¿sabes de que se trata?

Mensaje del Director:

campana

 

Nunca deja de sorprenderme la euforía desmedida conque la gente festeja el triunfo de su equipo favorito o de la selección de su país y se identifica con ellas al punto de creer que hay algún mérito compartido ¡ganamos! se dicen unos a otros en medio de expresiones de júbilo abrazos y aplausos.

Ahora pregunto yo ¿ganamos que? El mérito pertenece a quienes desarrollaron su actividad en el campo de juego, todos los demás solo son simplemente, espectadores, eso no debería dejar lugar a dudas.

Lo mismo ocurre en la época navideña, todo el mundo entra en una febril actividad, correr de aquí para allá, detrás de un menú especial para festejar o algo para regalar en ese día, como también menudean los saludos, los buenos deseos y hasta cambian las despedidas en cada encuentro.

¡Feliz Navidad, Feliz Navidad! se escucha por doquier. Pero lo triste aún en medio de la aparente algarabía es que la gran mayoría festeja algo cuyo significado desconoce y en el cual no toma parte alguna. La Navidad es algo tan especial que merece ser destacado; es el hecho maravilloso que transformó para siempre la historia humana en antes y después.

Navidad es Cristo y Cristo es la Navidad, sin EL nada tiene sentido, es como participar como propio del festejo en la casa del vecino a una fiesta a la cual no hemos sido invitados. Es saludable dejar esto en claro.

No digo ni estoy de acuerdo con alejarse de la familia en estos días al contrario, puesto si nosotros que sabemos la verdad no la decimos por temor a ofender o aguarles parte de la fiesta, no solamente estaremos negando a aquel en quien creemos sino negando a ellos la oportunidad de conocer a la persona más extraordinaria que existe.

Y para muchos quizás, sea esta la última oportunidad para que lo conozcan, antes de que se transformen en un recuerdo. Piénsalo, puedes agregar al saludo navideño, al cálido apretón de manos, el efusivo beso o el fuerte abrazo, una simple pero profunda pregunta ¿sabes de que se trata?