentar liberarse del castigo por su transgresión. Eso no es nada más que negligencia.
Leyes que aarentemente se oponen.
En la vida cristiana existen también leyes que para cada cristiano fiel, están por encima de las leyes humanas. aunque estas nunca invalidan el cumplimiento de las leyes de cualquier país. Tampoco aquí cualquier cristiano puede alegar ignorancia acerca de los mandamientos de Dios. Tiene a su disposición la palabra del creador, la Biblia y el mandamiento es de escudriñarla y ponerla en práctica. Este es un grave problema en toda organización cristiana. La gran mayoría de los creyentes no está familiarizado con el contenido de las escrituras. La simple razón es que no la examinan con profunda seriedad. Es común y se nota en las actitudes de la gente cuando se escucha. No tengo tiempo, no la entiendo o se conforma con escuchar sin compromiso a este o cualquier otro predicador.
Leyes agradables al oído
Muchos creyentes de cartón (si se enoja pídame perdón y yo le perdonaré) eligen predicadores o tele-conferencistas porque les gusta simplemente oírlos. Pero manifiestan poco deseo por escuchar y obedecer al Señor. Actúan sin discernimiento cuando voluntariamente hacen a un lado al propio Señor. Buscando primero; el consejo del hombre antes que el consejo y la ayuda del propio Dios. Esto lisa y llanamente supone un desprecio. Dice la palabra que “no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades” Gracias a Dios lo tenemos, pero muchos para su desgracia lo consideran como la quinta rueda del automóvil. Está allí por si alguna vez se la necesita, de lo contrario hasta olvidan que se encuentra a disposición. Dios es el Todopoderoso Creador y Señor de todo. Merece respeto y Adoración. Siempre debe ocupar el primer lugar en nuestra vida.
Leyes y mandamientos que honran.
¿Piensan acaso que el Espíritu Santo se mostrará indiferente frente a esto? Que el Padre se complacerá que la gente no glorifique a su hijo cuando fue Él quien dijo “Este es mi Hijo amado a Él oíd” Poco ha cambiado el ser humano, a pesar de los siglos transcurridos. Continuan siendo como el antiguo pueblo hebreo. Que despreció al Dios que los rescató, para pedir un rey humano como las otras naciones. Hoy con sus actitudes fruto de la soberbia, el hombre se está olvidando de Dios. Se enfría el amor porque se está más preocupado por el negocio, la casita y el cero km que las cosas eternas. La negligencia al no estudiar la palabra. La inconstancia en la oración y la necesidad del ayuno. La ingratitud de las personas le repiten a Dios a cada instante que no consideran necesario en sus vidas.
Un Dios de infinita paciencia.
Todos los días el Señor debe soportar que lo hagan a un lado, que pocos busquen su rostro. No sienten alegría de recorrer el camino que Jesucristo abrió para nosotros. Olvidamos que el velo del templo se rasgó en dos y el acceso al lugar Santísimo está disponible. Tenemos en poco llegar ante su presencia para pedir su ayuda. Cada día cuesta más orar y nos pesa más ayunar. Es más sencillo entonces buscar al Pastor, el Diácono o cualquier otro siervo. ¿Significa esto que no se pueda hablar con un siervo o un anciano? Por supuesto que no, pero primero habla con Dios por favor. Él tiene la prioridad, después de todo es Él quien va a resolver tu problema. No busques ni pongas otro mediador entre tú y Dios, tienes el mejor que existe. El propio Señor Jesucristo, no hay otro como Él. No lo desprecies haciéndolo a un lado para buscar consejo de un hombre tan falible como tú y como yo. El merece toda la gloria.
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