Abatir los Pasacalles y las Banderas voceaba el presentador.

Abatir pasacalles y las banderas voceaba el presentador.

Mensaje del Director:

Abatir los Pasacalles y las Banderas voceaba el presentador. En la década de los 60 y 70, se destacaba en mi país un líder de multitudes. A un enorme peso político unía y una gran elocuencia. Su nombre Wilson Ferreira Aldunate. Cada acto en que él era el orador principal la muchedumbre poblaba las calles de la ciudad. Era un gran motivador y una elevada mayoría lo aclamaba ya como el futuro Presidente de la Nación. La dictadura que soportó mi país a partir de 1973, destruyó para siempre esa posibilidad.

Abatir, resonaba en la Avenida 8 de Octubre.

En una de esas tantas concentraciones multitudinarias llegó una noche hasta el barrio donde aun vivo, la Curva de Maroñas. En la esquina de 8 de Octubre y Gerónimo Piccioli se levantaba el estrado mirando hacia el centro de la ciudad. Desde allí la gente enfervorizada ocupaba calles y más calles repletas. En la noche agitaban el aire pasacalles, banderas y carteles de todo tamaño.

Abatir, algo que la gente no entendía.

El entusiasmo era tal que el presentador del acto enronquecía solicitando la atención de la multitud. “Compatriotas nuestro líder desea ver hasta donde se extienden las columnas de los que están presentes esta noche. ¡Por favor abatir los pasacalles y las banderas! A cada pedido la gente agitaba cada vez más los pasacalles y las banderas. Pero no era eso lo que el presentador solicitaba. Evidentemente, la multitud no entendía de que se trataba y optó por hacer lo que bien le parecía.

Abatir y no ¡a batir!

Sencillamente, el hombre pedía que bajaran los pasacalles y las banderas y poder así ver a la multitud. La gente no entendía el significado de la palabra abatir, Se pedía que dejaran de agitar o mover y por favor bajaran los carteles. La inconsistencia de la multitud fue que no comprendió el mensaje y de ahí su reacción. En la vida diaria se llega a creer algo a lo cual se le asigna un significado. Pero la realidad es que no se corresponde con la verdad.

Errores comunes que alteran circunstancias.

¿Cuántas situaciones enojosas separan personas, parejas amigos o familiares y aún matrimonios? Ocurren porque alguien comprendió mal o equivocadamente algo que oyó o escuchó y tomó decisiones apresuradas. Muchas discusiones van subiendo de tono hasta culminar en desenlaces irreversibles. Otras veces se destruyen grandes amistades de toda la vida. Solo porque alguien le pareció ver algo que no se ajustaba a lo correcto y abrió la boca a destiempo.

Abatir el impulso y hablar sin pensar.

Muchas veces no pensamos en lo que decimos, deberíamos ser más cuidadosos cuando hablamos. Pero también las otras personas deberían asegurarse primero de haber comprendido cabalmente antes de reaccionar. A veces todo se reduce a un mal entendido. Que la soberbia, la vanidad o el rencor agiganta anulando así cualquier vía de solución.
Equívocos en lo más importante.

Equívocos que no se pueden cometer.

Nadie está libre de situaciones adversas. Sufrir decepciones faltas de respeto o consideración, pérdidas, engaño o frustraciones. Lo grave es cuando por desconocer el verdadero significado de una palabra cometamos terribles equivocaciones. Cuando se habla de Dios no se puede confundir de quien se trata. No es algo que a lo mejor creo que hay, sino alguien que efectivamente es real. Nada menos que el creador de todo cuanto existe. No valen medias palabras u opiniones sino la decisión de creer y conocerlo.

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