Reflexiones Navideñas

A la 01 de la Mañana

Personas

Mensaje del Director:

Minutos después de los últimos estallidos de algunos elementos de pirotecnia que aún iluminaban la noche de Navidad, regresábamos a nuestra casa por las calles de la ciudad de Montevideo que se encontraban casi vacías.

Nos cruzamos solamente con dos seres humanos uno de ellos sostenido por una botella de licor y no al revés y otro que por alguna circunstancia desconocida, parecía una extraña estatua griega por como contorsionaba su cuerpo casi inmóvil intentando mantener el equilibrio, cosa que lograba pero a duras penas.

Del exterior de muchas viviendas aun titilaban las guirnaldas, pero dentro de ellas poco o nada denotaba actividad humana, no se oían las risas ni el entrechocar de las copas de un brindis o los gritos de los más pequeños denotando su alegría después de recibir sus regalos de Navidad y solamente era la una de la mañana del 25 de diciembre.

Mientras escribo estas líneas son exactamente las 11 horas y 35 minutos de la mañana de Navidad y el silencio continúa, como intentando explicar que la gente tiene necesidad del merecido descanso luego del ajetreado festejo, pero si lo hubo fue de puertas adentro, afuera solo el estruendo y las luces denotaban que había alguna participación de gente en esos momentos.

Comienzo a comprender porque las personas abandonan las calles cuando anochece y cierra las puertas de sus viviendas para permanecer tras las rejas después de cierta hora; es que hay y se siente, el vacío, la soledad y el temor.

Casi me parece irreverente decir ¡Feliz Navidad!

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