¿Porqué no hubo lugar para ellos en el mesón?

Mensaje del Director:

Porqué no hubo lugar para ellos en el mesón. Cuando pienso en esta frase, recuerdo lo que sucedió en Febrero del 72. Había iniciado un tiempo atrás, una relación con una joven argentina. Sucedió precisamente en ese verano que ella me invitó a visitarla en su hogar de Mar del Plata. Era la primera vez que viajaba a su país. Ignoraba, ella no me advirtió, que esa ciudad recibe en Febrero más de 3 millones de turistas. Luego de un extenuante viaje de casi 9 horas, llegué por fin a mi destino. Mi primer pensamiento fue encontrar un alojamiento, donde depositar mis cosas Había caído ya la noche, el viaje fue muy fatigoso y el día de mucho calor.  No podía presentarme en casa de esta joven de cualquier forma. Antes debía resolver un elemental problema de higiene.

No hay lugar disponible

Fue una tarea imposible, no pude encontrar ningún lugar donde alojarme y créanme lo busqué de todas formas posibles. Estaba frustrado y desalentado, en un país que desconocía. Me senté en un banco de una plaza en medio de una multitud que poblaba las calles de la ciudad. La valija pesaba una tonelada cuando penetré en un bar para solicitar un refresco. Una joven que atendía la barra atendió mi pedido. Luego de hacerlo preguntó ¿recién llegado, no? Asentí con un movimiento de cabeza, entonces me lanzó una pregunta que acabó con mi poca tranquilidad. ¿Tiene alojamiento reservado? Casi con verguenza le respondí que no lo tenía, estuve buscando dije. Creí ver una sonrisa de conmiseración cuando me preguntó ¿conoce a alguien por lo menos? De lo contrario dormirá en la plaza, agregó.

Un lugar inesperado

En aquellos días no existían los celulares, así que tuve que pedirle que me permitiera hacer una llamada telefónica. Algo que no deseaba realizar, pues quería darle una sorpresa a mi amiga presentándome sin avisar en su casa. No me encontraba muy lejos de su hogar. Cuando supo que estaba cerca de allí, fue a buscarme y me llevó hasta su casa. Ella y la buena voluntad de su familia, resolvieron felizmente el alojamiento. Permanecí con ellos exactamente 22 días. Al recordar estas cosas, pienso; qué difícil fue para José y María  encontrar un lugar donde alojarse. Jesús estaba punto de nacer y no había lugar para Él en el mesón. Tristemente hoy, una gran multitud tampoco tiene un lugar en su vida para Jesús. Otras cosas dominan el corazón de la gente, todas efímeras.

Ciertamente, Jesús volverá muy pronto.

De la misma forma que sus discípulos le vieron ascender al cielo, así volverá nuevamente muy pronto. Esa fue su promesa “Ciertamente vengo en breve” Aunque no pisará esta tierra hasta que sea restaurada. Entonces todo ojo le verá, muchos desgraciadamente tarde para arrepentirse. Al punto de rogarle a los montes y las piedras que los oculte de su vista. Como si los montes o las piedras tuviesen sentimientos para responder. Hoy la mayoría corre con desesperación tras muchas cosas que su corazón desea. Poder, bienes, dinero, diversiones, inmoralidad, sensualidad y desenfreno. Pasan encima de leyes naturales con tal de satisfacer sus deseos y se enorgullecen de hacerlo. No existe respeto para Padre, Madre, Niño, Joven o Anciano, tampoco para la familia ni principio moral alguno. La mayoría quiere hacer lo que venga en gana. Pero; sin pensar en las consecuencias y además planean festejar a lo grande la Navidad. ¿Quedará un poquito de sentido común y humanidad en la gente para pensar, honrar y aceptar a Jesús?

 

 

 

Filed under: Camino con Propósito

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