Mensaje del Director:
Madurez. Un camino para recorrer. Unos cuantos años atrás, un grupo de personas esperaban entre expectantes y nerviosas, la llegada de una nueva criatura. ¡Nació! y esa palabra como reguero de pólvora daba rienda suelta a la alegría contenida durante muchos meses. Hoy las cosas ya no son así y jamás volverán a ser como antes. Dios dió una orden al principio de la creación «Creced y multiplicaos» Pero unos insignificantes motas de polvo llamados hombres se levantaron con absurda soberbia. «Noo ya somos demasiados, limitemos la explosión demográfica» Por otro lado otras minúsculas motitas de polvo llamadas mujeres dijeron. «Somos dueñas de nuestro cuerpo, nosotras decidiremos quien vive o a quien abortamos. Dirá el barro al alfarero ¿Qué haces? Pues eso y no otra cosa es lo que el barro está haciendo. El alfarero es paciente, misericordioso y lento para la ira. Pero como dicen los paisanos de mi tierra, está juntando bronca y está a punto de explotar. Y cuando esto ocurra ¿Qué será del polvo?
Madurez. Volvamos al comienzo.
Décadas atrás, la Iglesia y la comunidad secular caminaban juntas e iban ambas en la misma dirección. Lo que la Iglesia condenaba, el mundo de entonces también estaba de acuerdo. No podría precisar el momento exacto en que ese común acuerdo se disolvió. Pero el ser humano es excelente en olvidar el pasado y una y otra vez incurrir en viejos errores. El hombre como la mujer desde el inicio fueron rebeldes a las ordenes de Dios. Pero ignoro porqué circunstancia por un período de tiempo aceptó que era lícito congeniar con lo que la Biblia decía. Eso fue hasta que recordó sus orígenes y entonces muchas comunidades decidieron separarse. Dios y sus mandamientos y el hombre y la mujer en sus rebeliones. La Iglesia Evangélica y su doctrina, por otro lado las comunidades constituídas como Estado. Pero la llamada Iglesia Católica nunca rompió sus lazos con los Estados hasta el día de hoy. En gran parte porque se constituyó a si misma como otro Estado. Aquí hay sabiduría, en Apocalipsis se habla acerca de ella.
Madurez; del inicio al ocaso.
La ciencia mundana dice que hay una edad en que el cuerpo comienza a envejecer. Otra ciencia paralela afirma que es posible enlentecer o retardar el período del envejecimiento. Otros más osados aun dicen que un día la vejez será un recuerdo, porque la Ciencia hará al hombre inmortal. Desde luego que lo dicen desde la teoría, hablar es sencillo no se cobra por ello todavía. Finalmente no se ponen de acuerdo en «que, cómo, cuando y porqué» eso será posible, si no cuentan con Dios. Lo incuestionablemente cierto y naturalmente puede comprobarse es que la criatura en el mismo momento que nace comienza a envejecer. Este es el punto en que quiero detenerme, por cuando si deseamos ver hombres y mujeres maduros, aquí deberíamos comenzar. Jesús ha dicho «Dejad que los niños vengan a mi no se lo impidan» Lo que no se aprende y se corrige temprano en la vida, acarreará desgracias. Afirmaba el predicador «Instruye al niño en su camino y lo seguirá cuando sea viejo»
Madurez. Una cuestión de elección.
Si se elige y se adquiere lo mejor para construir una vida provechosa estamos en el camino excelente. Nada mejor que el ejemplo de los progenitores, moldea la conducta de los hijos. Es allí donde se deben trasmitir en su tiempo a los pequeños, los valores y principios del hogar cristiano. Si en esta etapa algo queda por hacer o se hace en forma incorrecta, luego es muy difícil corregirlo. Dios es severo en cuanto a esto. Yo visitaé las maldades de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación. Las palabras del Señor van dirigidades principalmente a los cristianos. Nosotros tenemos no solo la oportunidad sino la responsabilidad de vivir vidas que reflejen lo que el Evangelio nos enseña. Solo Padres cristianos maduros engendran hijos cristianos maduros. Fuera del ambiente cristiano pueden coexistir muy buenas intenciones, pero sin el fundamento de Jesús serán vidas incompletas. Por eso todo cristiano debe ser extremadamente cuidadoso, con lo que piensa, ve escucha habla y hace. El testimonio de una vida digna, no sin pecado pero sin culpa, hace al Evangelio creíble entre los incrédulos.
Maduros de 30 e inmaduros de 60.
Es un contrasentido pero lo observamos en cada jornada. Gente joven que a pesar de sus pocos años ya muestran por sus actitudes y aptitudes una gran serenidad. Son aquellos que han aprendido que las cosas por derecha siempre dan buenos resultados, auque hayan momentos desfavorables. No temen a los problemas. Hay una gran reserva de sabiduría que les permite enfrentarlos con valor y evitarlos cuando es necesario. Estoy cansado de escuchar frases como estas. «Nunca pensé terminar mi vida así» Es desgarrador ver vidas arruinadas y rostros sin esperanza, cometiendo un error tras otro a cada instante. No tendría que ocurrir. El fundamento que es Cristo es firme, se puede edificar sobre el, una vida que se enriquece con los años. Nadie se hace más tonto por haber vivido. Pero si se ha perdido el enfoque nada perdurable puede edificarse. Tú que lees hoy, estas palabras son exclusivamente para Ti. Estás vivo o viva y todavía puedes cambiar; no todo está perdido. Aférrate a la esperanza que es Jesucristo y decide salvar el tiempo que te queda. Puede y será tu mejor hora y la mejor decisión de tu vida, no la pierdas.
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